Archive for the ‘Filipenses’ Category

Job 2

Job capítulo 2

1 Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová.

2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.

3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?

4 Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.

5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.

6 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.

7 Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.

8 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.

9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle.

12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.

13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Comentario a Job 2

Fuente: “Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia.” Libros poéticos – Job -Tomo-2.

Job había dejado a Dios en muy buen lugar tras el reto que le había lanzado Satanás acerca de él. Habría de esperarse que con esto se cerrase el desafío y nunca más volviese a poner en duda la reputación de Job; pero no es así.

I. Satanás postula una nueva prueba que toque a Job en su propia carne y en sus propios huesos (vs. 1-5).

II. Dios la permite por sus santos designios (v. 6).

III. El diablo hiere a Job con una enfermedad repugnante y dolorosa (vs. 7,8).

IV. Su propia mujer le induce a maldecir a Dios, pero él resiste la tentación (vs. 9,10).

V. Sus amigos vienen a condolerse con él y a consolarle (vs. 11-13). Y en todo esto, este buen hombre nos da un maravilloso ejemplo de paciencia en medio de horribles sufrimientos.Versículos 1-6

Satanás está decidido a poner de nuevo a prueba la paciencia de Job.

I. El demandante ante el tribunal de Dios hace de nuevo su aparición en escena (vs. 1,2), como lo había hecho anteriormente (1:6-7). Los ángeles están en torno al trono de Dios, y Satanás está entre ellos. Le es formulada la misma pregunta de antes: ¿De dónde vienes ? Y responde de la misma manera: «De dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella» ¡Como si no hubiese estado haciendo ningún daño!

II. El juez le interroga como antes: «¿No te has fijado en mi siervo Job. etc» (v. 3) pero esta vez, añade: «…Y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa ?» ¡Gran bendición para nosotros es no tener por jueces de nuestros actos a demonios ni a seres humanos, pues, con justicia o sin ella, quizá nos destruirían! Afortunadamente, nuestro juicio procede de labios de Dios, quien todo lo conoce y a quien nadie puede engañar ni sobornar. A pesar del tremendo ataque del diablo, Job es ensalzado por Dios por conservar su integridad.

La constancia es la corona de la integridad.

III. El diablo prosigue adelante en su acusación (v. 4): «Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida». Satanás presenta a Job tan egoísta como el común de los humanos, quienes prefieren exponer al peligro la piel de sus animales, de sus criados y aun de sus hijos, antes que perder su propio pellejo. Por eso, lanza un nuevo reto para poner a prueba la integridad de Job (v. 5): «Toca su hueso y su carne y (verás) si no te maldice a la cara» (lit.). No hay cosa que tanto contribuya a oscurecer la mente y a destemplar el genio como un dolor agudo. El propio apóstol Pablo hallaba gran dificultad en soportar su espina en la carne , y sólo consiguió aguantarla con una gracia especial del Señor (2 Co. 12:7-9).

IV También esto se lo permite Dios a Satanás, aunque con cierta restricción (v. 6): «Está en tu mano; pero guarda su vida. Puedes afligirle cuanto quieras, con tal de que no lo mates.». Puesto que el hebreo nephesh, como el griego psyché, significa tanto «alma» como «vida», podemos aventurar que Dios prohibió a Satanás dañar a Job con una enfermedad psíquica que le hubiese reducido a la condición de piltrafa humana, pues Job habría perdido entonces toda responsabilidad y sobraría el resto del libro.Versículos 7-10

Una vez que obtuvo el permiso de Dios, el diablo se puso a trabajar de inmediato en su oficio sin perder tiempo. Su tentación va a tomar ahora la forma, en cierto modo, de la que llevó a nuestros primeros padres a desobedecer a Dios al perder la confianza en él (Gn. 3). Si logra Satanás que Job llegue a desconfiar de la providencia de Dios habrá ganado la apuesta.

I. El diablo provoca a Job por medio de una repugnante enfermedad, con la esperanza de que así maldecirá a Dios cuando se vea a sí mismo hecho una piltrafa (vv. 7,8).

1. La enfermedad con que hirió Satanás a Job era muy grave, dolorosa y repugnante (v. 7): Hirió a Job con unas llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. EL vocablo hebreo shejín significa siempre una erupción y puede designar una extensa gama de enfermedades de la piel. Esta erupción era, según el texto, maligna (hebreo ra ) y le cubría desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.

2. En lugar de hallar algún remedio medicinal para la enfermedad, Job usaba un trozo de tiesto para rascarse con él (v. 8) ¡Triste de verdad era la condición de este pobre hombre! Incluso el mendigo Lázaro sentía algún alivio con la lengua de los perros que le lamían las llagas (Lc. 16:21), pero Job no disponía de ningún alivio. A pesar del mucho bien que había hecho a muchos, nadie era tan agradecido como para acercarse a él y tratar de aliviarle el picor o el sufrimiento, ya fuese por repugnancia o por el temor al contagio. Así que pasaba día y noche fuera de la ciudad, sentado sobre el montón de cenizas resultantes de la combustión de las basuras del vecindario. El texto hebreo menciona sólo las cenizas, pero la versión de los LXX especifica lo de la basura (Vea en cursiva en la RV 1977. Nota del traductor). En lugar de reposar confortablemente en un blando lecho, su cama-diván era la ceniza de las basuras del lugar.

II. Pero la tentación más grave, a no dudar, le vino de su propia mujer (v. 9): «¿Aun persistes en tu integridad ?» -le dijo- «Maldice (lit. bendice, según lo explicado en el comentario a 1;11) a Dios y muérete». De todo cuanto poseía, lo único que le fue preservado a Job fue su mujer. Aunque los designios de Dios fuesen benignos en este caso, la razón por la que Satanás no se la quitó fue, por lo que se ve, para que le sirviera de instrumento de tentación. Siempre que Satanás deja de llevarse algo que le ha sido puesto en las manos es porque sabe que puede usarlo para mayor mal. Véase cómo le habla a Job su propia mujer:

1. «¿Aun persistes en tu integridad?». Como diciendo: «¿Eres tan manso, tan cobarde y tan necio como para someterte a un Dios que, en lugar de premiar tus servicios con señales de su favor, te azota sin compasión no habiéndole tú provocado con ningún pecado? ¿Es todavía un Dios digno de que se le sirva, se le bendiga y se le ame?».

2. Le urge a que abandone todo ejercicio de piedad, blasfemando de Dios y lanzándose a la desesperación: «Maldice a Dios y muérete». Como diciendo; «Ya que tu Dios se porta así contigo, sé tú tu propio redentor siendo tu propio ejecutor ¡termina de una vez con tus sufrimientos quitándote la vida, pues es preferible morir antes que vivir de esa manera! Nótese que aquí tenemos dos de las más negras y horribles tentaciones de Satanás. Nada tan contrario a la conciencia natural como la blasfemia; y nada tan contrario al sentido natural como el suicidio. Con todo es probable que la frase de la mujer de Job no haya de tomarse como incitación al suicidio, sino somo efecto seguro de haber maldecido a Dios. (Nota del traductor).

III. Pero Job resiste bravamente y triunfa también de esta tentación (v. 10).

1. Se indigna sobremanera de que se le haya mencionado una cosa tan horrible: «¡Cómo! ¿Maldecir a Dios? ¡Ni pensarlo! Vete de mí. Satanás » (Lc. 4:8). En otras ocasiones, había soportado mansamente la conducta poco amorosa de su mujer (v. 19:17). Pero ahora que le inducía a maldecir a Dios, se disgustó mucho y le echó en cara sus malas palabras. En una casa donde había reinado la prosperidad junto con la piedad, la mujer de Job no tendría mucho empacho en ser su «ayuda idónea •» (Gn. 2:18). Pero ahora que la tribulación más tremenda se había abatido sobre el hogar, ella no supo reaccionar con el mismo temple de ánimo de su esposo. La aflicción mostró que sus caracteres respectivos eran diametralmente opuestos. Si Eva resultó ser «tentación idónea» en Gn. 3:6, ¿qué se puede esperar de las hijas de Eva que no sean buenas hijas de Dios? Cuando Pedro hizo de Satanás con Cristo, el Señor le dijo lisa y llanamente: «me eres tropiezo» (Mt. 16:23).

2. Razona con su mujer contra la tentación: «¿Qué? ¿Aceptaremos de Dios el bien, y el mal no lo aceptaremos?». Así hemos de tratar de convencer a aquellos a quienes reprendemos. No sólo habla de «soportar», sino de «aceptar» el mal. Como diciendo: «¿No habremos de esperar el recibirlo? Si Dios nos da tantas cosas buenas, ¿nos vamos a sorprender o pensar que es extraño el que nos envíe aflicciones para probamos?» (v. 1 P. 4:12). El vocablo original indica que también la aflicción se ha de recibir como un don, ya sea si se padece por una buena causa (Fil. 1:29), como si es en castigo de nuestros pecados (Lv. 26:41). sometiéndonos siempre de buena gana a la voluntad de Dios. Lo que es aflicción para el cuerpo es con frecuencia un bien para el alma: algo que, aunque entristezca el rostro, mejora el corazón.

IV. De esta manera se mantuvo Job firme en su integridad, y fue derrotado el diablo en sus malévolos designios: En todo esto no pecó Job con sus labios. Triunfó la gracia de Dios e impidió que brotase alguna raíz de amargura para estorbarle y contaminarle (He. 12:15).Versículos 11-13

Relato de la visita que tres amigos le giraron a Job durante su aflicción. Algunos de entre sus enemigos disfrutaban al verle así afligido (v. 16:10; 19:18; 30:1; etc.). Pero sus amigos se preocuparon por él y trataron de consolarle. Se nombran aquí tres de ellos (v. II): Elifaz, Bildad y Zofar (mejor, Sofar). Como se ve por sus discursos, estos tres tenían bien ganada reputación de hombres sabios y rectos, además de la experiencia que les confería la edad (v. 32:6).

I. Job había contraído amistad con ellos durante su prosperidad. Uno de los grandes consuelos de la vida presente se cifra en la amistad de personas prudentes y virtuosas; el que tiene algunos amigos de esta clase debe estimarlos altamente. Parece ser que los tres amigos de Job eran descendientes de Abraham: Elifaz descendía de Teman, el nieto de Esaú (Gn. 36:11); Bildad (es probable), de Súa, hijo de Abraham y Cétura (mejor Quetura), como vemos en Gn. 25:1-2; En cuanto a Zofar (o Sofar), hay quienes aventuran la opinión de que es una variante de Sefó, descendiente de Esaú (Gn. 36:11). La preservación de tanta sabiduría y piedad entre quienes eran extraños al pacto de la promesa era una indicación de la bondad de Dios enttre los gentiles y un feliz presagio de que algún día habrían de tener acceso a la gracia del Evangelio, cuando fuese derribado el muro de separación en el futuro. Esaú fue rechazado; sin embargo, algunos de sus descendientes heredaron algunas de las mejores bendiciones.

II. Continuaron siendo amigos de Job en su adversidad, cuando la mayoría de sus allegados le habían desamparado (v. 19:14). Vinieron a compartir sus pesares, como antes habían venido a compartir con él sus consuelos. Son muchas las buenas lecciones que podemos aprender de las aflicciones ajenas, a fin de ganar en prudencia y seriedad. También cabe la oportunidad de decirles algo bueno que les ayude a soportar mejor los sufrimientos. De estos amigos, vemos:

1. Que vinieron llevados de su propio impulso, sin ser llamados (6:22). Vinieron con intención de consolarle, aunque resultaron malos consoladores, pues carecieron de tacto y de base sana al juzgar el caso.

2. Que cuando le vieron a cierta distancia, le hallaron tan desfigurado por las llagas que no lo reconocieron (v. 12) ¡Qué cambio tan grande produce en las facciones de una persona una grave dolencia o una aflicción torturadora! «¿Es posible que éste sea Job?», dirían. Pero no por eso se marcharon de allí con aprensión, sino que se quedaron con él tanto más enternecidos cuanto mayor era la miserable condición en que le veían. No cabe duda de que, al verlos venir y, sobre todo, al verlos llorar, se avivaría la pena de Job. Cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo (lit.); esto es, al aire por encima de su cabeza. Eran señales corrientes de duelo. Es de suponer que se habían sentado con él a la mesa muchas veces, reclinados en sus divanes, cuando él gozaba de prosperidad. Ahora demuestran su amistad compartiendo también con él el asiento de cenizas: se sentaron con él en tierrra (v. 13).

3. Que resolvieron quedarse con él hasta que le viesen recuperado o finado. Siete días y siete noches permanecieron junto a él y ninguno le hablaba palabra. La razón, según el texto, es que veían que su dolor era muy grande. Esto concuerda con lo que, todavía en el siglo actual, acontece en algunas regiones árabes, según A. Musil. Cuando se alarga la enfermedad, «sacan los parientes al enfermo a las afueras del poblado, al sitio donde se amontonan los escombros, y allí, con cuatro estacas que sostienen un toldo, instalan un cobertizo en el que yace el enfermo día y noche. Luego que se extiende la noticia de la enfermedad, van los otros parientes y los conocidos a visitarle y forman un círculo alrededor del enfermo. En silencio, sin decir palabra, escuchan sus gemidos y quejas. Sólo si él les habla, responden y se lamentan de su suerte, pero no todos, sino los más ancianos; los demás apenas se atreven a añadir alguna palabra que otra». Además, este silencio les ayudaría a considerar y digerir lo que después habían de expresar como resultado de muchos y largos pensamientos.

Usted tiene la llave

Lectura: Hechos 4:1-14

Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos,

resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos.

Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.

Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.

Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas,

y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes;

y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?

Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel:

Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,

sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.

Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra.

————————————————————————————————————————————————————————————

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

– Mateo 16:19

El texto griego de este pasaje se leería, literalmente: “Yo te doy las llaves del reino.
Lo que declares cerrado en la tierra es cerrado en el cielo y lo que declares abierto en la tierra es abierto en los lugares celestiales”.

El cielo del cual Jesús estaba hablando no es el cielo donde Dios mora, sino de la zona de batalla: el cielo en donde operan las fuerzas de Satanás. Jesús estaba diciendo que Dios nos ha dado poder para atar a los espíritus malos en los lugares celestiales, y para desatar los poderes angelicales de Dios para obrar a nuestro favor.

Filipenses 2:9-10 dice: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”. Eso lo cubre todo.

Como creyentes, tenemos autoridad total sobre los poderes de Satanás. Podemos ejercer autoridad sobre los espíritus malos que están tratando de destruir esta nación. Podemos ejercer autoridad sobre ellos y destruir sus fortalezas en el nombre de Jesús.

Ya es hora de que empecemos a comprender lo importante que somos en los asuntos mundiales. Desde el día en que Jesús nos dio la Gran Comisión, la vida o la muerte del mundo ha estado en manos de la Iglesia. Somos los que tenemos el poderoso Nombre de Jesús y la imponente fortaleza del Evangelio para traer vida y abundancia a cada criatura. Somos aquellos cuyas oraciones pueden cambiar todo puesto de autoridad en este país.

Nos corresponde comenzar a interceder ahora mismo y a usar el poder que Dios nos ha dado. Podemos venir de tierras diferentes y de diferentes culturas, pero todos tenemos algo en común: Jesucristo es nuestro Señor. Y eso es suficiente para alterar el aspecto espiritual de este mundo.

Carta a los filipenses

Lectura: Filpenses 2:12-18

Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor,

pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.

Háganlo todo sin quejas ni contiendas,

para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento,

manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano.

Y aunque mi vida fuera derramada sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría.

Así también ustedes, alégrense y compartan su alegría conmigo.

¿Cuántas frasesitas podemos subrayar en esta corta lectura de Filipenses 2? Aquí hay dos para comenzar:

1) “…lleven a cabo su salvación con temor y temblor” (NVI); “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Reina Valera). Pablo no está más entre los hermanos, que dependían de él por su ejemplo y enseñanzas. Ahora tienen que depender del Señor, y ‘ponerse los pantalones’.

La idea en esta frase es que cada creyente se esfuerce, trabaje, persevere y aplique su fe para llegar a la madurez en Cristo (y en la Iglesia!) Pero no se trata aquí de la salvación que uno recibe como don, al arrepentirse del pecado y creer en Cristo y su sacrificio en la cruz; se trata más bien del contínuo proceso de crecimiento espiritual, la ‘santificación’.

Nosotros somos responsables de nuestra conducta y progreso; Dios quiere que pongamos ‘músculos’ sobre nuestra fe, que no sigamos como niños dependientes de otros. Es un esfuerzo, y requiere nuestra cooperación.

Lo de “temor y temblor” puede ser malinterpretado como miedo, del Dios Todopoderoso que va a castigar ‘si no me porto bien’. Ese no es el idioma de la gracia; más bien tiene que ver con la humildad y nuestra decisión de confiar en Dios, tenerle reverencia y no ofenderle porque queremos agradarle en todo (ver Hebreos 12:28-29).

2) “…pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.” (NVI) “Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (RV). Aquí tenemos la contrapartida, por decir: DIOS obra en nosotros, él ‘produce’, activa o da la energía (ver nota, v. 13 Nuevo Testamento Interlineal).

Podemos descansar en esta verdad, el estímulo para todo: Dios está comprometido a ‘criarnos’ en su Camino; con su Espíritu nos va moldeando, probando, animando y fortaleciendo.

Así entendemos las palabras de Jesús, en otra ilustración gráfica: “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí” (Juan 15:4).

ORACION: Padre Celestial, te damos gracias por la salvación que recibimos a través de Jesús, y por la obra de tu Espíritu en nuestras vidas, transformándonos poco a poco hacia la madurez en Cristo. Perdónanos por ser indiferentes a veces a tu voluntad, y ayúdanos a decidir diariamente a permanecer en Cristo, dando fruto para su gloria. Amén.

Más lecturas: Hebreos 6:11-12; Romanos 12:1-2

Con Dios, nada es imposible.

¡Los científicos dicen que no puede ocurrir! ¡Es imposible! La teoría de la aerodinámica es muy clara. Los abejorros no pueden volar.

Se debe al tamaño, el peso y la forma del cuerpo del abejorro no está en relación al tamaño de sus alas, lo que, aerodinámicamente, hace imposible que pueda volar. El abejorro es demasiado pesado, ancho y largo para volar con alas tan pequeñas.

Sin embargo, el abejorro sabe todas esas proporciones y datos científicos y vuela.

Dios creó al abejorro y le enseñó a volar. Obviamente que el abejorro no le preguntó a Dios sobre el problema de la aerodinámica. Él, simplemente, voló. Tampoco le preguntó a Dios si sabía lo que estaba haciendo. Él, simplemente, voló. No se preguntó si Dios lo amaba, al darle esas alas tan pequeñas. Él, simplemente, voló.

Cuando Dios nos creó nos equipó para la vida que tenemos por delante. Dios sabe los planes que tiene para nuestra vida. Como nos ama, nos prometió estar con nosotros, enseñarnos, guiarnos, ser nuestra roca. Todo lo que tenemos que hacer es confiar y obedecer.

Dios no está limitado por nuestra comprensión de cómo suceden las cosas. Sólo porque no vemos algo, no significa que no sea real. La fe es, verdaderamente, la sustancia de las cosas que no se ven. A veces, la vida es inexplicable y sucede lo imposible. No siempre podemos explicar las cosas.

Y el hecho de que no entendamos cómo se hace algo, no significa que el Dios Todo poderoso no pueda hacerlo.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13

RENUNCIA A LA COMODIDAD

En el mundo en que vivimos, el confort y la tranquilidad han llegado
a ser situaciones no solo buscadas y deseadas sino un verdadero
ídolo del hombre y de la mujer de estos tiempos
llamados “postmodernos”.

Muchas personas cuando conversan entre ellas consciente o
inconscientemente exhiben sus estilos de vida, sus casas y posesiones
a fin de mostrar al otro que “confortable” es su existencia, que bien
transcurren sus días.

En “La sociedad actual y la comodidad”, Francis Schaeffer nos
advirtió que dos empobrecidos valores se han adueñado de la mayoría
de la gente: La paz personal y la opulencia.

“Paz personal -dice Schaeffer- significa que no lo inmiscuyan a uno,
que no lo molesten con los problemas de los demás, ya sea que estén
al otro lado del mundo o de la ciudad. Es vivir con la
posibilidad mínima de ser personalmente incomodados. Esta paz
personal significa el deseo de que mi patrón de vida transcurra sin
molestias, sin importarme las consecuencias que esto pueda tener para
las generaciones futuras”

En esa carrera por el confort, por la tranquilidad y el bienestar
personal millones de personas dejan transcurrir sus vidas sin ver la
realidad, como anestesiados, drogados por Satanás quien les oscurece
el entendimiento haciéndoles dedicar su vida a lo que es vanidad,
dándole prioridad no a lo que permanece sino a lo que perece.

Mientras el genuino compromiso con Dios nos acerca a la gente y nos
pone carga en el corazón por la inmensa necesidad que solo
espiritualmente puede ser percibida, la corriente de este mundo
empuja al aislamiento y al individualismo. Ese individualismo tiene
entre sus manifestaciones más evidentes la priorización del confort,
la comodidad y la tranquilidad personal.

Moisés renuncia a la comodidad. Dice la Palabra en Hebreos 11 (24-
26): “Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo
de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo
de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado,
considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los
tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa.”

En el pasaje que acabamos de leer se nos presenta la dramática y
radical elección de Moisés, quien debió renunciar a su identidad en
términos humanos (hijo de la hija del Faraón) para identificarse con
el pueblo de Dios, que vivía en la opresión, pobreza y sufrimiento.

Moisés -miembro de la familia real, lleno de privilegios y con
un “gran futuro” en términos humanos- renuncia a la comodidad del
palacio y elige por la fe en lugar de los “placeres temporales” el
oprobio de Cristo. Elige concretamente sufrir, ser perseguido y así
renuncia a su comodidad y bienestar personal.

Abraham, Pablo y el Señor Jesucristo son otros ejemplos. ¡Que difícil
debe haber resultado para Abraham al ser llamado salir de la ciudad
de Ur dejando su hogar, posesiones, parientes y, renunciando así a
cualquier ambición personal para habitar como extranjero en la tierra
de la promesa viviendo en tiendas! (Hebreos 11:9) ¡De la comodidad de
la ciudad a lo precario de las tiendas de campaña!. De la aparente
seguridad de lo que podemos ver y tocar, al desafío para la fe, que
significa salir sin saber adonde uno se dirige.

También para el Apóstol Pablo el llamado de Dios significó el
despojarse de cualquier esperanza de comodidad o tranquilidad. La
vida de Pablo a partir de su conversión es una lucha incesante
marcada por persecuciones, arrestos y azotes. Para cumplir la misión
que el Padre le encomendó.

Cristo Jesús se despojó de su condición de Dios para hacerse siervo.
(Filipenses 2:6-7)

Debemos notar que una de las primeras cosas que el Señor hace cuando
nos quebranta, nos toca y nos visita es cambiarnos los valores, los
pilares en los cuales se asienta nuestra vida, sacándonos de nuestra
comodidad. Al igual que las riquezas de los egipcios, el confort que
el mundo ofrece hoy día son perceptibles a simple vista.

En cambio la mayor riqueza que significa el seguir a Cristo y la
recompensa solo pueden ser vistas por fe. La mirada de Moisés en la
recompensa es la mirada de la fe. La fe permite ver lo que el
mundo no puede ver.

Moisés tenía claro que es mayor la riqueza del oprobio de Cristo que
todo lo que el mundo pueda ofrecer y que él había disfrutado por
años. ¡Por la fe tiene solo ojos para la recompensa prometida
por el Dios que permanece siempre fiel!

Este cambio de valores implica que no solo dejamos nuestro “sosiego”,
nuestra tranquilidad egoísta y la búsqueda del confort sino que lo
hacemos con gozo y con todo gusto.

Como cristianos renunciar a la comodidad significa, por ejemplo:

A- Disponer de nuestro tiempo y recursos para ayudar a quienes están
en necesidad espiritual y material.

B- Que nuestra casa esté siempre abierta para atender esas
necesidades. (Primero de nuestros hermanos y en general de todos
aquellos que El Señor nos va acercando).

C- Priorizar la protección espiritual y formación de nuestros hijos
físicos y espirituales, sacrificándonos y enfrentando las
situaciones, desdeñando toda comodidad.

Antes de concluir quisiéramos destacar que en un matrimonio, si bien
debemos compartir todos los aspectos de nuestra fe con nuestros
hijos, el llamado de Dios hacia nosotros no los involucra a ellos
directamente. El Señor tiene para nuestros hijos su llamado, su
tiempo y sus demandas. La renuncia de la cual estamos hablando no
implica una exigencia o una imposición hacia ellos. Debemos ser
sabios para administrar el tiempo y recursos de modo que el resto de
nuestra familia no sienta que nuestro servicio a Dios es un perjuicio
para ellos. En lo que a nosotros respecta le pedimos al Señor esta
disposición del corazón para renunciar con gozo a lo que el mundo
ofrece y seguirlo a Él.

Oír el llamado de Dios significa renunciar a la comodidad. Oramos
para poder decir al final, con el Apóstol Pablo, que lo que en el
pasado nos pareció ganancia era en realidad pérdida y que lo que
perdimos en términos humanos no nos genera ningún dolor, antes bien
lo tenemos por basura a fin de ganar a Cristo” (Filipenses 3:8)

El llamado a la gran reunión

Esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
Filipenses 3:20-21

————————————————————————————————————————————————————————————

“El Señor mismo con voz de mando… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

Los que oirán esa voz son los creyentes de todos los extremos de la tierra… Los creyentes difuntos saldrán de sus tumbas, aun aquellos que murieron hace milenios.

Luego, éstos, junto con todos los creyentes que aún estén en la tierra, serán arrebatados en el aire “en un abrir y cerrar de ojos”. Porque el Señor mismo vendrá a buscar a los suyos “en las nubes”. Revestidos con cuerpos glorificados y liberados de todas las leyes físicas, entre ellas la de la gravedad, subirán hacia el Señor Jesús quien los llama. Entonces esta innumerable comitiva será introducida en la casa del Padre por Aquel que murió por ellos en la cruz.

¿Y qué sucederá con los demás? Todos, muertos o vivos que no hayan creído la Palabra de Dios y hayan rehusado la salvación ofrecida por la obra de Jesús, serán dejados para el juicio. Más tarde los muertos también resucitarán, pero “a resurrección de condenación” (Juan 5:29), para comparecer ante el “gran trono blanco” donde todos serán juzgados (Apocalipsis 20:11-15).

Una cosa

Os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.
Hechos 14:15

Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta.
Marcos 10:21

————————————————————————————————————————————————————————————

En los estantes del supermercado una multitud de artículos atraen a los clientes. Si se dejan tentar, a menudo compran cosas innecesarias. Cierta vez Sócrates, el filósofo griego, observando con sus alumnos el tráfico del puerto de Atenas, dijo: –¡Cuántas cosas que no necesito se hallan en nuestro mundo!

Algunos siglos antes, el sabio Salomón empleaba el mismo lenguaje: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. “Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría… Mas he aquí esto también era vanidad”. “No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan… y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu” (Eclesiastés 1:2; 2:1, 10-11). Sin embargo, como conclusión, Salomón escribe: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” (cap. 12:13).

En el mundo existen muchas cosas inútiles, sin embargo hay una de la cual es necesario ocuparse. A Marta, ama de casa activa y sacrificada, Jesús le dijo: “Afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria” (Lucas 10:41-42). Lo que aún hoy es prioritario es escuchar la Palabra del Señor.

Pablo escribió a los filipenses: “Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor… Una cosa hago:… extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta” (3:8, 13-14). ¡Aliméntese con la lectura de la Biblia cada día!

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 64 seguidores

%d personas les gusta esto: