La profecía bíblica frente a la teología del dominio

La profecía bíblica frente a la teología del dominio

Alegorizando la Escritura

“Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” (Santiago 3: 1)

Hace poco, un participante en uno de los muchos foros de Internet formuló la siguiente pregunta:

“¿Alguien me podría explicar cual es el significado de Daniel 2: 44?”

 

Al leer esa pregunta, los diversos participantes de ese foro inmediatamente abrirían sus biblias y leerían:

 

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Dn. 2: 44)

 

Inmediatamente debajo de esa pregunta y del autor/a de la misma, por pseudónimo Diamante, venía la denominada mejor respuestaelegida por la comunidad – la cual procedía de otra participante en el foro, por nombre Juliet J, y decía así:

 

“Mira lo que quiere decir esto es lo que pasará en nuestros días, (en los días finales), esto quiere decir que cuando llegue el momento; DIOS pondrá fin a la maldad y a todos los reinos, y los “triturará” para darse paso a Él y a su reino y este perdurará por siempre. Y esta será la recompensa a aquellas personas que hagan lo que las leyes de Dios nos indican.”

 

Me di por bastante satisfecho con esa respuesta, y me percaté de que hay creyentes jóvenes que conocen la Biblia, lo cual siempre me alegra en sumo grado.

 

No obstante, un poco más abajo, me topé con la respuesta de otro de los foristas, de nombre Esteban Mimendi, que me dejó frío y perplejo.

 

Este varón escribía así:

 

“Es la interpretación que Daniel le hace al Rey Nabucodonosor, sobre un sueño que tuvo. Esto aplicaría a nuestra era así: Los reinos que serán destruidos, son idolatría, maldad, en fin todas las trampas que el diablo nos pone para tenernos con el, (porque nuestro Dios dice en su palabra (“el que no esta conmigo, contra mí es”) y Jesucristo es el reino que ha de venir a nuestras vidas (literalmente) como nuestro salvador sólo si lo acepamos, si no seremos destruidos junto con el diablo. Dios te bendiga, espero haber despejado tu duda.”

 

Este forista que esperaba “haber despejado la duda” de Diamante, lo que había hecho era complicar más las cosas, y esto ocurre cuando uno se levanta como maestro, sin serlo. Pero eso no es cosa solamente de Mimendi. Muchos confunden el Reino de Dios en el que el verdadero creyente debe vivir y está en su interior, con el Reino que todavía ha de venir físicamente, y ése es el aludido por esa porción de Daniel.

 

“Representación de Nabucodonosor, rey de Babilonia, soñando con la imagen que representa el poder gentil hasta la venida gloriosa del Señor Jesucristo a este mundo”

 

1. Existe un escaso conocimiento de la profecía bíblica

¿Saben? El problema de fondo de muchas de las herejías de hoy en día en el seno eclesial, subyace en un desconocimiento, o peor aún, en un rechazo – si adrede o no – de la profecía bíblica, y consecuentemente de la escatología (tratado de las últimas cosas), la cual muchos aborrecen, porque desmontan sus doctrinas dominionistas.

 

“El Dominionismo o teología del Dominio, es escatología posmilenial y militante, que enseña que la única manera de que el mundo pueda ser rescatado, debe ser a través del poder temporal y terrenal previamente incautado por la Iglesia al mundo. Sólo después de que de ese modo el mundo haya sido rescatado, podría entonces regresar el Señor Jesús. Muchos lo espiritualizan diciendo que la Iglesia establecerá el Reino en este mundo con el poder de lo Alto, a modo de un juicio divino”

 

En cuanto a esto último, Gavin Finley MD en su ensayo “La teología del Dominio en la historia reciente”,  escribe así:

 

“La teología del Dominio incorpora el pensamiento de las Cruzadas. Enseña que es nuestro deber como cristianos el conquistar el mundo, en el sentido político, y si es necesario, en el sentido militar, para así imponer el gobierno bíblico. Cristo no volverá – ellos dicen – hasta que la Iglesia se haya levantado y tomado dominio sobre todos los gobiernos del mundo y las diversas instituciones. Los Dominionistas afirman que todo ello está fuera de toda discusión. Tal y como lo ven, esto es un mandato de Dios”  (énfasis del autor)

 

El problema también es que muchos son dominionistas, pero no lo saben; jamás escucharon esta expresión, pero creen lo que enseña el Dominionismo.

 

“La teología del Dominio, como su mismo nombre indica, lleva implícita la final conquista material de las naciones “para Cristo”

 

Por posicionamientos doctrinales preestablecidos, muchas veces interesados, sin la suficiente y necesaria honestidad se interpreta el texto bíblico según el color del cristal de cada uno, tal y como sucedió con esa interpretación de Mimendi del texto de Daniel 2: 44.

 

La Biblia es un libro eminentemente profético. La primera venida de Cristo tuvo un muy marcado sentido profético, no sólo en sí misma, sino en cuanto a su segunda venida y el establecimiento del Reino, ese Reino descrito por Dn. 2: 44, 45, 7: 13, 14, etc.

 

Esta porción bíblica de Dn. 2: 44, nos habla de un Reino literal, universal y tangible que todavía no ha venido, que todavía no ha sido establecido en esta tierra, y que sólo Jesucristo establecerá en Su venida gloriosa.

 

Para entender mejor todo esto, pasemos a desgranar y comentar la respuesta de Mimendi, lo cual nos ayudará a entender el error del dominionismo y sus secuelas:

 

2. Desgranando la respuesta de Mimendi

Repasemos lo que escribió:

 

“Es la interpretación que Daniel le hace al Rey Nabucodonosor, sobre un sueño que tuvo…”

 

Ciertamente, Daniel interpreta el sueño que previamente tuvo el rey Nabucodonosor tal y como lo relata el texto bíblico (véase Dn. 2: 29-36).

 

Principiando por el primero de esos reinos, el del propio Nabucodonosor, representado por la cabeza de oro de esa imagen (Dn. 2: 32): “tú eres aquella cabeza de oro” (Dn. 2: 38), Daniel va detallando en su interpretación del sueño del rey, el resto de los reinos gentiles, haciendo un total de cuatro descripciones (ver Dn. 2: 31-43).

 

Por lo tanto, Daniel nos está hablando de reinos literales. No obstante, el autor de la respuesta que debería de “despejar las dudas”, no dice eso, sino que dice:

 

“Esto aplicaría a nuestra era así: Los reinos que serán destruidos, son idolatría, maldad, en fin todas las trampas que el diablo nos pone para tenernos con el…” (énfasis nuestro)

 

Que en esos reinos gentiles hubo y hay maldad e idolatría es más que sabido, pero esos reinos en sí no son la idolatría, la maldad o las trampas del diablo, etc. Decir esto indica un nulo conocimiento de la profecía bíblica.

 

Los reinos descritos por Daniel son literales. A saber: Reino o Imperio Babilónico, Reino o Imperio Medo-Persa, Reino o Imperio Griego-Macedonio, Imperio Romano (y su resurgimiento)

 

Si suprimimos la realidad de lo que el profeta nos está diciendo, y la sustituimos por una alegoría como la presentada por Mimendi en este caso, entonces tenemos un torcimiento de las Escrituras, que llevará a muchos a más conclusiones erradas y sus consecuencias.

 

Pero sigue diciendo ese varón:

 

“… (porque nuestro Dios dice en su palabra (“el que no está conmigo, contra mí es“) y Jesucristo es el reino que ha de venir a nuestras vidas (literalmente)…” (énfasis nuestro)

 

No Mimendi, Jesucristo no es el reino; Jesucristo es el Rey, y ese Reino del cual nos habla Dn. 2: 44 es el Reino Mesiánico, comúnmente llamado Milenio (Ap. 20), y Jesucristo será su Rey. Y literalmente el pasaje de Daniel 2: 44, en el contexto de los versículos anteriores, nada tiene que ver con Jesucristo viniendo a nuestras vidas – insistimos, según el contexto del pasaje en cuestión – sino que nos está hablando de otra cosa.

 

Nos está describiendo el levantamiento y establecimiento del Reino del Mesías (por Él mismo) el cual será por siempre, y el consiguiente fin de los gobiernos de este mundo representados esta vez por los diez dedos de los pies de la imagen (Dn. 2: 40-43), que se corresponden con los diez cuernos de la cuarta bestia (ver y estudiar Dn. 7: 7, 8, 19, 20, 24).

 

“Portada del ensayo “El Reino Ahora y el Nuevo Orden Mundial”.

 

3. Analizando el versículo de Daniel

Analicemos con detalle esa porción de la Escritura entonces:

 

(Dn. 2: 44a) “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo…”:

 

En el tiempo de esos reyes (ver Dn. 2: 40-43), junto con el cuerno pequeño (ver Dn. 7: 8) – es decir, la Bestia Anticristo – reinarán con sangre y muerte en toda la tierra:

 

(Dn. 7: 23) “Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará.”

 

(Dn. 2: 44b) “… el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo…”:

 

Por tanto, cuando ese reino mundial, llamado por muchos el “Nuevo Orden Mundial” (New World Order) – que será presidido por la Bestia Anticristo (Ap. 13) – esté en su máximo apogeo de terror, opresión y destrucción (ver Ap. 13: 15; 16: 13, 14), nuestro Padre enviará a Jesucristo a esta tierra a iniciar Su Reino, que sólo Él regirá.

 

(Dn. 2: 44c) “…desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”:

 

Después de destruir hasta el último vestigio del reino gentil e impío, su Reino permanecerá por siempre, y además acabará con esos reyes, no de una manera progresiva, sino al momento. Veámoslo:

 

(Dn. 2: 34, 35) “Estaba mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.”

 

La piedra que herirá a la imagen, la cual representa los diferentes imperios gentiles, es Cristo mismo, y Su Reino el cual llenará toda la tierra, y entonces se cumplirá lo que muchos interpretan es para estos días, pero no lo es:

(Isaías 11: 8-9) “el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (ver también Habacuc 2: 14)

Esta es una descripción del Reino Milenial de Cristo sobre la tierra (Ap. 20)
4. Consecuencias de malinterpretar Daniel 2, 44

Ahora bien, ¿cuáles pueden ser las consecuencias finales de interpretar alegóricamente Daniel 2: 44?

 

Pues pueden ser bastantes. Los que no tienen presente el hecho de que innumerables profecías bíblicas tienen todavía que cumplirse, y que están vinculadas con el advenimiento del Reino literal cuando venga el Rey a establecerlo en esta tierra y desde Jerusalén (ver Zac. 14), corren el gran riesgo de ser engañados por los falsos maestros, falsos apóstoles y falsos profetas que pululan por doquier hoy en día con su mensaje dominionista/materialista/falsa fe.

 

Estos hombres y mujeres, muchos de ellos extremadamente famosos, otros no tanto, pero que siempre se presentan como “líderes de éxito” ante los demás, enseñan con mayor o menor énfasis, que la Iglesia es la que establece y tiene que establecer el Reino en este mundo (hablamos de ese Reino de Daniel 2: 44), por lo tanto, ahora sería el momento del gran avivamiento mundial, la reforma mundial, el Reino Ahora (Kingdom Now), la conquista de las ciudades y de las naciones, la transformación de las mismas, etc. etc… ¡ahora! cuando el diablo a través de su Anticristo y su Falso Profeta está a punto de surgir a escena y establecer su efímero aunque destructivo reino (vea Dn. 2: 40-43; 7: 23-25; Ap. 13; 16: 13, 14).

 

Este mensaje triunfalista de reforma y avivamiento mundiales, hace mucha mella en todos aquellos que malinterpretan Daniel 2: 44, como lo hizo Mimendi, y son engañados haciéndoles creer que el avivamiento mundial depende de nuestra fe y de nuestros esfuerzos. Predicó así un dominionista británico, hace poco en la convención del G12 en Bogotá:

 

“Hay un potencial asombroso para hacer grandes cosas en cada uno de ustedes, para traer avivamiento, traer reformas y revolucionar el mundo con el Reino de Dios. ¡Tú puedes cambiar las cosas! ¡Te asombrarás al ver lo que Dios es capaz de hacer a través de un individuo!… No mires a otras iglesias ni otras naciones que no siguen esta Visión, porque tu familia será la que Dios usará para transformar tu ciudad y nuestro mundo”  (énfasis nuestro)

 

El conferencista al hablar de la “Visión” se está refiriendo a la “Visión del G12”; vemos por tanto un factor sectario y divisionario en este tipo de mensajes.

 

“Diversos personajes participantes en la XIII Convención Internacional G12 “Es tu turno”, entre ellos, Wes Richards”
¿La vara de almendro es el establecimiento del reino?

De un ministerio de lo nuevo apostólico y profético, que tiene como lema: “Que la Iglesia de Jesucristo establezca el Reino de Dios para transformar al mundo”, uno de sus ministros escribe lo siguiente citando a Jeremías 1: 1, 12, donde Dios le está hablando al profeta acerca del juicio que iba a caer sobre Judá y Jerusalén (ver el contexto):

 

“La visión de Jeremías, es la misma visión a partir de este año 2005 para la Iglesia de Jesucristo en toda la tierra: “tenemos una gran vara de almendro porque ha llegado el tiempo, dice el Señor, de que se apresure su Palabra para ponerla por obra de tal manera que el reino de los cielos baje con poder, descienda con poder a través de los hijos del reino, se arme una convulsión, una revolución y un establecimiento del reino de Dios en las naciones antes del gran día de la venida de nuestro Señor Jesucristo, es el día de la vara de almendro

 

Olvidando el hecho de que el juicio de Dios empieza por la casa de Dios (ver 1 Pe. 4: 17), Daniel Cipolla, el autor de ese escrito, traslada a la Iglesia la inmensa e imposible tarea de traer juicio a las naciones, usando el hipotético descenso del poder del “reino de los cielos”, para así establecer el Reino visible y perdurable ¡¡antes de la venida de Jesucristo!!

 

Esto es Dominionismo, o “teología del Dominio”.

 

Como poco, esta retahíla crea unas tremendas y falsas expectativas en los muchos que creen a esas profecías, falsas donde las haya;

 

El creer que “nosotros controlamos, nosotros dominamos”, está llevando a muchos incautos engañados a caer en la trampa de la ambición, soberbia, codicia, éxito conforme lo entiende el mundo, materialismo “cristiano” al cual muchos llaman “prosperidad”, súper-fe que no es más que presunción, avivamientos de las emociones, falsos milagros y prodigios, falsas expectativas, visualización, confesión y pensamientos positivos, posibilismo, etc. etc. en general doctrinas y prácticas extrañas al cristianismo, ajenas a la Biblia. Bajo todo ello subyace una raíz de auténtica rebeldía, un “ser como Dios” (Gen. 3: 5)

 

“Daniel Cipolla”

 

5. Un texto fuera de contexto es un gran pretexto

Tenemos un gran problema cuando menospreciamos la Biblia, por alegorizar y sacar de su contexto el texto tal y como Dios nos lo dio. Sin embargo, fíjense en el siguiente texto, en este caso, escrito por el mismo Cipolla:

 

“La letra y el texto de lo que Dios dice, con el mensaje que Dios me entrega y te entrega, a veces es radicalmente opuestoTú crees que Dios está diciendo eso y Dios no está diciendo eso, porque tu visión está errada y lo que determina el mensaje que tú crees, es la visión que tú tienes cuando lees el mensaje.” (énfasis nuestro)

 

Así que, según el citado autor dominionista, el entender la Palabra de Dios, tal y como El nos la ha dado, depende de la visión de cada quien.

 

En otras palabras, uno interpreta la Biblia según su propio entendimiento en definitiva, el cual lo elevará a la enésima potencia celestial según su “fe”- o más bien, su intención.

 

La guía del Espíritu Santo, la  hermenéutica, la exegética, la honestidad, el sentido común, etc. no sirven para mucho ya a la hora de leer la Palabra de Dios, según entendemos.

 

Esto mismo es lo que le ocurrió a Mimendi, el cual – a sabiendas o no – alegorizó, descontextualizó y malinterpretó Daniel 2: 44, pretendiendo hacer creer a Diamante una cosa que ese versículo no dice, sino que dice otra.

 

La guía para entender e interpretar correctamente la Biblia

Entonces, ¿Cómo interpretar la Biblia? Sólo se puede entender la Biblia por el Espíritu Santo; como alguien una vez dijo, la Biblia es el único libro que se ha de leer junto a su Autor. El texto hay que leerlo y entenderlo en su contexto, para no tener un pretexto para a la postre hacer otro texto. La honestidad aquí es virtud fundamental.

 

Leer la Biblia con fe, significa además de creer lo que está escrito, creerlo como está escrito.

 

Dios les bendiga

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