Estudio: Los judíos de EE.UU. refuerzan su masivo apoyo a los demócratas

Los residentes en Israel sin embargo votan republicano
Javier Monjas – 16/07/2012 – 08:11 AM   GMT+02:00

 

  • THE SOLOMON PROJECT: JEWISH AMERICAN VOTING BEHAVIOUR 1972-2008 – JUST THE FACTS (pdf)

Las palabras gruesas volvieron a salir de los líderes de las comunidades judía y musulmana de Alemania. En cuanto a los musulmanes, la cosa quedó en el socorrido asunto de la ‘islamofobia’. Pero los judíos tienen un arsenal mucho más destructor en cuanto a retórica. La prohibición por un tribunal alemán de la práctica de la circuncisión religiosa a niños (ND) fue calificada por el presidente de la Conferencia de Rabinos Europeos como “el peor ataque contra los judíos desde el Holocausto”. En el Reino Unido, el proyecto de etiquetado de la comida kosher con el fin de que el consumidor no judío sepa qué esta comiendo fue calificado por un portavoz de esa comunidad nada menos que como “la estrella amarilla del siglo XXI” (ND). Es obvio que cualquier incidente con los judíos va a ser devuelto con un espejo deformante de estremecedoras imágenes de campos de concentración y hornos crematorios.

Como cabía esperar, en Alemania, la artillería dialéctica judía ha hecho estragos. La propia Angela Merkel debía intervenir el viernes pasado ante el gruesísimo palabrerío que musulmanes, pero sobre todo judíos, estaban utilizando contra el cuestionamiento de la circuncisión ritual aplicada a niños, por tanto, a personas que no disponen de capacidad de decisión sobre si desean ser circuncidados. El portavoz de la canciller declaraba que “todos los miembros del gobierno alemán tienen absolutamente claro que queremos tener vida religiosa judía y musulmana en Alemania”. Por ello, y según la misma persona, “la circuncisión llevada a cabo de una forma responsable debe ser posible en este país sin posibilidad de castigo”.

La bienvenida del bisturí al pene

El matiz de la “forma responsable” es significativo puesto que la prohibición dictada por el juez se basó en el caso de un niño musulmán al que un ‘doctor’ de religión igualmente islámica practicó una especie de carnicería ritual en el pene de la víctima. Los padres acudieron con su hijo a un hospital después de que recién admitido a la comunidad musulmana no hubiera dejado de sangrar durante dos días por su parte más implicada en el amistoso recibimiento a la comunidad de verdaderos creyentes. ¿Puede ser recibido un niño a un grupo religioso sin que en el proceso estén implicados de forma simultánea los bisturíes y los penes así agasajados? La mayor parte de los judíos y de los musulmanes ni se lo plantean. No, no puede. Si hay bienvenida, debe haber tajo.

Según el portavoz de Merkel, la propia canciller tiene previsto implicarse ella misma, de forma personal, en la solución del problema. “Sabemos que es necesaria una decisión rápida y que esto no se puede postergar”, añadió. De forma inmediata, las organizaciones judías mostraron su alivio por tan alto apoyo a sus demandas. Desde la potente comunidad judía estadounidense llegó un “agradecimiento” que se basaba principalmente en la capacidad de Merkel por hacer que “esto no se convierta en un gran problema”.

Sin embargo, la tradicional amistad entre musulmanes y judíos -al menos en cuanto se ve amenazado el recibimiento del bisturí- se ve empañada de vez en cuando en los lugares más insospechados y por los personajes más insospechables. La semana pasada, un candidato a secretario de Estado en el estado de Missouri volvía a la carga sobre el afamado asunto de que “ningún judío murió en el 11 de Septiembre”. (“la verdad sobre el 11S” iria en “mundo espiritual”)

 

Una de las más conocidas y estúpidas teorías de la conspiración fomentadas desde que se produjeron los atentados, parece increíble que un personaje que aspira a tal puesto sea capaz de creerse todo lo que circula por Internet.

Un demócrata musulmán experto en el 11-S

Pero así fue. MD Alam lo dijo en discurso público (“ni un solo judío murió en el 11-S”) y argumentó la línea principal de su discurso con la amplia bibliografía que sobre el tema se puede encontrar en la red. Dos apuntes para poner en contexto la declaración: Alam es musulmán, “asiático” (es decir, de origen pakistaní, según la terminología políticamente correcta anglosajona) y trabajó en 2008 apoyando la campaña de Barack Obama, y de hecho, es el fundador del Caucus Asiático-Americano del Partido Demócrata en el estado en el que hace campaña. Con posterioridad, un rabino le dio a Alam un pequeño repaso sobre el tema, y el profundo investigador candidato pidió disculpas.

Muchos judíos continúan quejándose de todos los estereotipos y rumores que corren sobre ellos. Por ejemplo, el de que son los judíos los que hacen ganar o hacen perder las elecciones a un candidato a presidente en Estados Unidos. Podrá ser otra más de las teorías de la conspiración que ya comenzaron con los Protocolos de los Sabios de Sión (de esto tambien se puede hablar aparte), pero, por si acaso, el Partido Republicano ha desembarcado en Israel con un objetivo: cortejar a los 150.000 votantes residentes en el país que tienen derecho a voto en las elecciones presidenciales.

Poco tendrán que rascar los republicanos con los judíos. Eso dirá cualquier mediano conocedor de las querencias políticas de este grupo étnico y religioso. Falso. Resulta que los votantes judíos residentes en Israel con derecho a voto en Estados Unidos votan de forma masiva a los republicanos. De hecho, las proporciones de votantes judíos a republicanos y demócratas en Estados Unidos y en Israel son aproximadamente las mismas pero en sentido inverso según el país que se tomen en cuenta. Un 79 por ciento de los judíos que viven en Estados Unidos vota a los demócratas; pero un 77 por ciento de los judíos americanos que viven en Israel votan por los republicanos.

Si somos judíos, somos demócratas

Lejos de la tierra prometida, en los Estados Unidos prometidos, los judíos continúan siendo tan demócratas o más que el anteriormente citado Alam, el candidato musulmán y “asiático” experto en el 11-S. Un enorme estudio, que abarca desde los años ochenta hasta la actualidad, ratifica lo ya conocido: que el apoyo judío a los demócratas y a las posiciones “progresistas” se mantiene estable e incluso crece entre los judíos en la anteriormente citada proporción de casi un 80 por ciento (estudio-pdf).

Barack Obama tuvo en las últimas elecciones un 74 por ciento del apoyo entre los judíos, mientras su rival John McCain solo consiguió convencer al 23 por ciento de esa comunidad tan homogénea. De hecho, el único demócrata que no sedujo a los judíos fue Jimmy Carter durante sus dos campañas, hecho que el estudio relaciona con la condición de evangélico sureño de quien tan blandamente anunció la llegada, cual involuntario profeta, del gran mesías Ronald Reagan que marcaría no solo la política estadounidense hasta la actualidad, sino que convirtió en obsoletos los mapamundis durante su mandato y que, a pesar de su cerrado apoyo a judíos y a Israel, no consiguió llevar al orbe republicano al progresista clan hebreo.

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