G12;¿Una Iglesia autócrata, y el mundo a sus pies?

 G12; revelando la realidad acerca del llamado Gobierno de Doce; 3ª parte

 

Muchos de nosotros, al principio, pensamos que el G12 “evangélico” significaba “Grupo de Doce”, estimando que se trataba de un método operacional celular, de ayuda en la tarea evangelística y cuidado pastoral de las personas en la iglesia… ¡Qué lejos estábamos entonces de entender la realidad sobre el asunto!

Y es que, G12, no significa “Grupo de doce”, lo cual no tendría en sí mayor problema; sino “Gobierno de doce”, con sus implicaciones resultantes, las cuales veremos en profundidad en este artículo.

 

Cuando hablamos de “gobierno”, entonces estamos manejando conceptos como autoridad y poder. ¿Hacia quién y hacia dónde dirige el Gobierno de 12 la autoridad y el poder?

 

I. ¿UNA IGLESIA AUTÓCRATA?
En primer lugar, claramente, el G12, o Gobierno de doce, pretende dirigir toda acción de autoridad y poder hacia la Iglesia misma, a través de una estructuración netamente piramidal, donde hipotéticamente todos los seguidores de ese sistema deberán ser líderes, y gobernar cada uno una célula de doce personas, como grupo básico.

 

Asimismo cada líder es a su vez liderado (o gobernado) por su inmediato superior; y así hasta alcanzar la cúpula donde al final, sólo una persona es el líder principal, o gobernante de todos, en este caso, lo sería César Castellanos, en lo respectivo a los varones; y su esposa Claudia Castellanos, en lo respectivo a las féminas, ya que el G12 está dispuesto homogéneamente.

 

La conclusión lógica a la que llegamos, apercibiéndonos de la dirección que toma el G12, es que si tuviera este modelo aceptación total, habría una Iglesia estructurada de forma piramidal y absolutamente jerarquizada, con César Castellanos a la cabeza de la misma.

 

¿Es esta la manera de proceder que el Señor Jesús escogió para Su Iglesia? ¡Ciertamente, no!

 

Y sin embargo, Castellanos insiste diciendo en su libro “Liderazgo de éxito a través de los 12”, que “implementar el modelo de los doce (G12), implica abandonar lo tradicional (es decir, el concepto de siempre de iglesia cristiana), “y lanzarse a conquistar un mundo totalmente diferente” (¿?)

 

” Y lanzarse a “conquistar” un mundo diferente ”

 

¿Cuál será ese “mundo totalmente diferente” que se va a conquistar a través de implementar la Visión, como él la llama? Más adelante entenderemos sobre el asunto, y veremos que en absoluto es esta una cuestión baladí.

 

Castellanos, erigiéndose como profeta, dice haber recibido de parte de Dios el modelo final para entender cómo hacer iglesia como tal, para estos últimos días. Una revelación que sin lugar a dudas no está en la Biblia, aunque él asegure que cada apóstol de Cristo tuvo sus doce, y cada uno de aquellos, también sus doce.

 

Aunque lo asegure, no lo puede probar, porque no es cierto.

 

Pero él insiste en que su modelo es el verdadero y genuino de Dios, y, por tanto, no se puede mezclar con otras propuestas, ni siquiera aparentemente similares. Dice: “No se debe adoptar un poquito de aquí, y otro poco de allá” . Se está refiriendo a los diferentes modelos, como los de Corea, El Salvador, Honduras, etc. para así “tener el modelo perfecto” , porque dice que “así nunca funciona”.

 

La Visión se la podría haber quedado César Castellanos sólo para él
Los seguidores de la Visión de Castellanos, deberían estar muy agradecidos a su mentor por ser tan extremadamente dadivoso. Dice Castellanos que Dios mismo le dio la fórmula del éxito, como él la llama. Y añade: “la pude haber reservado exclusivamente para mí”… Pero dice que el Señor le animó a ser generoso y no guardar ese “tesoro” sólo para sí mismo. ¡Nótese el nivel de privilegio tan impresionante que Castellanos tiene de parte de la Providencia!

 

Llegados aquí, permítanme establecer tres puntos:

 

A – Dios nunca daría una revelación así a un solo hombre, y luego le diría: “Se generoso, no guardes este tesoro sólo para ti, compártelo con otros pastores, compártelo al mundo”, como Castellanos atestigua en su libro que Dios le dijo. (Además, tal comentario ofende la inteligencia del lector)

 

B – Dios ya no va a dar ninguna revelación que no haya dado ya en la Biblia.

 

C – El Señor habló a Su pueblo por los profetas (A.T.), pero ahora nos ha hablado por el Hijo, y consecuentemente el canon bíblico está ya cerrado (He. 1: 1, 2)

 

A la altura de la misma Biblia
Pero al haber elevado su modelo G12 al nivel de revelación dada por Dios de forma exclusiva, Castellanos no tiene por menos que seguir adelante defendiendo dicha revelación a capa y espada, como verdadera y auténtica en su total concepción y contenido; y en cuanto a esto, declara sin ambages: “El modelo de los doce (G12) es muy celoso, o se toma en su totalidad, o no, no hay término medio” .

 

Dicho sea de paso, aunque no es menos importante, el “adoptar la Visión” (como Castellanos llama el asunto), implica necesariamente subirse a su barco, el cual él mismo capitanea, ya que sólo él, es el “depositario” de dicha celestial Visión. A priori, esto implica por parte del que adopta la Visión, el sujetarse a Castellanos y al “espíritu de la Visión”, que nada tiene que ver con el Espíritu Santo. Sopesen las terribles implicaciones espirituales que todo eso conlleva.

 

Y es que Castellanos lo expresa de forma impresionantemente enfática: “El Señor me mostró el concepto ahora llamado G12, es decir el Gobierno de los doce

 

Estableciéndolo de este modo, Castellanos está poniendo su Visión al mismo nivel que la Biblia, la cual no se puede tomar eclécticamente. Por lo tanto, en esa tesitura, la Visión del Gobierno de Doce debiera ser la revelación final e incuestionable de Dios, no sólo para Castellanos mismo, que dice haberla recibido en “las playas colombianas con su familia de vacaciones”, sino para todo cristiano que se precie.

Curiosamente, semejante Visión de gobierno de doce, dijo también haberla recibido el cura católico José Mª Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei, pero esta vez de una manera más mística que Castellanos; en medio de un trance espiritual, según él asegura en sus memorias.

 

José Mª Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei

 

Ahora bien, si según Castellanos, fue el Señor quien se lo mostró, entonces esa sería la última y oculta revelación que Dios, pasando por alto Su Palabra, tendría para la Iglesia en estos últimos días… ¡Ciertamente, no podemos creer a Castellanos; antes le creemos a Dios, cuando Su Palabra dice, que no se puede añadir ni quitar nada de la misma! (Ap. 22: 18, 19)

 

1. Por la boca muere el pez
En primer lugar, el concepto de “gobierno”, tal y como lo enseña el G12, no es bíblico. Ningún ser humano puede tomar el lugar de Cristo en la tierra, ni en la Iglesia; y sin embargo esto es el G12; gobierno de la iglesia hacia la iglesia, a modo de sistema jerárquico y autocrático, propio de la iglesia de Roma, de tal modo, que, pervirtiendo el concepto bíblico de sumisión (Ef. 5: 21), el liderado se ata, esclavizándose a su líder, no importa en que nivel de la pirámide se encuentren ambos.

 

Lo siguiente es lo dicho por Ken Gott; uno de los ministros neopentecostales, más conocidos en el Reino Unido, que, hasta la fecha, pertenece de pleno y plano al G12 de César Castellanos, y es miembro de sus doce en Europa:

 

Estoy en el equipo internacional del Pastor César Castellanos; mi esposa está con la Pastora Claudia, hemos sido parte de este equipo por más de un año y lo contamos como un gran privilegio y una honra. Y yo le honro hoy a [César Castellanos]…porque mientras habla estoy firme y verdaderamente bajo su autoridad. Quiero dejar claro que no estoy bajo su autoridad solamente en la Visión, mas bien él es mi padre espiritual y mi mentor, y él tiene permiso para meterse en cualquier parte de mi vida, y lo hace frecuentemente“.

 

Los apóstoles de Cristo, sabían que no debían ejercer ese tipo de dominio y control sobre los discípulos, ya que habían entendido de parte del Señor Jesús, que el Espíritu Santo es quien iba a tomar Su lugar en ese sentido, y no alguno de ellos (Jn. 14: 25, 26); y ni siquiera el Espíritu Santo, que es Dios, hace esas cosas que menciona Gott.

 

Los apóstoles no ordenaban a los discípulos qué, o qué no debían hacer, ni “se metían en cualquier parte de sus vidas”.

 

El mismo Pedro lo enseñó así: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros…no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado…” (1 Pedro 5: 2, 3), y sin embargo Ken Gott, se jacta de declarar que su líder César Castellanos puede entrometerse en cualquier aspecto de su vida, y…¡diciendo que lo hace!

 

Si Gott se deja hacer así, también él lo hará con sus “doce”, y así sucesivamente. De manera, que el Espíritu Santo, queda fuera de juego en este “gobierno de los doce”.

 

Ya no es Dios quien dirige esta facción de la Iglesia, sino el hombre, y a manera dictatorial.

 

Más tarde en su alocución pública ante miles de oyentes, Gott sigue diciendo esto:

“Si el Pastor César dice: “Ken y Lois les envío a Miami”; Dios cuidará de la iglesia aquí, Dios levantará a alguien más – quiero decirles que yo iría. El problema con la manera de pensar occidental es que decimos: “Voy a orar para pedir dirección””

 

Vemos aquí, que para Gott, no es el Espíritu Santo el que tiene que hablarle acerca de por ejemplo, ir a Miami, sino su líder Castellanos. Y no vale la excusa de decir que obedece al Espíritu Santo porque le habla a través de Castellanos, porque entonces estaría diciendo varias cosas:

 

  1. El Espíritu Santo no le habla directamente.
  2. Necesita a Castellanos para que el Espíritu Santo le hable a través de él.
  3. Castellanos es infalible (porque le obedecerá sin rechistar)
  4. Castellanos es el mediador entre Dios y él.

 

Ciertamente es triste que hombres que se supone que son de Dios digan estas cosas. Por otra parte, siempre debemos buscar dirección en oración al Señor para todo, principalmente cuando el asunto es importante, y esto no es “manera de pensar occidental”, sino bíblica, y jamás hacer por sistema lo que un hombre determinado quiera ordenar; ni siquiera sugerir, por muy “santo” que nos pueda parecer que sea.

 

El mismo Ken Gott, públicamente hace un explosivo alarde de fe, esta vez en la persona de Castellanos, declarando así:

 

“Esta Visión es la visión de Dios…no estoy listo para adoptar esta Visión, si la llamo G7 o G5. Si es G12 es G12. Si el Pastor César Castellanos dice que necesitamos 12 para el gobierno luego, ¡oigan muchachos! ¡Obtengamos esos 12!”

 

 

¡No se debe cuestionar lo que dice el líder Castellanos! Lo que dice, es lo que hay que hacer, y punto.

 

Parece mentira como se puede llegar a esos extremos de ingenua necedad, siguiendo al hombre y a su dicho, más aún cuando la Palabra nos advierte diciendo: “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová” (Jeremías 17: 5) Específicamente se nos dice que la persona que sigue al hombre como si siguiera al Espíritu Santo, ¡está bajo maldición!

 

¡Cuidado cuando uno llega a creer que Dios sigue dando revelación extra bíblica a través de supuestos profetas, los cuales en esta dispensación ya no existen de parte de Dios, sólo en la imaginación de los crédulos! (ver Heb. 1: 1, 2)

 

Fácil entrar; tremendamente difícil salir
Pero ese desajustado, exagerado y pervertido sentido de la sumisión llega a pasar factura a los “liderados”, una vez estos despiertan del limbo, dándose cuenta de la falacia y el engaño al que fueron una vez inducidos, e intentan salir de ahí.

 

Hace muy poco, un muy buen amigo mío que es pastor de una congregación aquí en Madrid, meditaba en lo que le había ocurrido recientemente. Resulta que este siervo y su congregación, habían estado en comunión con otra congregación en el extranjero durante años. Recibían apoyo de ellos, y aparentemente todo era de bendición, hasta que dicha iglesia entró en el G12. Habiendo persuadido el pastor de esa iglesia a mi amigo de que entrara él también en ese sistema, después de un tiempo prudencial, habiendo analizado el asunto en cuestión, mi amigo le dijo que no lo entendía de parte de Dios para su congregación.

 

El pastor, que se creía  el “apóstol” de la congregación de mi amigo (mi amigo lleva largos años, junto con su esposa y sus responsables, cuidando de su congregación), empezó a insistir e insistir para que cambiara de opinión, pero no lo logró. Y para acortar la historia, les diré, que mi amigo, junto con los ancianos de su iglesia, tuvieron que hacer saber, por carta, al “apóstol” y a su equipo de liderazgo (que así les gusta llamarse) que no iban a seguir bajo su “cobertura”, por ser incompatible con el G12. La respuesta fue fulminante y avasalladora. Ese hombre, el “apóstol” le respondió así, entre otras cosas, diciendo:

 

“Tú tienes la libertad de pedirnos que te liberemos (en cuyo caso necesitarías venir y tener un encuentro con el liderazgo de la iglesia aquí). Pero tú no tienes autoridad para sacar la iglesia de nuestra supervisión y liderazgo”… Juzguen por Vds. mismos.

 

La conclusión es clara. Para ese “apóstol” y sus líderes, la iglesia de mi amigo era de su propiedad. ¡Cómo me recuerda esto a los procedimientos feudales de la Edad Media!

 

No importaba aquí el hecho de que mi amigo, su esposa, y todos los fieles habían estado por años y años batallando ministerialmente para levantar la congregación, sufriendo como se sufre por el Evangelio aquí en España. Según el “apóstol”, mi amigo no tenía ningún derecho de salir de su “cobertura”… Estas son las consecuencias del autoritarismo espiritual, propio del gobierno de doce (G12).

 

Ocurre como en las sectas destructivas; es fácil entrar, pero es obstinadamente difícil salir.

 

Entendamos esto: Todo hombre que se deja dominar espiritualmente  por otro hombre, es un esclavo de éste, y todo hombre que acepta el dominio espiritual de otro hombre, hace de éste un anticristo.

 

2. Un eficaz sistema de control y dominio
Tricia Tillin, teóloga y autora de muchos y muy certeros artículos sobre apologética, escribe de este modo al respecto del G12:

 

“Abiertamente definido como un programa de discipulado, el G12 es seguramente lo último en control. Sin embargo, el programa se nos presenta como la mejor manera, si no la única para ganar el mundo para Cristo”

 

Que el Gobierno de doce es un sistema de control y dominio sobre sus postulantes, es una absoluta realidad, visible para todo aquel que tiene ojos para ver.

 

El G12, con el motivo de hacer discípulos, en realidad enseña que el Señor Jesús estableció a ciertos hombres para que tomaran Su lugar en la tierra, y que estos, sucesores de aquellos apóstoles de Cristo, son los gobernantes de Dios de hoy en día, que deberían dirigir las vidas de los santos, con el objetivo de establecer el Reino en la tierra. Esto es Dominionismo (Reino Ahora). (Esto muestra claramente una contradiccion total con respecto al lider del G12)

 

Tricia Tillin sigue diciendo al respecto: “Uno de los postulados de la doctrina del G12, se basa aparentemente en lo que Jesús dijo en Mt. 28: 19, 20: “Id, y haced discípulos a todas las naciones…” El versículo en cuestión, se malinterpreta para querer decir que todas las “naciones” tienen que ser “discipuladas”, o llegar a estar dirigidas bajo el control de un gobierno mundial religioso, encabezado por apóstoles y profetas”

 

Esa es la realidad, y por favor, no se lleven a engaños.

 

Excluyendo al Espíritu Santo
Con todo esto, el Espíritu Santo queda de facto excluido, siendo sustituido por el llamado “espíritu de la Visión”, que es el que implementa la Visión, es decir, el gobierno de los hombres en la Iglesia, y a través de la Iglesia al mundo, a través de doce; número este que expresa gobierno perfecto, por tanto, Teocracia, por tanto, sólo atribuible al mismo Cristo, o a su verdadero sustituto, el Espíritu Santo (Jn. 16: 7), y que sólo se implementará en este mundo, cuando el mismo Cristo en su venida gloriosa, establezca Su Reino sobre esta tierra, a través de Israel, y con Su Esposa, la Iglesia glorificada, y ¡jamás antes, ni de ningún otro modo! (Ap. 19: 11-21; 20: 1-6)

 

II. GOBERNANDO LA IGLESIA, PARA GOBERNAR EL MUNDO
En segundo lugar, no acaba en la Iglesia el asunto del supuesto gobierno de la misma, hacia la misma, sino que esto va mucho más allá.

 

En realidad, el pretender levantar una iglesia jerarquizada y autocrática, con el modelo G12, obedece a la pretensión romanista y babilónica de gobernar el mundo entero, con la excusa y pretexto de hacerlo “para Cristo”.

 

El G12, no tanto contempla el cercano Arrebatamiento de la Iglesia, la venida gloriosa de Cristo a este mundo y el establecimiento de Su Reino por Él, sino más bien, siguiendo el concepto postmilenarista de Orígenes y Agustín de Hipona, enseña que la Iglesia jerarquizada, ahora bajo el concepto del G12, a pesar de lo mal que va este mundo, va a hacer que las cosas mejoren en este planeta, hasta que cristianizado éste, las naciones sean discipuladas, y Cristo pueda volver, en todo caso.

Humanismo versus revelación profética
Castellanos así lo asegura. Primeramente hace una descripción de cómo van las cosas, diciendo:

 

“Debemos ser conscientes de la situación en que viven nuestras naciones, el mundo está convulsionado…la humanidad se encuentra asistiendo de manera horrorizada a un dantesco espectáculo caracterizado por violencia, desastres naturales, guerras y corrupción que nos hacen suponer que la sociedad está enferma”.

 

Bien, en primer lugar, no estamos tan ciegos para simplemente “suponer que la sociedad va mal”. Es evidente para todos la realidad que nos rodea.

 

Y sigue diciendo: “Este presente de inquietud y preocupación, hace que el hombre vislumbre el futuro de manera desesperanzada, sin embargo, estamos a tiempo de plantear la respuesta de aliento a todos aquellos que dudan de un mañana mejor“.

 

Aquí lo tenemos: Según Castellanos, y toda la corriente Dominionista, la Iglesia ha sido designada por Dios para hacer que el mundo sea cambiado, y que todos dejen de “dudar de un mañana mejor”. Con todo lo de lírico y hollywoodiano que tiene esta acepción, ¿Bíblicamente, habrá “un mañana mejor” antes de que vuelva Cristo en gloria, cuando este mundo está esperando con los brazos abiertos el surgimiento del Anticristo?

 

El “mañana mejor” será, para los verdaderos cristianos el día, cercano ya, en que Cristo venga a por nosotros (1 Ts. 4: 13-17), y para los escogidos que quedarán sobre la tierra después del juicio de las naciones (Mt. 25: 31-46), el día en que volvamos con Cristo para establecer el verdadero Milenio; siendo atado el diablo por mil años (Ap. 19: 11-21; 20: 1-4)

 

Mientras tanto, la Biblia nos enseña que no habrá “un mañana mejor”. Creer eso es partir de posicionamientos abiertamente humanistas y antibíblicos.

 

No obstante, para el G12, el concepto humanista prima sobre la revelación profética, sosteniendo que la Iglesia, con el G12 como estandarte, logrará traer la justicia y la paz perdurables a este planeta. Por lo tanto, enseña acerca de una Iglesia exaltada aquí y ahora, que gobernará las naciones, habiéndolas previamente conquistado “para Cristo”.

 

Castellanos claramente así lo enseña: Dios quiere que empecemos a conquistar las naciones para Él. El Señor está soplando vientos de bendición para el mundo. Vientos de cambio político, económico, social…

 

Por favor, prestemos atención a lo que verdaderamente la Biblia enseña. Enfáticamente, la Palabra de Dios nos dice que este mundo, tal y como lo conocemos, va a ir a peor, y va a ser juzgado por el mismo Dios (Is. 24: 1-11; Am. 5: 18-20; – mayor parte de los profetas – ; Ap. 8, 9, 10, 11, 16, 19, etc. etc.), y que la Iglesia va a ser arrebatada en cualquier momento (1 Ts. 4: 13-18; 1 Co. 15: 50-53; Mt. 24: 40-44; etc.).

 

No es cierto que “Dios está soplando vientos de cambio en lo político, económico o social”. Eso sólo está en la imaginación de Castellanos, y en la de los que son como él; o quizás este discurso tan atractivo, a la vez que político, obedece a otra premisa mucho más siniestra…

 

Seamos claros, ese apelar a un “mañana mejor”, no deja de ser una cortina de humo por parte de Castellanos, y de todos los obreros del Nuevo Orden Mundial, para intentar empujar a propios y extraños hacia sus verdaderas intenciones, que para nada son Escriturales, y sí muy pavorosas.

 

1. ¿Conquistar las naciones?
Castellanos, argumenta acerca de su Visión, que ya no es sólo de la Iglesia, para la Iglesia, sino también dirigida al mundo, diciendo: La conquista de nuestras naciones está dada por medio del principio de los doce y la visión celular”.

 

Conquistar las naciones

 

Y se atreve a decir en otro lugar: El principio de los doce…es una estrategia eminentemente bíblica para la conquista de naciones enteras

 

¿El Señor ha levantado a Su Iglesia para que conquiste a las naciones enteras? ¿Fue esa la enseñanza de Jesús de Nazaret? Eso suena a las Cruzadas del catolicismo romano.

“Conquistar las naciones”; “cristianizar el mundo”; “discipular las naciones”; “dominar las naciones para Cristo”, todos esos son conceptos abiertamente Dominionistas (Reino Ahora), que el G12 maneja con total antojo y descaro, y que son absolutamente ajenos, y contrarios a la Palabra de Dios, desde el momento en que el mismo Jesús dijo que su Reino no era de este mundo (Jn. 18: 36), y que los reinos de este mundo llegarán a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo, cuando Éste venga en gloria, anunciándose tal hecho por el sonar de la trompeta del séptimo ángel (Ap. 11: 15), y no antes.

 

El intentar llevar a la Iglesia a conquistar las naciones y “cristianizarlas”, es el error y estupidez de muchos, y la intención preclara de unos pocos, para así engañar a los anteriores, intentando con todo ello levantar en el momento indicado la falsa iglesia del Falso Profeta, para que dé total respaldo a la Bestia Anticristo cuando aparezca (Ap. 13)

 

One World G12 Vision

 

El objetivo es claro. La estrategia es clara y letal a la vez: Destruir la Iglesia de Jesucristo, a través de mentiras que parecen verdades, y de verdades sacadas de su contexto, para que se vuelvan mentiras. Todo ello, muy propio del diablo. Este se ha propuesto, aunque jamás lo conseguirá, que no se cumplan las palabras de Jesús: “Yo edifico mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16: 18b).

 

One World Celular Vision G 12

 

 

El apóstol Martin Brenes del G12 en California, dice: “Como ven debajo de nuestro título siempre aparece el hombre que Dios trajo al mundo a edificar una Nueva Visión, la Visión de la Verdad” (refiriéndose a César Castellanos)

 

El poder de la religión
Uno de los poderes religiosos más fuertes en el mundo es el de la cristiandad en todas sus posibles versiones.

 

De ahí el énfasis ecuménico acerca de la “unidad” de todos los cristianos, no importa las diferencias doctrinales. Slogan y acción jesuita por excelencia.

 

Por lo tanto, de lo que se trata por parte de esos sujetos especialistas en el comportamiento humano, y ayudadores para el establecimiento del reino del Anticristo (Ap. 13), es de crear “al cristiano que ellos desean”  para sus fines de control y dominio mundiales.

 

No podemos hacer otra cosa, sino admitir con pesar, y reconocer que el G12 es parte muy importante de todo este montaje global. La Biblia le llama apostasía a este mover pseudocristiano que está capitalizado, no sólo por el G12, sino por otras corrientes de falsa espiritualidad cristiana muy en boga hoy en día, incluido el catolicismo papal (2 Ts. 2: 3)

 

Todo ello tiene por finalidad el levantar el Nuevo Orden Mundial, la copia sucia y blasfema, aunque efímera y estéril del Reino Mesiánico, el cual SOLAMENTE el Rey Jesucristo establecerá cuando venga en gloria, y la Iglesia glorificada, con Él (Zac. 14: 5; Ap. 19: 11-21; 20: 1-6)

 

Concluyendo
En vista de todo esto, no podemos sino animar, exhortando a todos, a que no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo (Ef. 4: 14, 15)

 

Volvamos a la Escritura, tal y como ha llegado a nuestras manos para ser gente de Dios, enteramente preparada para toda buena obra, y apartarnos del mal, el cual es cada vez más sutil e imperceptible, pero no por ello menos dañino (2 Ti. 3: 14-17)

 

¡El Señor Jesús viene en breve!.

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