La ‘Facebook involution’

Lo comento con Eduardo Martín de Pozuelo, tan ducho como servidora en los vericuetos del islamismo radical que sacude al islam: ¡qué rabia haber tenido razón! Cuando EE.UU. y Europa se extasiaron con la llamada primavera árabe, algunos dijimos ¡cuidado! Y algunos sufrimos lametones por ello. Recuerdo que unos ínclitos de la izquierda auténtica (e ignorante) exigieron explicaciones en los tiempos de Els Matins en TV3, por mis comentarios críticos, cuando fui a la plaza Tahrir enviada por La Vanguardia. ¡Cómo osaba discutir la bondad de aquellas revueltas!, me recriminaban quienes, con solo ver una pancarta en la calle, ya sentían un orgasmo adolescente.

Pero aquella alegría disparada contenía mucha ingenuidad, porque la mayoría de parámetros no cuadraban. Por ejemplo, hablaban de Facebook Revolution, pero en los países donde se producía tamaña modernidad, no es que no haya una tecnificación masiva en las casas, es que las cotas de analfabetismo superan el 40% y en el caso de las mujeres, países como Egipto llegan al 70% que no saben leer ni escribir. En un país, pues, donde la lucha es conseguir que millones de personas aprendan a leer, ¿cómo podía producirse una revolución internáutica? Además, en dictaduras tan férreas, cualquier oposición organizada no nacía por generación espontánea, y los únicos que tenían una amplia y sólida base de militancia eran los islamistas que no luchan precisamente por las libertades. Para cualquiera que conozca lo que se cuece en el griterío del islam, era evidente que aquello no era una revolución, sino una involución. Es decir, de Guatemala a Guatepeor, pasando por Alá es grande o, como decía alguien, “estos son opositores pero no son libertadores”. Y así fue confirmándose en Libia, donde se aplica la sharia y gobierna el caos, o en Túnez, donde el islamismo gobernante intenta imponer su paradigma, o en Egipto, donde lo peor está por venir. Y todo ello tan endiabladamente perverso que cualquier demócrata se encuentra entre la espada de las viejas dictaduras y la pared del radicalismo totalitario. Ahora ha vuelto a estallar la violencia, con la excusa de la imbecilidad de alguien, o la planificación de algún otro, que la mecha es fácil de encender. Pero sea como sea, nada, a quemar edificios y a matar gente, como si eso fuera lo normal cuando algún idiota ejerce su libertad de expresión. Si hiciéramos lo mismo, con lo que ellos dicen de los cruzados y de los judíos… En fin, todo esto pinta mal pero era predecible, porque las ingentes fortunas de la zona no han invertido en cultura ni en democracia, sino en opresión y fanatismo y nosotros, ávidos de petróleo, siempre miramos hacia otro lado. De ese fanatismo viene esta ideología, de esas inversiones en radicalidad, vienen estos imanes, de esa miseria vienen estas involuciones, de esos barros, estos lodos.

¿Dónde está, pues, la sorpresa?
Pilar Rahola

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: