Job 25

Job 25 (RV60) – Bildad niega que el hombre pueda ser justificado delante de Dios

1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
2 El señorío y el temor están con él;
Él hace paz en sus alturas.
3 ¿Tienen sus ejércitos número?
¿Sobre quién no está su luz?
4 ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?
¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?
5 He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente,
Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos;
6 ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano,
Y el hijo de hombre, también gusano?

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Comentario a Job 25

Fuente: “Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia.” Libros poéticos – Job -Tomo-2. Editorial CLIE.

 

Aquí tenemos una breve réplica de Bildad. Deja a un lado el tema de la prosperidad de los impíos, pero pensando que Job se ha excedido al apelar al tribunal de Dios (Cap. 23), muestra en pocas palabras la infinita distancia entre Dios y el hombre, enseñándonos:

I. A pensar alta y honorablemente de Dios (vv. 2, 3, 5).

II. A pensar bajamente de nosotros mismos (vv. 4, 6). Son dos lecciones útiles para todos, aunque Bildad las aplique mal a Job.

Versículos 1-6

Por dos cosas es de alabar Bildad aquí:

1. Por no decir ni una palabra del tema en que él y Job no estaban de acuerdo.

2. Por hablar tan bien sobre el tema sobre el que Job y él estaban de acuerdo. Dos argumentos usa Bildad para exaltar a Dios y rebajar al hombre:

1. Muestra cuan glorioso es Dios, y de ahí infiere cuan impuro y culpable es el hombre en la presencia de Dios (vv. 2-4). Dios es el Señor Soberano del Universo: Tiene un poder temible; él pone paz en sus alturas (v. 2), puesto que en el Cielo se cumple siempre la voluntad de Dios (M. Henry) o, más probablemente (nota del traductor), por haber sofocado con su poder la sublevación de Satanás y sus ángeles. En todo caso, la paz que es obra de Dios (V. Fil. 4:7, 9), mediada por Jesús (Jn. 14:27) y hecha fruto del Espíritu (Gá. 5:22), es perfecta en el Cielo, porque allí es perfecta la santidad y perfecto también el amor. Sus ejércitos (v. 3), primariamente los ángeles, no tienen número. Su providencia se extiende a todos: «¿Sobre quién no está su luz? (trad. incierta, pero probable. Nota del traductor). Ante esta majestad de Dios, ¿quién es el hombre? ¿Cómo se justificará ante Dios? (v. 4). El hombre no es sólo débil, sino vil, sucio. No puede estar limpio:

(A) En comparación con Dios;

(B) En discusión con Dios;

(C) En la presencia de Dios.

2. Muestra también cuan oscuros e imperfectos son los cuerpos celestiales a la vista de Dios y en comparación con él (v. 5). Las luminarias de los cielos, en comparación de la luz que es Dios (1 Jn. 1:5), carecen de resplandor, de la misma manera que una candela, por mucho que arda, no alumbra cuando se la enciende a la clara luz del sol ¿Cómo se atreve Job a apelar a Dios con tanta osadía, cuando el que es la luz misma va a descubrir en Job tantas manchas de las que ni él mismo se apercibe? Los hombres, aun siendo nobles criaturas de Dios, son delante de él como viles gusanos de la tierra (v. 6). Su brillo y su limpieza están por debajo del resplandor de los astros.

¡Cuan poca razón tiene para ensoberbecerse, y cuántas razones tiene para humillarse! ¿Será el hombre tan loco como para contender con su Hacedor?

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