Job 35

Job 35 (RV60)

1 Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo:
2 ¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho:
Más justo soy yo que Dios?
3 Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello?
¿O qué provecho tendré de no haber pecado?
4 Yo te responderé razones,
Y a tus compañeros contigo.
5 Mira a los cielos, y ve,
Y considera que las nubes son más altas que tú.
6 Si pecares, ¿qué habrás logrado contra él?
Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?
7 Si fueres justo, ¿qué le darás a él?
¿O qué recibirá de tu mano?
8 Al hombre como tú dañará tu impiedad,
Y al hijo de hombre aprovechará tu justicia.
9 A causa de la multitud de las violencias claman,
Y se lamentan por el poderío de los grandes.
10 Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor,
Que da cánticos en la noche,
11 Que nos enseña más que a las bestias de la tierra,
Y nos hace sabios más que a las aves del cielo?
12 Allí clamarán, y él no oirá,
Por la soberbia de los malos.
13 Ciertamente Dios no oirá la vanidad,
Ni la mirará el Omnipotente.
14 ¿Cuánto menos cuando dices que no haces caso de él?
La causa está delante de él; por tanto, aguárdale.
15 Mas ahora, porque en su ira no castiga,
Ni inquiere con rigor,
16 Por eso Job abre su boca vanamente,
Y multiplica palabras sin sabiduría.

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Comentario a Job 35

Fuente: “Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia.” Libros poéticos – Job -Tomo-2. Editorial CLIE.

Como Job continúa callado, Eliú trata por tercera vez de mostrarle que ha hablado neciamente y debe retractarse.

I. Ha presentado la piedad como cosa inútil, y Eliú trata de convencerle de lo contrario (vv. 1-8).

II. Se ha quejado de que Dios se hace el sordo a los clamores de los oprimidos (vv. 9-13).

III. Ha desesperado de que Dios vuelva a otorgarle su favor, puesto que lo difiere tanto, pero Eliú le muestra la verdadera causa de la tardanza (vv. 14-16).

Versículos 1-8

1. Las malas expresiones de las que acusa Eliú a Job (vv. 2, 3). En realidad, Job no había proferido las expresiones que Eliú le atribuye, pero todo el tono de los caps. 29, 30 y 31 da a entender que Job pensaba tener de la justicia retributiva una opinión más justa que la de Dios (éste es el sentido del v. 2). Las expresiones del v. 3 habían sido proferidas por cierto, por los impíos (21:15) y por Elifaz (22:2) respectivamente.

2. La respuesta que Eliú da a Job en este punto:

(A) Es cierta en su sustancia (vv. 5-8): Dios es soberano y está tan por encima de nosotros que no le afectan íntimamente las cosas buenas o malas que hagamos. Es de notar, sin embargo -nota del traductor-, que Eliú se refiere aquí a las obras que afectan directamente a nuestro prójimo, como se ve por el v. 8.

(B) Es inoportuna en cuanto su aplicación, puesto que no iba a la raíz del problema:
¿Cómo puede un hombre, siendo cabal e íntegro, ser castigado por Dios? En esto, Eliú comete el mismo error que los otros tres amigos de Job.

Versículos 9-13

Eliú responde ahora a otra expresión de Job (24:12) de que Dios no escucha los clamores de los oprimidos.

1. «Esto es cierto», viene a decir Eliú (v. 9): «Verdad es que a causa de la multitud de las violencias claman los hombres, etc. ». Pero Eliú da la razón de esta aparente indiferencia por parte de Dios: Piden y no reciben porque piden mal (Stg. 4:3). «Se lamentan bajo la opresión de los poderosos» (v. 9b). Es el clamor del oprimido, pero no del arrepentido; un grito de la naturaleza, no de la gracia.

(A) En efecto, no buscan a Dios (v. 10): «Ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor?» Dios nos ha creado y a él hemos de buscar, procurando ponernos a bien con él. Hemos de preguntar: «¿Dónde está, para adorarle?» (Mt. 2:2). Pero muchos sólo claman por su salud, su libertad, su placer.

(B) Esos no quieren percatarse de los favores que han recibido, y reciben de Dios, el cual da cánticos en la noche (v. 10b), es decir, hace que se lleven con gozo las adversidades en la espera iluminada del alborear de la liberación, pues Dios es fiel a sus promesas. Además, Dios nos ha investido de facultades y poderes muy superiores a los de las bestias (v. 11). Éstas mueren con pena y sin gloria, pero nosotros sabemos que nos espera una eternidad feliz si estamos a bien con Dios, y que los que matan el cuerpo no pueden hacer daño a nuestro espíritu. Los animales tienen admirables instintos, pero no tienen capacidad para inquirir: «¿Dónde está Dios?» Por consiguiente, si los oprimidos claman solamente por la opresión que padecen, no hacen más que los brutos animales, que también se quejan cuando se les hace daño. Dios puede aliviar a los animales porque claman conforme al instinto (38:41; Sal. 104:21), pero ¿qué razón tienen los hombres para esperar alivio cuando están dotados de razón con la que pueden buscar a su Hacedor y no lo hacen? No pueden, pues, esperar que Dios les oiga (vv. 12, 13), ya que su clamor es un grito vacío. No hay verdadera oración sin humildad, y éstos están llenos de soberbia (v. 12. Comp. con Sal. 66:18; Is. 1:15).

(C) Así pues, la cosa está clara: si clamamos a Dios para que nos libre de la opresión o de la aflicción que estamos padeciendo, y no nos responde, el motivo no es que la mano de Dios se haya acortado para salvar o que se haya endurecido su oído para oír, sino que nuestras iniquidades han hecho separación entre nosotros y nuestro Dios (Is. 59:1, 2). Si la aflicción continúa es porque todavía no ha surtido su efecto: no nos hemos humillado bastante y, por consiguiente, hemos de dar gracias a Dios de que continúe.

Versículos 14-16

1. Eliú aplica ahora a Job lo que acaba de exponer en general: Si Dios parece hacerse el sordo a las quejas de Job (v. 14) y, en cambio, no castiga prontamente al impío (v. 15), Job debe humillarse delante de Dios y arrepentirse de veras, en lugar de abrir la boca para decir necedades (v. 16).

(A) Eliú reprende a Job por otra expresión impropia (v. 14): «…dices que no le ves» (v. 9:11). Como diciendo: «Te quejas de que no entiendes el modo de obrar de Dios contigo». Cuando estaba en prosperidad, Job pensaba que la montaña de bendiciones no se iba a rebajar nunca; ahora que estaba en aflicción, pensaba que el valle de adversidad no se iba a rellenar jamás; pero no por eso había de concluir que mañana ha de ser como hoy, pues las circunstancias suelen variar de modo asombroso.

(B) Eliú responde a la queja de Job diciéndole: (a) «La causa está delante de él (Dios) v tú debes esperar» (v. 14b. Traducción más probable y en boca de Eliú, no de Job). Como diciendo: «Él sabe lo que hace y lo que tiene que hacer; todo lo hace con sabiduría, justicia y bondad; por ello, ¡confía en él, depende de él y ten por seguro que, al final, todo saldrá bien!». «Yahweh es un Dios de justicia; dichosos cuantos esperan en él» (Is. 30:18).

(C) Eliú concluye (v. 16) que Job ha abierto su boca vanamente, es decir, para decir vaciedades, cosas sin razón ni base, puesto que no confía en Dios ni espera en él. El hombre que desconfía de Dios dudando, no ha de pensar que recibirá cosa alguna del Señor (Stg. 1:7). Como vemos, Eliú no acusa a Job de hipocresía como lo habían hecho los tres amigos, sino que le condena por un pecado semejante al de Moisés, cuando habló inconsideradamente dudando (V. Nm. 20:10).

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