¿Debe el creyente participar en elecciones?

En occidente gozamos de ciertas libertades que bien quisieran poseer millones de personas en otras latitudes. Y se trata de la libertad de elegir autoridades. A veces no hay mucho donde elegir, pero esa libertad, por ahora existe y lamentablemente ni es entendida, ni es aprovechada, especialmente por el creyente..

La Biblia es muy clara respecto del cómo debe conducirse un creyente, sin embargo las tradiciones religiosas dejan muy poco espacio a la razón, al sentido común, a lo evidente, a lo facilmente perceptible. Al respecto el Señor Jesús fue un crítico que no escondió la voz diciendo que “Para mantener sus propias tradiciones, ustedes pasan por alto el mandato de Dios.” [Marcos 7:9]

Y así es. Existe una cultura de líderes religiosos que se apegan a textos bíblicos, los sacan de contexto y crean un pretexto para mantener una tradición. Una tradición que con el tiempo se ha multiplicado y que como manzana podrida ya es una idea común de diversas, e incluso opuestas, entidades religiosas. Al respecto nos referiremos a algunos de esos textos mal utilizados y la tradición de aplicarlos erróneamente llevando a la sociedad al caos.

Primeramente hay que tener en claro que la democracia como la comprendemos en la actualidad es un paradigma muy diferente al que se desarrolló en el siglo V a.C. pero en esencia es el “poder del pueblo”, es decir que ‘es la voz del pueblo’ la que se hace sentir en el actuar de las autoridades —en la Edad Media se hizo conocida la expresión Vox Populi, Vox Dei (la voz de Dios es la voz del pueblo).

Una vez conocido estos datos pasemos a revisar lo que dice la Biblia respecto de este tema.

“El es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos.” [Daniel 2:21]

Daniel 2:21 es un texto muy recurrente, especialmente por aquellos que dicen que “Dios pone y quita reyes” (entiéndase como reyes a cualquier autoridad, presidentes, senadores, diputados, alcaldes, etc.) y, por lo tanto “no somos nadie para elegirlos” ya que “es la voluntad de Dios y Él los puso ahi”…

Pensar de ese modo es interpretar erróneamente lo que la escritura dice. Ya que es verdad que Dios pone y quita reyes, pero es usted quien primeramente los elige, ya sea con su voto a favor, o con abstenerse de votar.

En términos prácticos usted es el responsable de que Dios le de autoridad a una bestia salvaje, o a una persona con valores. Del mismo modo es Dios quien da sabiduría y conocimiento (a quien se la pide, y en abundancia [Santiago 1:5]) para actuar conforme a lo que El desea.

¿Eligió acaso Dios a Hitler? No. Sino que lo hicieron todos aquellos que estuvieron a favor de que gobernara y lo apoyaron, con su voto o con su abtención… Fue lo que “el mundo quiso” y por lo tanto Dios lo puso ahí a causa del libre albedrío de los electores. ¿Eligió Dios a Obama? No, sino que lo hicieron todos aquellos que votaron por él, y aquellos que se quedaron en casa absteniéndose de hacerlo. Dios por ende los puso en autoridad ya que fue “la voluntad popular”.

Para entender este texto basta recordar a Israel. Quiso ser como las demás naciones y tener reyes y Dios… le dio lo que querían. Y para bien o para mal, ellos eligieron, y por ende, Dios puso reyes y quitó reyes. Y esto es algo que existe hasta el día de hoy. A usted le dan una lista de candidatos y usted los elige, ya sea con su voto o con su abstención. Pero usted los elige y Dios los pone o los quita.

—Para que el malvado haga el mal, basta con que el bueno no haga nada…
Hoy muchos cristianos se quejan de que Dios ha sido quitado de las escuelas y muchos otros se quejan de que depravados estén gobernándonos. Sin embargo ¿significa que Dios eligió a esos depravados que han sacado a Dios de las escuelas y que están haciendo leyes, y nos que nos están gobernando? No. La responsabilidad no es de Dios, sino de todos aquellos que hemos elegido ya sea con nuestro voto a favor, o nuestra abstención a dichos gobernantes. Esta escrito: “al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” [Santiago 4:17] Usted puede votar por hombres de convicciones, o con su abstención votar por los enemigos de Dios. Pero no culpe a Dios por una responsabilidad que es suya.

“No participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, denúncienlas” [Efesios 5:11]

La carta a los Efesios, especificamente este texto, nos entrega un mandato: no participar de las obras de las tinieblas, sino denunciarlas. Este texto rara vez se entiende desde la perspectiva de las obligaciones ciudadanas y prácticamente sólo es recordado para festividades, sin embargo las obras de las tinieblas no solamente son celebraciones paganas sino que son el aborto, la eutanasia, o las perversiones en todas sus manifestaciones. Por lo tanto una persona que vota por una autoridad que esta a favor de las obras de las tinieblas esta actuando conscientemente en contra de lo que Dios aprueba.

Pero esto no queda ahí. Una persona que se abstiene de votar, también esta votando, porque con su silencio esta avalando al perverso, pudiendo perfectamente bien optar por quien no esta a favor de los perversos. Aquel que se abstiene de actuar a favor de lo correcto la Biblia dice que: “al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” [Santiago 4:17]

El creyente olvida las palabras del Señor Jesús: “Vosotros sois la luz del mundo” [Mateo 5:14] Entonces, nace la gran pregunta ¿dónde esta la luz del mundo denunciando o castigando (con su voto) a los perversos? El Señor Jesús nos dejó de manifiesto que No somos del mundo, pero estamos en el mundo. Y mientras estemos en el mundo estamos en la obligación de ser luz en medio de las tinieblas.

En 1 Timoteo 2:2 se nos encomienda “orar por los que gobiernan y por todas las autoridades, para que nosotros podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad.”

Así es. Debemos orar “para que nosotros podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad” y NO para avalar las agendas creadas por perversos que desean quitar a Dios de las escuelas, que desean promover el asesinato de niños no nacidos, o el suicido, utilizando nombres “politicamente correctos” como “aborto terapéutico” o “eutanasia”.

El Señor Jesús dijo que hay que “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” [Mateo 22:21]. Y el acto cívico de votar pertenece al César del mismo modo que un censo poblacional. Usted tiene la opción de votar por quien se acerque más a lo que Dios quiere, o por aquel que trabaja para las tinieblas.

Nuestro manual de instrucciones y supervivencia —La Biblia— también nos deja claro en Gálatas 6:10 que “mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” En este sentido ¿como podemos hacer el bien a los demás? ¿Cómo hacer el bien a los de la familia de la fe? La respuesta es sencilla. Si hay candidatos a la presidencia, o al senado, o a cualquier actividad cívica, vote. No se abstenga. Vote por quien este más cercano de lo que Dios quiere. ¿O acaso usted cree que Dios quiere que gobiernen los perversos?

Nuestra sociedad es una sociedad en tinieblas, y estamos llamados a ser luz en medio de tinieblas. Estamos llamados a denunciar las obras de las tinieblas. No estamos llamados a abstenernos.

La iglesia tiene muchísimo que aprender todavía del pueblo hebreo. Dios ha apoyado a su pueblo cada vez que su pueblo ha actuado de la mano de lo que Dios quiere. El pequeño David con confianza se atrevió a derrotar al gigante Goliat, y ni él ni su pueblo se sentaron a esperar “por si Dios hacía algo”, sino que Dios hizo Su voluntad a través de los hechos de sus escogidos.

Proverbios 16:9 dice claramente que “Al hombre le toca hacer planes, y al Señor dirigir sus pasos.”

¿Participar de las obligaciones ciudadanas es servir a dos señores?

Existe una mala costumbre por parte de los religiosos apegados a tradiciones de repetir sin entender, porque es mucho más fácil memorizarse un texto puntual que seguir leyendo “lo que sigue”… Es así como hay quienes aplican Mateo 6:24 a cualquier cosa, cuando en la práctica este texto se refiere a ser un esclavo de las riquezas y no se refiere a las responsabilidades cívicas.

Otros repiten que “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida” [2 Timoteo 2] sacando de contexto un verso que se refiere a los pastores a tiempo completo. (y no a otra cosa)

Por último, el Señor Jesús nos dice en Juan 15:18 que el mundo nos odiará. Y de hecho es asi, porque somos una piedra en el zapato de los malvados. Él nos dice que no somos del mundo, que Él nos escogió del mundo. Y ya que estamos en el mundo, debemos actuar conforme a la voluntad del Eterno mientras tengamos oportunidad.

Quien diga que no debemos votar por que “no somos del mundo”, entonces esa persona debiera dejar de comer o trabajar, dejar de ser profesor, enfermera, peluquero, comerciante, médico, etc, etc. etc., algo completamente absurdo y fuera de contexto.

Estamos llamados a ser luz en medio de las tinieblas, a denunciar las obras de las tinieblas y a oponernos a los planes de las tinieblas, no a avalarlos con nuestra desidia.

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