Santiago vuelve a encender el televisor

A llegar a su casa, Santiago se sentó en el sofá, tomó el control remoto del televisor el que ya se encontraba sintonizado en un canal dedicado exclusivamente a las noticias y comenzó a ver desfilar en la pantalla las imágenes acerca de los últimos sucesos acontecidos en todo el mundo. Allí vio como alucinado, cómo aparecían los diferentes cementerios de las principales capitales del mundo, con miles de tumbas abiertas, esta noticia parecía opacar a las demás. Desde el primer momento se dijo también que una extraña tensión dominaba a todos los habitantes del planeta y que la gente estaba muy nerviosa. Como Santiago conocía las Escrituras, recordó estas palabras de Jesús:

Vosotros sois la sal de a tierra… Vosotros sois la luz del mundo.
Mateo 5: 13,14

Ciertamente, a juzgar por esa declaración divina, la sal y la luz acababan de ser retirados del planeta. Ambos elementos son indispensables para la orientación y la conservación respectivamente. Ahora la humanidad había quedado en la oscuridad, sin saber a dónde ir. Efectivamente, nadie sabía qué hacer, qué decir o qué pensar sobre lo ocurrido. Las demandas por una respuesta o explicación satisfactoria colmaron de miles y miles de llamadas telefónicas a los departamentos de policía, bomberos, medios de comunicación, etcétera. La sal, por otra parte, permite que lo salado no se descomponga. Mientras que la Iglesia de Cristo estaba en este mundo, aunque la situación era caótica, no era tanto por causa de su presencia aquí. ¡Cómo notó Santiago la diferencia!

Pero Santiago no perdía tiempo, conocía bastante bien la Biblia, aunque nunca se detuvo para hacer las paces con el Señor. Abruptamente se interrumpió la película que estaban pasando por la televisión y el presentador de noticias dijo:

“Señoras y señores, acabamos de recibir más noticias sobre el gran evento que nos ocupa y que estremeció al mundo entero.
“Nuestros satélites están captando información desde todas partes del mundo, trataremos de mantenerlos bien informados, no sólo de lo sucedido, sino de las medidas que adoptará, no sólo nuestro gobierno sino los gobiernos de todo el mundo, para evitar un pánico global con consecuencias catastróficas”.

A continuación apareció en la pantalla la imagen del Papa de Roma, quien luego de dar su consabida “bendición” a los fieles procedió a decir: “Que lo ocurrido sin duda había sido un castigo de Dios para todos aquellos que no supieron aprovechar la oportunidad para la unificación de la iglesia en un plan ecuménico que había sido elaborado tan cuidadosamente”. El pontífice agregaba además que: “La única iglesia verdadera, la Católica, Apostólica y Romana, no había sufrido pérdida en su cúpula máxima”.

—¡Pérdida! —pensó Santiago— ¡Cómo me habría gustado haberme perdido con los demás!

Santiago no tenía la menor duda de lo que había ocurrido. El simplemente nunca se detuvo para arrepentirse y entregarse a Cristo, aceptándole por fe como Salvador personal.

El Papa dijo luego: “Como muestra de que la iglesia verdadera… está viva y aquí en la tierra, veremos a continuación lo que ocurre en América Latina, cómo los fieles han salido en procesiones honrando a sus respectivos santos patronos. Cada ciudad literalmente se ha volcado a las calles para honrar a la santa madre de la iglesia y a su patrono respectivo”.

Santiago contemplaba en la pantalla parpadeante un verdadero mar de gente de todas las edades en un espectáculo jamás visto. Todas las grandes ciudades del continente lucían coloridas por las multitudes cargando sobre los hombros las estatuas de sus patronos y clamando a la virgen por ayuda.

A esta altura recordó las palabras de la Biblia que le había mostrado su esposa hacía sólo algunas semanas:

¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense ellos, a ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción; porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses.
Jeremías 2:28

Nunca antes estas palabras habían tenido tanto significado para Santiago como ahora. Mientras que los comentarios que escuchaba en las noticias favorecían a las angustiadas masas, la Biblia decía lo contrario. Dios estaba preguntándoles a los religiosos que por tantos siglos rechazaron a Jesucristo, que mostrasen a sus dioses en esta hora crucial.

Pero la noticia que escuchó luego era realmente interesante. Santiago sabía que las cosas no podían continuar así por mucho tiempo. Alguien debía hacer algo. Todo el mundo fue estremecido. Todos por lo tanto estaban obligados a hacer algo. Las Naciones Unidas fueron convocadas con urgencia. Deliberaron ese día y se anticipaba una gran noticia para el día siguiente. Santiago veía y escuchaba con mucha atención:

“Las Naciones Unidas acaban de designar a un gobernante mundial para acelerar la integración de un solo gobierno a fin de que todos podamos vivir en paz en esta hora en que todos hemos sufrido un remezón sin paralelo. El Mercado Común Europeo tenía ya su propio líder quien está a cargo de los diez bloques comerciales que lo conforman, pero las Naciones Unidas decidieron ampliar su dominio y él aceptó gustoso este difícil puesto”

Todas estas noticias eran esperadas por Santiago, porque con frecuencia había escuchado a predicadores que hablaban sobre un gobernante mundial cuyo gobierno sería la peor tiranía jamás experimentada por la humanidad.

Se produjo un breve silencio y el presentador de las noticias nerviosamente anuncio:

“Dentro de unos minutos y gracias al sistema de satélites, el flamante gobernante mundial se dirigirá a todas las naciones”. Y acto seguido, rodeado de los más altos dignatarios del mundo y pisando una alfombra roja, una figura atractiva se encaminaba hacia la plataforma donde le esperaba una gran multitud con aplausos que parecían no tener fin. Finalmente se hizo el silencio y Santiago pudo ver muy bien a este gobernante… Sabía que se trataba de ese mismo mencionado en la Biblia. Era un hombre de ojos claros, de unos 30 años de edad, un verdadero atleta. Su mirada era tierna y su rostro parecía rodeado de una aureola. Hablaba con claridad, mencionaba con frecuencia la Biblia, su conocimiento de las Escrituras era algo verdaderamente sorprendente. Pidió calma y colaboración. Invitó al Vaticano para unir sus esfuerzos a fin de usar la religión como “arma sagrada” (según sus palabras), a fin de unir a todos los pueblos, naciones y lenguas, para eliminar para siempre las discrepancias y divisiones tanto políticas como religiosas, sociales y raciales. Era un hombre joven, apuesto, elegante, decididamente masculino, y Santiago pensó, que tal vez podía ser Cristo mismo. Pero pronto recordó que una de las cualidades de Satanás es el disfraz y entonces buscó en la Biblia y halló esta declaración:

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
2 Corintios 11:14

Así continuó su discurso: “Ciudadanos del mundo. Les habla este humilde servidor a quien le cabe la gran responsabilidad y privilegio de gobernar al mundo para bien de todos los pueblos, lenguas y naciones de la tierra, para crear finalmente una gran familia mundial, con justicia social y oportunidades para todos. Eliminaremos todas las barreras que nos separaron por tantos siglos y nuestro planeta será un verdadero paraíso. Las Naciones Unidas acaban de designarme Jefe Supremo del Mundo.

“Mi primera tarea será explicar esta misma noche lo que ocurrió y que ha acongojado a tanta gente, ya que muchas familias fueron divididas con la desaparición de sus seres queridos. También sabemos que en todos los cementerios del mundo ocurrió algo insólito. Muchas tumbas fueron abiertas y aunque no se ha tratado de verificar lo sucedido, sólo sabemos que no se hallaron restos de los cuerpos que yacían allí sepultados. Se han propuesto varias explicaciones, incluso hay quienes sostienen que seguramente se produjo lo que los teólogos llamaron el rapto de la Iglesia, basándose en algunos pasajes de la Biblia. Pero yo voy a explicarles lo que sucedió realmente, creo que al saberlo van a estar tranquilos y podrán continuar con sus actividades con toda normalidad”.
“Desde hace ya muchos años todos hemos oído hablar de los seres extraterrestres y de los vehículos en que viajan, los que algunas veces han sido llamados OVNIS o platillos voladores. También se registraron varios casos de personas en distintos lugares del mundo que desaparecieron, porque estos personajes en vehículos espaciales y con aspecto algo grotesco se los llevaron y luego los trajeron de regreso. Algunos creyeron en estos informes y otros no, pero habría sido mucho mejor haberle prestado atención, porque aquellos casos un tanto aislados no eran otra cosa que los ensayos que hacían las fuerzas demoníacas para un día coordinar sus fuerzas y sacar a todos los que siempre se opusieron a la unidad de la iglesia y a la fraternidad universal, es decir a esos que no querían que todos los hombres del mundo integrásemos una sola familia y que finalmente se abolieran todos los ejércitos y los ensayos para la guerra”.
“Lo que ocurrió, ciudadanos del mundo, es que Dios permitió que todos los obstáculos fueran quitados, para que pudiera prosperar un nuevo reino, el de paz y concordia entre todos los hombres. Lamento mucho lo que le ocurrió a toda esta gente, porque ellos deben estar hoy sufriendo las consecuencias de su actitud carente de amor y cooperación. Siento mucho por los familiares que están escuchándome hoy, pero considero que ellos deben saber lo que verdaderamente ocurrió con sus seres queridos, aunque ellos mismos fueron los únicos responsables de lo que paso”.

Santiago casi no podía creer lo que estaba oyendo, notaba que entre la multitud que lo escuchaban no todos estaban muy convencidos, aunque tampoco ninguno se mostró muy escéptico. A continuación el flamante gobernante mundial tomó una Biblia y leyó estas palabras:

“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal… Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste… para que sean uno, así como nosotros somos uno… para que sean perfectos en unidad”.

Santiago no veía ninguna relación en este pasaje, con lo que ocurría y lo que decía este jefe mundial. Pero fue grande su sorpresa cuando escuchó:

“Es fácil notar que Jesús oró para que los suyos no fuesen quitados del mundo, porque él dijo: ‘No te ruego que los quites del mundo’. Pero… ¿Para qué?”. Y luego él mismo contestó la pregunta diciendo: “Para que el mundo crea que tú me enviaste…”

¡Santiago no podía creer a sus oídos! ¡Nunca imagino que alguien torcería de esta manera la Escritura! Este nuevo jefe aprovechándose de la ignorancia de sus escuchas no tuvo mayores problemas en predicarles de la misma Biblia que ellos pudieron haber leído y creído por sí mismos. Pero Santiago estaba equivocado si pensaba que la gente no le creería. Al día siguiente pudo leer en todos los diarios que todo el mundo respiró con alivio después de escucharle y que todos lo calificaban de SUPERHOMBRE.

Recién entonces Santiago comprendió que en realidad esta actitud de la gente estaba profetizada en la Biblia. Entonces abrió su Nuevo Testamento y leyó:

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
2 Tesalonicenses 2:7-12

Santiago quedó sorprendido al ver este pasaje subrayado en la Biblia de su esposa, quien ya estaba con el Señor, especialmente los versículos 11 y 12. No necesitó mucho tiempo para elaborar un rápido bosquejo de lo que decía Pablo y lo que él veía ahora. Esto fue lo que Santiago anotó:

1. En el versículo 6 Pablo habla de alguien que “lo detiene”. Ese alguien es la Iglesia de Cristo, y ese detenido es el anticristo. Pero ahora que la Iglesia está con su Señor, con Jesucristo, el anticristo acaba de manifestarse porque ya no tiene obstáculos que lo detengan.

2. Muy pronto, ese mismo individuo comenzará a protagonizar milagros y prodigios sorprendentes para engañar a todo el mundo pretendiendo que él mismo es Dios.

3. Todos aquellos que alguna vez rechazaron deliberadamente a Cristo como Salvador, jamás podrán ser salvos, porque Dios les envía ese “poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia

Santiago sabía que cuando la Biblia dice “que no creyeron a la verdad” es lo mismo que decir: “No creyeron en Cristo”, ya que Cristo es la verdad. El mismo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida”

Sin embargo, Santiago quedó sorprendido por la aparente humildad de este singular estadista. Ya había logrado apaciguar a la humanidad y esto por si solo significaba todo un éxito. Las Naciones Unidas como organización, desapareció virtualmente. Su papel era sólo decorativo, ya que todo el gobierno mundial giraba alrededor de este personaje. El hombre prometía tanto que nadie se atrevía a cuestionar sus consejos tan brillantes o a desafiar sus conocimientos en todos los aspectos de la vida.

El estadista agregó en su alocución que: ‘Su Santidad, el Papa de Roma, había sido invitado a encabezar los menesteres espirituales de todo el mundo y a ser el jefe de la iglesia universal”. A esta altura Santiago recordó que en uno de los últimos sermones del pastor en la iglesia había hablado sobre este truco y recordó también que tenía grabado el sermón. Apagó el televisor y se puso a escuchar la grabación. El pasaje que el pastor leyó fue el siguiente:

La bestia que era, y no es, es también el octavo, y es de entre los siete, y va a la perdición. Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia… Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.
Apocalipsis 17:11-13; 15-17

Santiago no podía creer a sus oídos. Continuó escuchando el sermón grabado y lo que el pastor dijo en síntesis fue lo siguiente:

La bestia no podía ser otra más que el flamante gobernante que surgiera casi inmediatamente después del Rapto. Para Santiago esto ya era un hecho. El ya lo había visto por televisión y había escuchado bastante de su sabiduría.
Los diez cuernos que la bestia tenía, y que representan diez reyes que gobernarán por una hora, eran los diez gobernantes de los diez bloques comerciales europeos que integran el Mercado Común Europeo, quienes voluntariamente entregaron sus países a este gobernante. Esto también ya se había cumplido.
El propósito uniforme de la bestia y los diez reyes significa que todos ellos acordarán deshacerse de esa ramera que estaba sentada sobre las aguas.
La ramera debe ser la iglesia falsa, la apóstata, la iglesia ecuménica compuesta por una gran cantidad de grupos y denominaciones que ahora parecen disfrutar de esa unidad que por tantos años trataron de alcanzar, pero que no pudieron lograr por el estorbo de la Iglesia de Cristo que se los impidió. Ahora que los cristianos habían partido a la presencia de su Salvador, esta superiglesia del anticristo parecía estar en su apogeo.
Pero… ¿Quién encabeza esa “familia” de grupos religiosos’ Santiago volvió a recordar algo. Cierta vez había escuchado la explicación del libro de Apocalipsis, y con un poco de esfuerzo logró localizar el pasaje donde encontró lo siguiente:

La bestia que has visto, era, y no es; y está por subir del abismo e ir a la perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. Esto, es para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer
Apocalipsis 17:8-9

Santiago no tuvo ningún problema para reconocer el versículo 8, pues era demasiado clara la identificación de esta bestia que “era, y no es; y está por subir del abismo “. Era obvio que se trataba del anticristo, que había simulado bien su muerte y resurrección engañando a los moradores de la tierra. Pero Santiago quedó asombrado cuando se advirtió del detalle que el lugar donde está sentada la mujer ramera que había fornicado con todos los reyes de la tierra, son siete montes.

—¡Pero Dios, esa ciudad es Roma, y el Vaticano está allá! ¿Cómo es posible que no me hubiera dado cuenta de esto antes? —exclamó Santiago.

De aquí en adelante, ya no hubo muchos problemas para comprender los otros detalles relacionados con esta mujer:

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda, y devorarán sus carne, y la quemarán con fuego.
Apocalipsis 17:13,15,16

Según Santiago, había llegado el momento cuando el gobernante mundial, para tener bajo su control el gobierno de todo el mundo, le haría un alto definitivo a los servicios de una religión corrupta que había fornicado con todos los reyes de la tierra. Los demás gobernantes del Mercado Común pronto descubrirían que era mucho más conveniente la bestia que la ramera. Que era mucho mejor el anticristo que la falsa iglesia, y que no le quedaba entonces otro camino que ponerse de acuerdo y entregar “su poder y autoridad a la bestia”.

Además el pastor leyó otro pasaje que dejó a Santiago perplejo. Ese pasaje decía:

Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

Apocalipsis 17:3-5

Aunque el pastor no había interpretado este pasaje, Santiago dedujo lo siguiente:

La mujer es siempre la misma iglesia universal encabezada por “la de los siete montes”.
“Sentada sobre la bestia”, es simplemente una representación de la primera fase, cuando el anticristo pretenderá someterse a esta iglesia universal, por eso la mujer, la iglesia falsa, parece ser cargada por la bestia, el anticristo.
La vestidura de la mujer, de púrpura y escarlata, textualmente habla de la misma organización. Su oro tiene que ver con los adornos de su sede principal.
Santiago volvió a la Biblia y leyó nuevamente:

Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.
Apocalipsis 17:3-6

Santiago se preguntaba:

—¿Señor, por qué fueron tan pocos los pastores que hablaron sobre este pasaje de la Biblia y lo compararon con este sistema religioso tan corrupto? ¿Por qué Dios? —clamaba.

Es probable que muchos pastores lo hicieron, que se hubiera publicado algo, pero Santiago, como se negó a aceptar a Cristo, o por lo menos siempre lo dejaba para mas adelante, nunca le prestó la debida atención a estos pasajes tan claros de la Biblia.

Agobiado por todo esto, Santiago comenzó a llorar. Lloraba como un niño y no cesaba de acusarse por haberse negado a aceptar a Cristo. Comenzó una vez más a recordar a su .querida esposa, quien nunca le había faltado en lo más mínimo. Desfilaban ante él sus hijitos con su lenguaje de niños y su fe tan sincera. ¡Cuántas veces le habían suplicado que aceptara a Cristo! Nadie tenía la culpa de su negligencia. Meditaba y no sabía cuál era su verdadera condición.

—¿Tengo oportunidad de ser salvo, aunque ‘así como por fuego?’ —se preguntaba. No tenía a quién consultar. Esperaba estar equivocado, pero le vino a la mente otro pasaje de la Biblia que remotamente recordaba. Buscándolo finalmente leyó:

Pero si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
Hebreos 10:26-27

También recordó este otro pasaje:

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque lo procuró con lágrimas.
Hebreos 12:15-17

Lógicamente Santiago no quería que estas palabras tuviesen que ver con su propio caso, pero no importa cómo tratase de explicarlas, siempre le parecía que su oportunidad había quedado sepultada para siempre. El conocía el cuadro de Esaú, recordaba cómo vendió su primogenitura por un plato de lentejas. Lo que Esaú hizo fue despreciar las bendiciones de una herencia. Un cristiano tiene la mayor herencia, que es la vida eterna. La persona que desprecia la invitación divina desprecia la herencia divina por otros “platos”, que en este caso no serían las lentejas, sino tal vez “el plato del orgullo de la posición social”. El “plato de la religión de los antepasados”, “el plato de los placeres carnales”, “el plato de la conquista de la popularidad”. Santiago por supuesto comprendió que su situación era realmente triste.

Un día Santiago comenzó a formularse esta serie de preguntas: “Dónde estarán mi esposa y mis hijos? ¿Qué estarán viendo? ¿Con quién estarán hablando? ¿Tienen algún tipo de cuerpo? ¿Se parecen a ellos, tal como yo los conocí o son diferentes? ¿Se acordarán de mí? ¿Sabrán que soy un perdido y me espera la condenación eterna?” Estas y muchas otras preguntas agitaban la mente febril de Santiago. Luego exclamó olvidando que nadie lo escuchaba:

—¡Y pensar que yo también podía encontrarme hoy con mis seres queridos! … ¡Oh Dios mío! … Ahora recuerdo un texto que fue publicado en el último número del boletín de la iglesia. Aquí está: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman (1 Corintios 2:9).

Después de un breve comentario en el mismo boletín, el pastor terminaba el pensamiento con esta cita:

Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciste por el que en él espera.
Isaías 64:4

Santiago no podía contener más las lágrimas y se echó a llorar a viva voz. No hay quien le consuele, y él lo sabía. De repente alguien tocó el timbre de la puerta y Santiago secándose el rostro y tratando de disimular sus lágrimas acudió a atender el llamado.

Al abrir se encontró con una pareja que eran amigos de la familia. Eran Rubén y Norma.

—¿Estás solo? —le preguntaron.

—Sí —fue su respuesta.

—¡No me digas que tu esposa e hijos también desaparecieron como tanta Otra gente!

—Si —volvió a responder—. Mi esposa y mis hijos ya están con Cristo y con todos los redimidos en su presencia. No me queda la menor duda de ello.

—¡Pero, no puede ser!.— balbuceó Norma—. Todo era raro, sabían lo que había ocurrido, pero ninguno quería que eso fuera verdad. Norma recordó cuántas veces Miriam la había invitado para que hiciera su decisión, pero ella lejos de oponerse más bien le decía:

—Siempre he creído en Cristo —ella sabía que debía aceptar a Cristo como Salvador de su alma, que de otra manera no seria salva, pero simplemente no creía en él.

Los tres quedaron en silencio, no hablaban, hasta que Santiago trajo su Biblia y les dijo:

—De acuerdo con todo lo que acabo de oír en las noticias y conforme a lo que dice la Biblia, a nosotros no nos quedan más que estas opciones: Si nunca hemos rechazado a Cristo como Salvador tenemos la oportunidad de ser salvos, aunque por nuestra fe seremos muertos por el anticristo. La otra alternativa es que Dios ya haya retirado de nosotros todas las oportunidades, y Satanás, en la persona del anticristo nos engañe y seamos condenados con él y todos sus seguidores en el infierno.

Rubén quedó pálido, porque nunca antes Santiago había hablado de una manera tan terminante. A esta altura Norma ya lloraba, pero nadie se apresuraba a consolarla. ¿Qué responderían? Santiago ya había expuesto todas las opciones.

Tras una breve pausa y luego que disminuyera un poco la impresión del primer momento. Rubén le dijo a Santiago:

—Santiago, quiero que me expliques de dónde sacas esta conclusión.

—Con gusto te lo diré con la Biblia en la mano.

Y entonces leyó así:

Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
2 Tesalonicenses 2: 12

Santiago prosiguió:

—Lo que el apóstol quiso decir es que llegará un momento, después del arrebatamiento de la Iglesia fuera de este mundo, cuando Dios permitirá que un espíritu engañoso y diabólico, el del anticristo, tome control de aquellos que se quedaron atrás para que crean la mentira. Yo creo que el atractivo gobernante mundial es el anticristo. Creo que sus lindas palabras, sus muchas promesas, el apoyo mundial que recibe y la forma cómo parecen normalizarse todas las cosas, son trucos de Satanás, y que es sólo cosa de tiempo, porque pronto todos seremos obligados a adorarle como al único Dios. También se acabará con todo el dinero del mundo y se marcará a la gente como bestias para identificarlas con la marca, el nombre o el número de este individuo.

—¡Pero no puede ser! —exclamó Rubén—. ¡Este hombre parece ser sincero, un auténtico servidor en la hora más crucial de la historia! Fíjate que él refleja mucha humildad e incluso está dispuesto a que se le critique, además proviene de una familia muy religiosa.

Santiago interrumpiéndole le dijo:

—Satanás es un artista en el disfraz, y la Biblia habla mucho de estos días y de cómo el diablo seducirá a todos aquellos que no hayan confiado en Cristo. Pero permíteme hacerte esta pregunta: ¿Qué pasó con toda esta gente que desapareció en un momento? ¿Dónde está mi esposa y mis hijos? Ustedes dos lo conocían muy bien. Estoy seguro que lo consideraron verdadero cristianos. Saben también que como ellos, cientos de miles y seguramente hasta millones desaparecieron simultáneamente. ¿Puede alguien explicar esto? Es cierto que nuestro gobernante mundial tomó la palabra esa noche cuando asumió el poder y dio una interesante explicación del hecho. Pero para mí que conocía a mi familia, francamente no puedo tragarme esa mentira.

—No necesito preguntarte más, porque tú sabes que no puedes hallar otra respuesta que la que ya sabemos todos. Pero si tienes alguna duda, yo te leeré de la Palabra de Dios y tú mismo podrás sacar tus conclusiones:

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
Corintios 15:51-52

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor
1 Tesalonicenses 4:16-17

Rubén se quedó pensativo, las palabras leídas por Santiago eran tan claras que no necesitaban interpretación. Santiago rompiendo el silencio le dijo: —Pero esto no es todo, permíteme leer algo más en esta misma Biblia:

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban. edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste… Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el Otro dejado.
Lucas 7:26-36

Santiago casi no pudo terminar, porque en su caso personal, su esposa desapareció de su lado. Ellos dormían juntos aquella noche. Luego tomando fuerzas, Santiago prosiguió:

—Yo no sé cómo interpretaban los entendidos en profecías bíblicas este pasaje, esto que Jesús dice aquí. Lo único que sé es que en mi caso personal sucedió esto literalmente.

Santiago ya no pudo más, prorrumpió en sollozos como una criatura. Ya no le importaba nada, lo único que deseaba era revertir la situación. Santiago ahora reconoció que eran sus pecados los que le mantuvieron alejado de Cristo.

Rubén y Norma se despidieron y partieron, Santiago volvió a prender su televisor y comenzó a enterarse de…

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