El programa de las edades

El propósito soberano, ilimitado de Dios se ve en la ordenación de la secuencia de las edades. Que Dios tiene un programa de las edades se descubre en muchos pasajes (comp. Dt.30: 1-10; Dn.2:31-45; 7: 1-28; 9:24-27; Os.3:4,5; Mt.23:37-25:46; Hch.15:13-18; Ro.11:13-29; 2 Tes.2:1-12; Ap.2:1-22:31). De modo semejante, hay períodos de tiempo bien
definidos relacionados con el propósito divino. El apélstol Pablo escribe acerca del período entre Adán y Moisés (Ro.5:14); Juan habla de la ley como dada por Moisés, pero de la gracia y la verdad como viniendo por Cristo (Jn.1:17). Cristo también habla de los “tiempos de los gentiles’ (Lc.21:24), los que evidentemente se distinguen de “los tiempos y sazones” de los judíos (Hch.1:7; 1Ts.5:1 ). Así mismo, El habló de un período no anunciado hasta ahora entre sus dos advenimientos é indicó sus aspectos distintivos (Mt.13:1-51), y predijo un tiempo todavía futuro de “gran tribulación” y definió su carácter (Mt.24:9-31). Hay los “últimos días” para Israel (Is.2:1-5) así como los “últimos días” para la Iglesia (2 Ti.3:1-5). El apóstol Juan anuncia un período de mil años y lo relaciona con el reino de Cristo, tiempo en que la Iglesia, Su esposa, reinará con El (Ap.20:1-6). Se declara por el ángel Gabriel que Cristo se sentará en el trono de David por siempre y reinará sobre la casa de Jacob (Lc.1:31-33), y que habrá un nuevo cielo para habitar para siempre y una nueva tierra está tan claramente revelado (Is.65:17; 66:22; 2P.3:13; Ap.21:1). En Hebreos 1:1,2 se describe un marcado contraste entre “el tiempo pasado” cuando Dios habló a los padres por los profetas y “estos últimos días” cuando El nos está hablando por Su Hijo. De modo semejante se descubre que hay edades pasadas (Ef.3:5; Co1.1:26), la edad presente (Ro.12:2; Gá.1:4) y la edad o edades, por venir (Ef.2:7; He.6:5; note Ef.1:10, en donde la edad futura es designada la dispensación del cumplimiento de los tiempos.

El uso de la palabra dias/siglos en Hebreos 1:2 y 11:3 con su referencia casi universal a tiempo, ya sea limitado o ilimitado, es de particular significado como guiando al arreglo divino de los períodos de los tiempos. El primero y el último han sido muy discutidos. Dean Alford afirma: “Las principales clases de interpretación son dos: (1) Los que ven en la palabra su significado ordinario de una “edad de tiempo”; (2) los que no reconocen tal significado, pero suponen que se fundió con el de “el mundo”, o “los mundos.” Al (1) pertenecen los Padres griegos, y algunos otros. Por otra parte, (2) es el punto de vista de la mayoría de los comentaristas” (N. T. for English Readers. Vol. II, Parte II, p.599). En algunos pasajes, incluso los dos en cuestión, Vincent declara que la palabra tiene referencia al universo, la suma de las edades o períodos, y su contenido que está incluido en la duración del mundo.” La palabra, afirma él, “significa un período de tiempo. De otra manera hubiera sido imposible explicar el plural, o expresiones calificativas tales como esta edad, o la edad venidera” (Word Studies, IV, 59).

Considerando el significado aceptado de la palabra, la interpretación natural del pasaje en cuestión es que Dios por Cristo arregló los períodos sucesivos, muchó más alla, extendiéndolo verdaderamente a las cosas eternas o de la eternidad hasta la eternidad. Esta interpretación, sostenida, según Alford, por los Padres griegos, aunque no libre de dificultades, es de valor más transitorio para los que no disciernen el hecho, la fuerza y fruición de los períodos-tiempo de Dios.

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