¿CÓMO PIENSAS ENFRENTARTE AL NUEVO AÑO?

Exodo 16:1-3

“Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.”
Los israelitas habían sido liberados de la esclavitud en Egipto, y ahora caminaban por el caluroso y desolado desierto en dirección a la tierra prometida. Tenían hambre y sed, no entendían hacia donde se dirigían, e irritados murmuraban contra Moisés quejándose de su situación, y la comparaban con los tiempos anteriores en Egipto, “cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos.”Olvidaban que poco tiempo antes ellos clamaban a Dios para que los liberara de la esclavitud en la que vivían. Y Dios decidió liberarlos, y se apareció ante Moisés para exponerle su plan y encomendarle a él la ejecución del mismo. Así le dijo el Señor a Moisés: “Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel.” (Exodo 3:7-8).

El pueblo de Israel llevaba mucho tiempo sufriendo bajo el yugo opresor de los egipcios. Ahora Dios, por medio de Moisés, los saca de Egipto con el fin de llevarlos a una “tierra que fluye leche y miel”, pero tan pronto se enfrentan a las dificultades e incomodidades propias del desierto, comienzan a quejarse y a protestar. Se quejaban no porque hubieran vivido mejor en Egipto o porque hubieran sido felices allí. Añoraban estar en Egipto porque allí todo les era conocido, y sabían lo que les esperaba y lo que se exigía de ellos. El desierto era intolerable y, peor aun, desconocido.

Estamos comenzando un nuevo año. No sabemos lo que nos espera en el transcurso de los próximos 365 días pero, muy probablemente, en algún momento tendremos que cruzar “un desierto”. Sin duda tendremos que enfrentarnos a diferentes obstáculos, habrá inconvenientes y dificultades, y la correspondiente aflicción. La pregunta es: ¿Cómo vamos a reaccionar en esas situaciones?
La Biblia dice en Hebreos 12:1-2: “Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” Si pensamos en este nuevo año que tenemos por delante como si fuera una carrera que debemos correr, hay una gran enseñanza en este pasaje que podría servirnos de gran ayuda cuando se presenten esos problemas y dificultades. Debemos poner nuestra mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe. Poner los ojos en Jesús es hacerlo a él el foco central de nuestras vidas. Es mirarlo a él y no a las circunstancias que nos rodean. Es confiar plenamente que si él es nuestro guía, no habrá obstáculo que no podamos vencer, y que vamos a llegar a la meta, y que disfrutaremos de la victoria que Dios tiene preparada para nosotros.

Los israelitas no actuaron de esta manera. Se dejaron controlar por el temor a lo desconocido, y por lo tanto no pudieron disfrutar de la tierra fértil y productiva que Dios les había preparado. La Biblia dice que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana para aquellos que confían en él (Lamentaciones 3:23). Comencemos este nuevo año poniendo toda nuestra confianza en el Señor, fijemos en él nuestra mirada y no la apartemos en ningún momento. De esta manera disfrutaremos de un año lleno de bendiciones, de paz y de prosperidad, sin importar las dificultades y problemas que puedan presentarse en nuestro camino.

ORACION:
Padre celestial, te doy gracias por la seguridad que me ofreces en Cristo de que, al poner mis ojos en él, voy a disfrutar de tu paz y de tus bendiciones durante este año que hoy comienza. Ayúdame a mantenerme firme en el camino que has trazado para llevarme a mi tierra prometida. En el nombre de Jesús, Amén.

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