Año nuevo: DIEZ SUGERENCIAS PARA 2015

DECÁLOGO DE SUGERENCIAS PARA EL NUEVO AÑO QUE COMIENZA.

AUTOR: César Vidal

sugerencias 2015

1. No esperemos grandes avances. Este es un año electoral y nos vamos a hartar de escuchar promesas pronunciadas por gente que no pierden nada anunciando que pondrán la luna en nuestras manos y por otros que ya han demostrado que no cumplen su palabra. No esperemos, por lo tanto, mucho… y tampoco seamos tan necios como para creerlos. Yo, personalmente, a alguien que prometió bajar los impuestos y los ha subido más de cincuenta veces me costaría hasta darle los buenos días en el temor de que tenga que pagar alguna tasa por ser educado. En cuanto al voto, pueden esperar sentados. Desde luego, con el mío que no cuenten.

  1. No derivemos a los demás nuestros problemas. Cualquiera que conozca la Historia de nuestra nación sabe de sobra que las situaciones difíciles rara vez han sido solucionadas desde el poder. A decir verdad, hemos estado de suerte cuando las castas privilegiadas no han deteriorado más la situación. Por lo tanto, seamos realistas y no esperemos de otros la solución de nuestros problemas. O nosotros comenzamos a actuar o no encontraremos nada.
  2. No creamos en redentores. Ser redentor no es tarea fácil y la Historia dice que sólo pueden serlo aquellos que estén dispuestos a que los claven en una cruz por defender su causa. Si no arriesgan hasta ese punto, no son genuinos por más demagogia que les salga por la boca. No caigamos en el error de pensar que bajo la piel de cordero hay siempre un animal manso. La experiencia de siglos demuestra que suele haber lobos dispuestos a devorar todo lo que encuentren a su paso aunque justifiquen sus acciones con que otros – coyotes o zorros – los precedieron.
  3. No permitamos que el resentimiento anide en nuestro corazón. Entrando en el octavo año de crisis, no es fácil que nuestra alma no tenga varias heridas y que además supuren y se resistan a cicatrizar porque no se ve la salida del túnel aunque algunos canten la luz brillante que, supuestamente, acaricia todo a su paso. Con todo y con eso, el rencor sólo sirve para anular nuestro criterio. Nunca para mejorarlo. Desechémoslo totalmente.
  4. Aceptemos que el perdón es saludable. Con lo pasado y lo que nos queda por pasar, no faltarán ocasiones para ejercer el perdón. A alguno le parecerán palabras vacías, pero perdonar restaura, libera y cura. Incluso nos asemeja a Dios.
  5. No dejemos de trabajar. Con un salario mínimo que ha aumentado en tres euros y con una mayoría de la población que ya quisiera llegar a mileurista es tentador aplicar aquella norma de la Alemania comunista que se expresaba como “ellos hacen como que nos pagan y nosotros hacemos como que trabajamos”. La actitud es comprensible, pero no nos llevará a ningún lado bueno. Asumamos el firme compromiso de trabajar cada día mejor.
  6. No caigamos en el desánimo. Tan absurdo como creer en lo imposible es rechazar que hay metas posibles. Confiemos en que alguna la podremos alcanzar. Si lo que arrojamos en el surco es confianza y fe siempre será más fácil recoger una cosecha decorosa que cuando sólo se ve desesperanza.
  7. Quedémonos con lo relevante. No se trata de llenar la vida de años sino los años de vida. Intentemos recuperar aquellas cosas, pequeñas y diminutas, que nos proporcionaron dicha en otras épocas de nuestra existencia. No pocas de ellas además son económicas: pasear, tararear una canción, comentar una película con los amigos, escuchar música, charlar…
  8. Recordemos que también tenemos un espíritu. A alguno esta afirmación le parecerá delirante. Están en su derecho, pero la realidad es que ese espíritu es lo único que nos separa de los animales inferiores y que el dedicarnos a cultivarlo nos ayudará mucho en este año que comienza.
  9. Me permito sugerir que más que nunca confiemos en Dios. No es políticamente correcto, pero mentiría si ocultara que lo veo como algo esencial. Personalmente, estoy convencido de que gracias a El hemos sobrevivido todo lo que ha sucedido en 2014 que no ha sido, ciertamente, poco.

Con su ayuda remontaremos lo que va a traer el 2015 que no será, muy posiblemente, liviano. Y ahora sí: feliz 2015. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios les bendiga!!!

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