Temas del Antiguo Testamento

Junto con el estudio de la Biblia por medio de libros, es también posible y necesario que nos dediquemos al estudio de temas o tópicos, que pueden ser hallados en los libros particulares, o repartidos en largas secciones de las Escrituras.

El presente capítulo tiene por objetivo el sugerir unos cuantos de los muchos tópicos que pueden seguirse en la lectura del Antiguo Testamento. Es un método de estudio provechoso, para la mente y el corazón, y va a conducir a un conocimiento a fondo del contenido de la Biblia y del orden y proporción de sus enseñanzas.

IDEAS CENTRALES DE LIBROS PARTICULARES.

A veces es posible hallar una idea prominente que circula por todo el libro y se ilustra de distintas formas en él. Esto no es posible con cada uno de los libros, pero sí con algunos, si no con muchos.

El mejor método es leer el libro una, dos y tres veces, y estar alerta por una idea o pensamiento central. Por ejemplo, en el Génesis, como hemos visto, se trata de un libro de orígenes, de comienzos; y todo el libro ilustra la idea. El Exodo parece tener como nota clave, la redención. La necesidad, el método y los resultados de la redención forman la sustancia del libro En Levítico la idea central es quizá la de adoración. Compruébese esto en la lectura, y corríjase si es necesario. Podemos tomar Josué y considerar si la conquista es el hilo que corre por todo él. O Jueces y notar el fracaso lamentable del principio al fin. En Job, la idea clave parece ser la de la Providencia de Dios; y en los Salmos, la comunión con Dios. La carga de Isaías parece ser la fe que lleva a la fidelidad y esto es indicado por la historia de las relaciones de Isaías con los reyes Acaz y Ezequías.

Los ejemplos anteriores son ilustraciones claras del método, pero hay otros disponibles para el que piense con cuidado. Los resultados de este plan no se hallan en la superficie. Hay que descubrirlos y esto significa estudio.

BIOGRAFIAS.

Aquí tenemos uno de los temas de estudio más deleitable y más valioso. Dios se ha complacido en darnos tanto en forma biográfica en su Palabra, que un conocimiento de los hombres y mujeres es absolutamente esencial para el verdadero entendimiento de la Biblia y de la revelación de Dios contenida en ella. Por medio de ellas vemos la revelación en su progreso, y al mismo tiempo podemos ver los efectos de la obra de Dios en las almas de los hombres.

Con un campo tan amplio es casi imposible e innecesario particularizar, pero podemos llamar la atención de modo especial a dos puntos. La vida de una persona determinada debe ser puesta delante con tantos detalles como sea posible, y también en el orden del progreso y desarrollo de los sucesos. Por ejemplo la vida de Moisés es susceptible a una triple división; su vida en Egipto, su vida en Madián, su vida como líder de Israel. En David notamos cinco secciones. David en su hogar, David en la corte, David en el exilio, David rey de Judá, David rey de todo Israel. El otro punto es el intenso interés espiritual y beneficio de las vidas menos destacadas de algunos personajes del Antiguo Testamento, como Caleb, Aarón, Rut, Elí, Mefiboset y muchos otros. Es casi imposible exagerar el valor de este estudio biográfico.

PERIODOS HISTORICOS.

Hay ciertos períodos de historia contenidos en el Antiguo Testamento que necesitan un estudio cuidadoso. Son puntos alrededor de los cuales gira todo lo demás;

1.- Las etapas en el viaje de Israel desde Egipto a Canaán. Es necesario tener idea clara de los sucesos después de salir de Egipto, y de los sucesos en el Sinaí, y de los que preceden de modo inmediato a la muerte de Moisés.

2.- Los pasos en la conquista de Canaán. El conocimiento de las tres grandes batallas, por medio de las cuales se resuelve prácticamente la campaña.

3.- Las causas (no meramente la ocasión) de la separación de los reinos. Un estudio fructífero que va de Salomón, retrospectivamente al tiempo de Josué.

4.- La aparición de los profetas. Empezando con Samuel, pueden seguirse a través de los reinos de David y Salomón, hasta que los hallamos ocupando los puestos más importantes en el reino.

5.- El reino de Israel. En su apogeo (Saúl a Salomón). En la separación (Roboam a Sedequías). En la cautividad.

6.- Los tres estadios de la cautividad de Judá. Bajo Joacim (Daniel 1;1; 2 Reyes 24;1). Bajo Joaquín (2 Reyes 24:10-16). Bajo Sedequías (Jeremías 52:26). ¿Cuántos hay que tienen presentes estos detalles claramente?

7.- Los tres estados del retorno de la cautividad. Bajo Zorobabel y Josué (Esdras 3:2). Bajo Esdras (Esdras 7). Bajo Nehemías (Nehemías 1-2).

LOS MILAGROS.

Nótense y estúdiense las cuatro épocas en que ocurrieron. Es notable que no aparecen al azar, sino en tiempos especiales:

1.- La creación. Ésta era en sí mismo un milagro No aparecen otros hasta Moisés.

2.- El tiempo de Moisés. Dios estaba sacando a su pueblo de Egipto y aparecen milagros en favor de ellos. Esto es una manifestación especial contra los dioses de Egipto. Luego vienen.

3.- En el tiempo de Elías y Eliseo. El pueblo se había hundido en la idolatría y era necesaria una nueva intervención de Dios. Después de esto se ven milagros.

4.- En el tiempo de Daniel. Cuando el pueblo de Dios estaba en cautividad, rodeado de paganismo e idolatría, una vez más Él dio testimonio de sí mismo.

Estúdiense los milagros particulares en cada caso, y nótense los milagros de juicio, de poder, de majestad y de bendición.

LA OBRA DEL PROFETA.

Moisés fue en algunos sentidos un profeta, y él se llama uno; pero Samuel fue el fundador efectivo de la línea. La obra del profeta era doble:

1.- Dar testimonio de Dios en su época. Era una “conciencia personificada” para el rey y el pueblo. Como Isaías con relación a Ezequías, el profeta era un hombre de estado, un político y un patriota, cuyo objetivo era hacer que el rey y el pueblo se mantuvieran fieles a Dios.

2.- Dar testimonio de Dios respecto al futuro Ésta es la obra que suele llamarse de predicción y por ella decimos que un profeta es el que predice. Pero en el Antiguo Testamento es también, y de un modo especial, el que proclama los mensajes de Dios para el presente. Jonás fue un testigo para su época solamente. Isaías proclamaba y profetizaba. El significado esencial de profeta es el de uno que habla en nombre de otro, y esto puede incluir predicción del futuro o no. Algunas veces lo hacía, otras no. El texto clave para el significado es Éxodo 7:1, y lo hemos de tener en cuenta. Considerados como intérpretes de su propio tiempo, los profetas deben ser leídos en relación con la historia a que pertenecen, y cuando hacemos esto, su variedad y poder se hace evidente.

Hasta el presente hemos considerado algunos de los tópicos históricos más importantes, temas que tratan de hechos y de hombres. Contienen su propia enseñanza espiritual para aquellos que insisten estudiándolos, y nadie puede esperar comprender el significado espiritual sin dominar los hechos sobre los cuales estaba basado. Pero hay otra enseñanza espiritual más directa en el Antiguo Testamento, a la cual nos referiremos en el capítulo próximo.

LA DOCTRINA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Ya hemos considerado los métodos apropiados para estudiar los hechos históricos y la estructura literaria que hay en los fundamentos del Antiguo Testamento. Estos hechos, como hemos visto, llevan sus propias lecciones particulares.

Es necesario, sin embargo, ir más lejos y considerar la enseñanza espiritual del Antiguo Testamento en conjunto. La unidad histórica entre la diversidad que estudiamos en el primer capítulo tiene su contrapartida en las verdades espirituales que descubrimos desde el Génesis a Malaquías, y es un deber y un privilegio el descubrir lo que tiene que decirnos el Antiguo Testamento con respecto a las grandes realidades espirituales que afectan la vida del hombre.

Sólo es posible sugerir títulos bajo los cuales estudiar las doctrinas particulares. El estudioso tiene que arreglar bajo cada división o subdivisión los resultados de sus lecturas.

Hay que darse cuenta y siempre tener a la vista un principio de inmensa importancia con respecto al estudio doctrinal del Antiguo Testamento. Se trata del

CARACTER PROGRESIVO DE LA REVELACION.

Dios se reveló, no sólo en “varias ocasiones” sino también “de diversas maneras, a los padres” (Hebreos 1:1). Enseñó a los hombres lo que podían comprender y llevar. Les llevó desde la aurora de la revelación hasta el pleno día de la meridiana plenitud y esplendor de su manifestación “en estos últimos tiempos de su Hijo” (Hebreos 1:1). Hemos de recordar, pues, que aunque cada estadio de la revelación era perfecto, era perfecto para su tiempo, y no perfecto, por necesidad, con referencia a estadios ulteriores. El conocimiento de este principio del carácter progresivo de la revelación de Dios, nos permite evitar un doble error: impide que, por un lado, menospreciemos el Antiguo Testamento por razón de la luz más plena que tenemos en el Nuevo; y por otra parte, nos impide que usemos el Antiguo Testamento en ninguno de sus estadios sin la guía de la revelación completa de Cristo. Podremos así, en una palabra, obtener la perspectiva espiritual correcta desde la cual estudiar el Antiguo Testamento, y derivar de él la riqueza de instrucción espiritual que tiene por objeto transmitir a todas las edades (Romanos 15:4).

Este principio del progreso en la revelación de Dios es también de gran servicio práctico al hacer frente a ciertas objeciones corrientes al Antiguo Testamento. Hay quienes lo rechazan a causa de lo que dicen crueldades, como la matanza de los cananeos, o por ciertas manifestaciones en la vida y conducta individual que no están en consonancia con los principios del Nuevo Testamento. Ahora bien, aunque podemos guiarnos hoy por medio de muchos de los ejemplos del Antiguo Testamento, es también verdad que si lo que hicieron y dijeron era debido a una revelación de Dios, esta revelación era perfecta para aquel tiempo, al margen de la verdad adicional que ha venido después para nuevas necesidades. Decimos, “si lo que dijeron e hicieron era de Dios” porqué no hemos de entender que todo lo que hacen los siervos de Dios en el Antiguo Testamento es aprobado por Dios, aun cuando ellos creían hacer un servicio a Dios. En lo que se refiere a los cananeos, hemos de recordar la tremenda depravación en que habían caído esta gente, y sólo haremos notar que los que se alarman ante esta matanza, mostraban gran júbilo cuando, no hace mucho, el poder del califa mahometano, o sea el imperio turco fue arrollado, y consideraron el hecho como un gran progreso para la civilización y la seguridad de la humanidad.

Así que hemos de distinguir cuidadosamente entre lo que se llama verdad dispensacional y verdad permanente en el Antiguo Testamento, esto es, entre los dos elementos de la revelación de Dios cuyo intento es sólo para la necesidad inmediata y los que son válidos eternamente. Para decirlo de otra forma tenemos que recordar las diferencias entre lo qué está escrito dirigido a nosotros y lo escrito para nuestro provecho. Toda la Escritura fue escrita con miras a nuestra enseñanza, pero no toda ella fue escrita dirigida directamente a nuestra enseñanza. Mucho de lo que se dirige a los judíos fue escrito de modo primario para ellos, y sólo es para nosotros a modo de aplicación. Para dar un ejemplo entre muchos: el primer mandamiento es de valor eterno y fuerza permanente, pero las palabras de introducción que nos dan el motivo del mismo (Éxodo 20:2), ya no tienen aplicación para nosotros, excepto por medio de un proceso de espiritualización. Esta distinción entre las dispensaciones va a resolver muchas dificultades del Antiguo Testamento. Pero no podemos continuar. Basta con decir que el progreso de la doctrina es una de las claves del Nuevo Testamento. Vamos a considerar ahora algunos de los elementos principales de la enseñanza.

LA DOCTRINA DE DIOS.

Veamos, primero, el libro del Génesis, y consideremos sus ideas fundamentales de Dios:

1.- Como Creador

2.- Como Legislador

3.- Como Juez

4.- Como Providencia o Soberano

5.- Como Redentor.

Notemos cómo aparecen estas ideas en los primeros capítulos. En ellos hay, en germen, lo que viene después, y todo lo demás, hasta Malaquías, está incluido en estas ideas. la revelación de Dios con respecto a sí mismo toma varias formas, según se dé a los patriarcas, jueces, reyes o profetas, y siempre está incrementando en plenitud desde los patriarcas hasta los profetas, lo cual puede proporcionar material para un estudio fructífero.

En relación con esto, es de gran importancia un estudio de los nombres y títulos de Dios. Para un estudio apropiado aquí, es indispensable un conocimiento del Hebreo; pero hay mucho material de ayuda que puede ser útil. Los nombre de Dios (Elohim); Jehová; Dios todopoderoso (El Shaddai); el Dios eterno (Génesis 21; y los varios títulos asociados con Jehová (Jireh, Shalom, etc.) son ilustraciones en este campo. El nombre de Dios es la revelación de su naturaleza, y los varios nombres y títulos son diferentes aspectos del carácter divino. Es importante notar cuidadosamente, al estudiar capítulos y estadios sucesivos, qué adiciones se hacen en ellos a la doctrina de Dios.

LA DOCTRINA DEL HOMBRE.

Veamos de nuevo el Génesis, y veremos en él un sumario de todo lo que dice la Biblia respecto al hombre.

1.- Su gloria (en la creación)

2.- Su humillación (por medio del pecado)

3.- Su necesidad (de redención)

4.- Sus anhelos (de Dios)

5.- Sus esfuerzos (por la justicia)

Cada uno de estos aspectos puede ser seguido por todo el Antiguo Testamento y se van a hallar numerosas ilustraciones. Por ejemplo, bajo el 4, los anhelos de Dios, leamos especialmente Job y los Salmos. Para el número 5, los esfuerzos del hombre por medio de sus propias obras de sacrificios, etc., para merecer el favor de Dios; y luego nótese la verdadera idea de sacrificio, como se enseña en los Salmos 50 y 51 y Miqueas 5:5-8. Estúdiese bien en el Antiguo Testamento el cuadro que pinta del hombre, y comprenderemos mejor lo que la obra de la gracia ha de hacer y puede hacer por él.

LA DOCTRINA DE LA RELIGION.

Esta mostrará los tratos divinos con el hombre, y la forma en que las doctrinas referentes a Dios entran en contacto con la vida del hombre. Hallaremos la religión en el Antiguo Testamento bajo tres formas sucesivas y con todo coexistentes:

1.- la teocracia, o gobierno directo de Dios (desde la Creación a Samuel).

2.- La monarquía, o gobierno divino a través de reyes (Saúl hasta la cautividad).

3.- La jerarquía sacerdotal o gobierno divino por medio de sacerdotes y profetas (la cautividad y la restauración).

Hemos dicho sucesivos, y coexistentes a la vez, porque en el segundo período, así como en el tercero, los profetas y sacerdotes tuvieron gran influencia como medios de revelación divina, aunque ellos no estaban directamente en autoridad sobre el pueblo.

En todo el curso de estas tres formas parece que hay un objetivo principal: la educación. El pueblo de Dios tenía que ser entrenado y conducido hacia arriba y adelante en una religión de restricción externa a una religión de impulsión interna de un sistema de preceptos externos, a un sistema de preceptos internos. En otras palabras, Dios estaba en tratos con el mundo tal como tratamos a nuestros hijos. Imponemos nuestra voluntad desde el exterior, y así entrenamos al niño gradualmente hasta que hay en él poder de hacer el bien desde dentro. El Antiguo Testamento es el relato de la infancia moral de la humanidad “bajo ayos hasta el tiempo designado por el Padre”; hasta la edad adulta moral y espiritual de la revelación en Cristo (Gálatas 4:1 y ss.). Se pueden seguir los rastros de este progreso gradual a lo largo del Antiguo Testamento; la creciente dependencia que va de lo externo a lo interno, la superioridad del espíritu a la letra, el progreso gradual y el desarrollo de la religión que conduce al “culto en espíritu y en verdad” del Nuevo Testamento.

Hay otros aspectos de la enseñanza del Antiguo Testamento que proceden de éstos, sobre los cuales no podemos entrar ahora. Pero quizás el aspecto más importante queda aún por considerar, por lo menos de modo inmediato. Como éste va a requerir un tratamiento más a fondo, vamos a reservarlo para el capítulo próximo.

CRISTO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

El propósito principal y la gloria suprema de la revelación del Antiguo Testamento se resume en las bien conocidas palabras de nuestro Señor: “Éstas son las que dan testimonio de mí.” Todo lo demás, por importante y necesario que sea, está subordinado a este gran fin, que es la anticipación y preparación del Mesías, el Hijo de Dios, el Hijo de Abraham, el Hijo de David, el Hijo del hombre. No hay estudio del Antiguo Testamento que pueda ser completo que no incluya y haga énfasis en el elemento espiritual de la relación divina del Mesías. En él hallamos profecía y preparación; profecía y preparación del Mesías. Éstas dos ideas son destacadas en varios aspectos, y cada una de ellas requiere un estudio separado, y las dos se combinan para llevar un cuadro completo del “Cristo en el Antiguo Testamento”.

CRISTO EN LA PROFECIA.

Como vimos en un capítulo anterior, hay un hilo de profecía, de anticipación de Alguien que ha de venir, desde el Génesis 3 hasta Malaquías 4. El Antiguo Testamento es ciertamente un libro de profecía, de esperanzas despertadas por las promesas de Dios, y con todo las profecías permanecen sin cumplir, las esperanzas no se realizan. Podemos sólo sugerir en un mero bosquejo algunos de los métodos de exploración de esta riqueza lógica:

1.- Consideremos las profecías en su orden cronológico

a).- Las profecías del Génesis

b).- Las profecías del Éxodo (Éxodo – Deuteronomio)

c).- Las profecías de los reinos de David y Salomón

d).- Los primeros profetas de Judá

e).- Los profetas de Israel

f).- Los últimos profetas de Judá

g).- Los profetas de la cautividad (Jeremías, Ezequiel, Daniel)

h).- Los profetas del retorno (Hageo, Zacarías, Malaquías)

Bajo estas divisiones, pueden ser estudiadas las profecías mesiánicas particulares de cada escritor y la antorcha de la esperanza va pasando de mano en mano hasta que llega el último de los profetas, y luego vienen dos siglos de silencio.

2.- Consideremos las profecías en sus detalles. Hemos de buscar la contribución de cada escritor al cuadro completo del Mesías. Así podemos considerarle como la Descendencia de la mujer, la Fuente de bendición (Abraham), el Silo (Jacob), el Profeta (Moisés), la Estrella (Balaam), el rey (David), el Varón de dolores (Isaías), el Señor nuestra justicia (Jeremías), el Hijo del hombre (Daniel), el Amigo de Dios (Zacarías), el Señor (Malaquías). Éstos son algunos de los diferentes aspectos, y cada uno añade algo a la totalidad divina de la representación. Hemos de notar, también, la forma en que las profecías comienzan con mucha amplitud, son una referencia muy general al Mesías de la Descendencia de la mujer, y que cada una de las adiciones ulteriores, va dando forma definida al cuadro. Su nación, su tribu, su familia, su lugar de nacimiento, su título, su fecha, todo se va dando gradualmente.

Y cuando hemos recogido todos estos materiales hagamos una pausa para recordar que estas profecías datan, por lo menos, de fechas tres a cuatrocientos años antes del nacimiento del Señor Jesús en Belén, mientras que muchas son de seiscientos y más años hasta mil antes del suceso. Hemos de enfrentarnos con el elemento de predicción, “de la historia escrita con anterioridad” por la mano de Dios. Esto es parte de lo milagroso, el elemento divino que da al Antiguo Testamento su carácter como revelación divina.

CRISTO EN EL RITUAL.

Ya hemos notado que el Antiguo Testamento es un libro en el que hay varias ceremonias religiosas prominentes, ceremonias que necesitan explicación y no reciben su interpretación plena dentro de los tiempos del Antiguo Testamento. Consideremos algunas de ellas:

1.- Los sacrificios. Estos tienen por objeto revelar los verdaderos métodos de acercarse a Dios, y bajo varios aspectos, hacen énfasis en la reconciliación, la consagración y la comunión.

a).- Estudiar los principios del sacrificio en el Génesis.

b).- Considerar su desarrollo bajo Moisés. La base fue sacrificio de la Pascua de redención, y luego siguieron los sacrificios de Levítico 1-4.

2.- Las purificaciones. Estas enseñan otro aspecto de la religión, la necesidad de purificación al acercarse a Dios. Necesitan un estudio muy cuidadoso. El ritual de limpieza del leproso es un ejemplo notable.

3.- El sacerdocio. Esto trae delante de nosotros a los agentes por medio de los cuales el pueblo puede acercarse a Dios.

4.- Los festivales. Éstos son ocasiones especiales en las cuales el pueblo puede adorar a Dios. Los servicios que tienen lugar cada día, semana, mes, año, cada siete años, año de jubileo y otros, son ocasiones para la preparación para la adoración en espíritu y en verdad (Juan 4) de todos los tiempos y lugares. “Cristo es nuestra pascua sacrificada por nosotros: por tanto [tengamos un festival permanente]” 2.a Corintios 5:7-8).

CRISTO EN TIPOS PERSONALES.

La cuestión del ritual del Antiguo Testamento está enlazada de modo inextricable con el pueblo del Antiguo Testamento, y en consecuencia tenemos a Cristo prefigurado no sólo en objetos, sino también en personas. Esto es lo que suele llamarse el estudio de los tipos del Antiguo Testamento. Un tipo tiene que ser definido como unas ilustraciones en una esfera inferior de una verdad que pertenece a otra superior. Hay varias formas de ilustración, como el tipo, la profecía, la alegoría, el símil, el símbolo. Los tipos son ilustraciones en hechos y en actos, que se contrastan con ilustraciones en palabras, fantasías y cuadros.

No hay estudio que requiera más «sentido común santificado» que el de los tipos. Hay en él mucha fantasía y absurdos, que algunos escritores han intentado presentar, yendo a extremos tales, que muchos han decidido abandonar el estudio de los tipos por completo. Pero «el abuso no quita el uso» y por tanto no vacilamos en decir que si se hace de modo sobrio y con oración, no hay estudio que sea más provechoso.

El mejor modo de empezar es con los temas del Antiguo Testamento que son referidos en el Nuevo como anticipatorios de Cristo. Tenemos la sanción divina y apostólica para ver tipos en el maná, el cordero, la Roca, la serpiente de bronce, y otros casos similares. De la misma categoría es el uso que hace Hebreos del sacerdocio levítico y de los sacrificios levíticos.

Cuando dejamos el terreno seguro del Nuevo Testamento, hemos de estudiar dos verdades importantes y relacionadas en la mente:

1.- La gran diferencia entre la interpretación primaria y la aplicación espiritual. La interpretación primaria de un pasaje, esto es, lo que era para la persona a quien se dirigía, es una cosa, pero nuestro uso espiritual de ello, puede ser muy distinto, y esto último, probablemente, no es lo que los escritores intentaban mostrar.

2.- La gran diferencia entre un tipo y una coincidencia. La primera es una ilustración dada divinamente, con una cierta intención. Lo último es lo que vemos en el relato, y no tiene por qué ser lo que piensa Dios. Por ejemplo, las circunstancias de Jonás eran típicas de la sepultura y resurrección de nuestro Señor. Esto es un tipo. La historia de José, con su maravillosa semejanza a la historia de nuestro Señor en su detalle, no tiene por qué haber sido intencional. Esto sería una coincidencia.

Con estas salvedades, consideremos algunos de los aspectos de este campo maravilloso.

a).- Los tipos personales (o coincidencias), esto es, Adán, Noé, Melquisedec, Isaac, José, Moisés, Aarón, Josué, David.

b).- Los hechos históricos usados «típicamente», por ejemplo, la escalera de Jacob, el tabernáculo, el privilegio de Canaán, la serpiente de bronce, el maná, y muchos otros.

c).- Los detalles peculiares de ciertos hechos que tienen aspectos diferentes de enseñanza.

1).- Las dos aves (Levítico 14), los dos machos cabríos (Levítico 16); que sugieren los aspectos de la muerte y la resurrección.

2).- Los dos sacerdocios (Aarón y Melquisedec); los dos caudillos (Moisés y Josué); los dos reinados (David y Salomón).

No hay ningún tipo que pueda presentar por anticipado la plenitud de la persona y la obra de Cristo.

d).- Detalles de la historia de José, por ejemplo, amado por su padre, odiado por sus hermanos, vendido, sufriente, exaltado, alimentando al mundo. Considerados con cuidado, las coincidencias son notables.

e).- La aparición del ángel del Pacto es digna de ser notada. Éstos no son estrictamente tipos, sino verdaderas presentaciones anticipadas de la encarnación por la segunda Persona de la Trinidad. Un estudio cuidadoso de estos pasajes, como Génesis 18, Josué 5 y Jueces 13, muestra que las referencias no son a un ángel creado, sino a la aparición real de Dios en forma angélica.

Hay que añadir una precaución adicional. Los tipos no tienen que ser considerados como nuestra fuente primaria de doctrina, sino que han de ser usados como confirmación o ilustración de doctrina, deducida de afirmaciones claras de la Escritura.

Se verá por el bosquejo fragmentario anterior qué campo tan maravilloso tenemos para explorar.

Cristo es verdaderamente la sustancia y el alma del Antiguo Testamento, y cuanto más profundamente estudiemos los datos del Antiguo Pacto, más nos convenceremos de que “Cristo lo es todo en todos”.

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