Temas del Nuevo Testamento

Hemos de considerar ahora el método fructífero de estudio del Nuevo Testamento por tópicos o temas; y si el Antiguo Testamento es tan útil de esta manera, mucho más se demostrará que el Nuevo Testamento sugiere e inspira a todos los que de esta manera buscan esta porción de la Palabra de Dios. Es evidente que sólo se pueden hacer unas pocas sugerencias, pero éstas serán más que suficientes para mostrar las posibilidades de este tipo de estudio. Vamos a seguir las mismas líneas que adoptamos al considerar los temas del Antiguo Testamento.

IDEAS CENTRALES DE LOS LIBROS.

Podemos adoptar el mismo método con gran provecho en el estudio de los Hechos y de las Epístolas, y se ve que es muy útil en cualquier estudio más detallado de cualquier libro particular. No van a aparecer inmediatamente las ideas centrales, pero lo harán, si estudiamos, no solamente leemos.

LA VIDA DE NUESTRO SEÑOR.

Tomando los cuatro evangelios como un conjunto y usando una correlación, procuraremos obtener un cuadro de la vida terrena en conjunto, y localizar este o aquel incidente en su lugar en orden cronológico. Conocemos los evangelios de una forma fragmentaria. No podemos ver el bosque a causa de los árboles, y no tenemos el sentido de una perspectiva histórica del ministerio de Cristo. Los tres años se han dividido de modo sugestivo y exacto en el año de la oscuridad, el año del favor, y el año de la oposición. Con una «correlación» de los evangelios, los estudiantes corrientes pueden obtener toda la guía que necesiten.

LAS RELACIONES MUTUAS DE LOS EVANGELIOS.

Hemos visto en un capítulo anterior algo de los rasgos especiales de cada evangelio, pero, es necesario también que los veamos como un conjunto. ¡Cuatro Evangelios y un Señor! ¿Por qué? Porque hay cuatro imágenes distintas de su persona y su obra, por más que estén relacionadas. En la Iglesia primitiva se pensaba que las figuras de Ezequiel 1 y Apocalipsis 4:7, representaban o ilustraban a los cuatro evangelistas. Si tomamos el texto como una aplicación sólo, tenemos lo siguiente:

1.- El león-Mateo-realeza

2.- El becerro-Marcos-servicio

3.- El hombre-Lucas-la humanidad

4.- El águila-Juan-la divinidad

O podemos considerar cuatro pasajes que empiezan con «he aquí» y notar

1.- He aquí un rey. Isaías 32:1

2.- He aquí mi siervo. Isaías 42:1

3.- He aquí el hombre. Juan 19:5

4.- He aquí vuestro Dios. Isaías 40:19

El objetivo es único, pero sus métodos y aspectos difieren. Mateo demuestra; Marcos pinta Lucas declara; Juan describe. Mateo demuestra (basado en el Antiguo Testamento) la venida de un Salvador esperado; Marcos pinta la vida de un poderoso Salvador; Lucas declara la gracia de un Salvador personal. Mateo es para los judíos, Marcos lo presenta desde el punto de vista romano, Lucas, es griego, y en Juan vemos el Salvador y Señor del creyente. Es interesante notar que de este modo representan el orden del desarrollo histórico y espiritual; y vale la pena recordar que el último hecho referido en relación con nuestro Señor en cada evangelio muestra también este orden verdadero de desarrollo:

1.- Mateo. La resurrección. 28:6

2.- Marcos. La ascensión. 16:19

3.- Lucas. La promesa del Espíritu. 24:49

4.- Juan. La segunda venida. 21-22

¿Es posible que esto sucediera por casualidad?

BIOGRAFIAS.

Aquí también, como en el Antiguo Testamento, tenemos un estudio delicioso. Podemos hablar primero de hombres y mujeres cuyas vidas son más prominentes, especialmente los apóstoles Pedro y Pablo. Podríamos tomar a Pedro y hallar un estudio séptuplo:

1.- Su conversión. Juan 1

2.- Su llamada al ministerio. Lucas 5

3.- Su llamada al apostolado. Lucas 6

4.- Su gran confesión. Mateo 16

5.- Su caída y restauración. Marcos 14

6.- Su obra en la Iglesia primitiva. Hechos 1-12

7.- Sus últimos años. Epístolas

El mencionar a Pablo es cubrir una gran porción de Nuevo Testamento. Podemos estudiarle personalmente desde el punto de vista histórico y espiritual, notando siete estadios:

1.- Sus antecedentes. Hechos 8. y alusiones en Epístolas

2.- Su conversión. Hechos 9

3.- Su obra cristiana inicial. Hechos 9-12

4.- Su primer viaje. Hechos 13-14

5.- Su segundo viaje. Hechos 16

  1. Su tercer viaje. Hechos 18

7.- Su encarcelamiento y probable libertad. Hechos 21-28

O bien podemos considerar sus Epístolas y estudiarlas cronológicamente, viéndolas repartidas en su vida, simbolizada por un día:

1.- Mañana: 1 y 2 Tesalonicenses

2.- Mediodía: Gálatas, 1 y 2 Corintios, Romanos

3.- Tarde: Colosenses, Filipenses, Efesios, Filemón

4.- Anochecer: 1 Timoteo, Tito, 2 Timoteo

No podemos por menos que notar, sin embargo los personajes menos destacados del Nuevo Testamento.

Hay muchas vidas de las cuales tenemos poca información, pero cuando se combinan varios pasajes y se comparan, rinden mucho fruto para el corazón y la vida. Tales son las vidas de Juan el Bautista, Andrés, Bernabé, la madre de nuestro Señor, y muchos más. Podemos tomar el último nombrado como un ejemplo de lo que queremos decir. Si ponemos juntos los pasajes que se refieren a María, la madre de Jesús, podemos notar los siguientes cinco períodos:

1.- Confianza indiscutible. Lucas 1:38

2.- Consideración perpleja. Lucas 2:9; 50-51

3.- Error claro. Juan 2:1-11; Marcos 3:21-31

4.- Oscuridad profunda. Juan 19:26

5.- Plenitud de sol. Hechos 1:14

La vida y carácter de Bernabé puede ser seguido también en varias secciones. Y así muchos más. El campo es inagotable, y lo recomendamos a los estudiosos.

OTROS TEMAS.

1.- Los milagros de nuestro Señor. Éstos deben ser clasificados en cuanto a su carácter, temas y propósitos. Hemos de distinguir entre milagros en la naturaleza o en el hombre, y entre milagros de beneficencia o de juicio, Nótese los ocho (7 + 1) registrados por Juan, que dan ocho señales» o aspectos de la obra de nuestro Señor, manifestando su gloria (Juan 2:11). Considérense también sus resultados sobre los enemigos y los discípulos.

2.- Las parábolas. Insistir en la razón de Jesús para usar este método, después de un año de ministerio sin usarlas (Marcos 4). Las parábolas eran una prueba, ya que escondían la verdad de los indiferentes y la revelaban a los fervorosos. Servían para cribar la muchedumbre de oyentes que seguían a nuestro Señor. Estúdiense las siete parábolas de Mateo 13 y nótese su carácter y orden. ¿Hay alguna relación espiritual e histórica entre ellas? Nótense las cinco parábolas de Lucas 15-16, y obsérvese la relación especial e íntima entre las tres primeras y las dos últimas. Considérese e resto de las parábolas, clasificándolas en cuanto al tiempo y el propósito.

3.- Nuestro Señor como Maestro ¿Cuáles fueron sus características de su enseñanza? Autoridad, osadía, poder, gracia y el hecho de ser única. ¿En qué difiere de otros grandes maestros? ¿No es en la afirmación de que está en relación única con Dios y que es enviado por Dios? Estúdiese el desarrollo de su enseñanza, y también lo que han sido llamadas las ideas rectoras de nuestro Señor.

4.- La relación de Pablo con nuestro Señor. ¿Cuántas referencias a la vida de Cristo hay en las Epístolas? ¿Hasta qué punto las enseñanzas de Pablo se encuentran en germen en los evangelios? Pablo insistía en que era un eco, nada más que un eco, de Cristo. Véase cómo se ve esto en cada uno de sus escritos.

5.- La Iglesia primitiva. Estúdiense los Hechos y las Epístolas. Nótese el nacimiento, la vida, el crecimiento, la comunión, peligros, pecados, servicio, goces y esperanzas del Cristianismo apostólico.

6.- El segundo advenimiento. Nótense los diferentes aspectos en los evangelios, y la contribución peculiar de cada escritor del Nuevo Testamento al significado de la «bendita esperanza».

7.- Las siete Iglesias de Asia. Caracterícese cada iglesia, sus puntos fuertes y débiles, los avisos, ánimos y promesas.

Así podríamos ir siguiendo, pero falta espacio. El estudio de los tópicos del Nuevo Testamento es entre los métodos más importantes para obtener un conocimiento a fondo de sustancia y detalle de los libros. Primero ver los hechos, y luego, cómo estos hechos pasan a ser factores y fuerzas en las vidas humanas.

LA DOCTRINA DEL NUEVO TESTAMENTO

El estudio del Nuevo Testamento por secciones, libros y tópicos, debe llevar al paso importante de descubrir la sustancia de la doctrina cristiana allí presentada. El Nuevo Testamento es de modo preeminente nuestro guía “a toda verdad” asociada con la revelación personal e histórica de nuestro Señor. Los hechos registrados son los fundamentos de la doctrina enseñada, y es necesario recoger cuidadosamente las afirmaciones halladas en los puntos distintos y combinarlas en un sistema completo de doctrina en cuanto nos sea posible.

El primer paso en este sentido es considerar los libros o períodos del Nuevo Testamento en secciones, y anotar los estadios o fases del progreso en la doctrina cristiana. El principio del progreso o desarrollo doctrinal es de capital importancia para todos los estudiosos. La teología es una ciencia progresiva, y el curso del progreso presente en el estudio de ella es como sigue: Primero, la observación de los hechos que son revelados recientemente. Segundo, la consideración de los hechos cuyo significado es descubierto recientemente, aunque ya había sido revelado. Tercero, los hechos han de ser combinados y relacionados con los precedentes. Los dos primeros nos dan lo que podríamos llamar la teología bíblica, esto es, la teología tal como se registra en la Biblia; y el tercero nos da la teología sistemática, esto es, la teología ordenada y presentada sistemáticamente como un cuerpo de doctrina. Ahora podemos pasar a considerar las varias fases de la doctrina del Nuevo Testamento, insistiendo sólo en los perfiles principales.

DOCTRINA EN DESARROLLO.

1.- Primera fase: Los Evangelios

Un estudio cuidadoso de los cuatro Evangelios revela varios aspectos consecutivos de la enseñanza de nuestro Señor con respecto a sí mismo.

A.- La mesianidad de Jesús. Ésta es la nota clave del primer ministerio judío (Juan 1-4). Podemos verla en cada parte de esta sección. Nuestro Señor afirma que es el Mesías en Jerusalén, en Judea y en Samaria.

Luego, con el comienzo del misterio de Galilea, viene un cambio, y tenemos:

B.- El Reino de los cielos. Esto marca el comienzo del ministerio (Mateo 4), y se halla en el Sermón del monte y en las parábolas de Mateo 13. Considérese el significado del Reino, sus ciudadanos, leyes y resultados.

Luego viene otro cambio, y el énfasis es colocado en

C.- La persona del Hijo de Dios. Notemos esto en el milagro de los cinco mil, y en los discursos de Capernaum (Juan 6), que culminan en la confesión de Pedro (Mateo 16) y la transfiguración (Mateo 17).

De nuevo podemos notar otro cambio y a partir de entonces el énfasis se hace en

D.- Los sufrimientos y muerte de Cristo. Desde la transfiguración a la entrada en Jerusalén (Mateo 16:21; Lucas 9:31) ésta es la nota dominante. Luego viene otro aspecto:

E.- El segundo advenimiento. A partir del domingo, al jueves por la noche, encontramos las parábolas del Señor y la enseñanza general a sus discípulos casi exclusivamente centrada en el futuro: su propia venida y los sucesos relacionados con ella.

En el aposento alto, sin embargo, nos damos cuenta aún de otra fase:

F.- La dispensación del Espíritu. Aquí el énfasis no es en la muerte (no se menciona ni se alude una sola vez), o en el gran futuro, sino en “el período intermedio” que queda cubierto por la presente dispensación. La enseñanza de Juan 14-17 se refiere a los discípulos, su vida y obra, con todos los privilegios, posibilidades y deberes del discipulado.

Finalmente, hallamos, después de la resurrección, el aspecto final de

G.- La gran comisión. Se ve prominente en los cuatro Evangelios y en Hechos 1, este tema del período que sigue a la resurrección de Nuestro Señor.

Así que en estos siete aspectos tenemos una visión completa de la enseñanza de Cristo, con referencia a su persona, su obra, su plan de redención, su propósito de evangelización, y las perspectivas de gloria y reinado.

2.- Segunda fase: Los Hechos

Empezando con el día de Pentecostés, y hasta la llegada del apóstol Pablo a Roma, tenemos el relato de los primeros treinta años de la Iglesia cristiana. Al estudiar los discursos de este libro, vemos que hay tres aspectos principales de enseñanza que destacan en todo él:

A.- La resurrección de Cristo. Predican a “Jesús y la resurrección”, y con ello demuestran los derechos de Cristo como Dios (Hechos 2:24).

B.- El gobierno de Cristo. El resultado práctico de la Divinidad de Cristo en su Soberanía, su gobierno sobre el hombre como Rey. Así que predican el Evangelio del Reino, como la conclusión lógica de su resurrección (Hechos 2:33). Nuestro Señor se levantó para poder reinar (Romanos 14:9).

C.- La remisión de pecados en Cristo. Los derechos a la soberanía reclamados por Cristo al punto dieron luz sobre el triste hecho de que los hombres no eran súbditos sino rebeldes, por causa del pecado, y por tanto que para tener a Cristo como Señor y ser súbditos suyos, tenían que aceptarle como Salvador y recibir perdón. El Evangelio de perdón era, pues, predicado como el primer paso en el proceso de gozar de la redención (Hechos 2:38).

Un estudio cuidadoso de todo el libro revelará estos elementos de doctrina para los no salvos y los salvos. Hay elementos subsidiarios de enseñanza, naturalmente, pero los nombrados antes son primarios y esenciales, y nos recuerdan que la persona de Cristo ha de ser proclamada por su pueblo, y que los pecadores han de pasar a ser santos y de santos se han de convertir en siervos.

3.- Tercera fase: Las Epístolas paulinas

Esto nos da la mayor sección del Nuevo Testamento y es la más importante por lo que se refiere a la doctrina.

A.- Podemos considerar las epístolas en el orden que las tenemos en la Biblia, orden que viene aproximadamente del siglo cuarto o antes. Este orden nos da primero las Epístolas a las (siete) iglesias, empezando con la más larga; luego, en orden de longitud, las Epístolas a los individuos; y finalmente Hebreos, a causa de las diferencias de carácter y destino, y posiblemente a causa de las dudas sobre el hecho que fuera escrita por Pablo. Estudiándolas en este orden tenemos:

1).- Romanos. Fundamentos doctrinales

2).- Corintios. Vida de la iglesia

3).- Gálatas. Defección y peligro

4).- Efesios. Plena doctrina para la vida cristiana

5).- Filipenses. La vida cristiana ilustrada

6).- Colosenses. Salvaguarda de los peligros

7).- Tesalonicenses. La bendita esperanza

Las Epístolas a los individuos son principalmente personales, y requieren una discusión separada.

B.- Las Epístolas se pueden estudiar también cronológicamente en grupos:

1).- Grupo 1: 1 y 2 Tesalonicenses. Las Epístolas del segundo viaje misionero. Escatológicas en su carácter. Cristo visto como Rey. La gracia de la esperanza prominente.

2).- Grupo 2: Gálatas, 1 y 2 Corintios, Romanos. Las Epístolas de la tercera época. Soteriológicas en su carácter. Cristo se ve como Redentor. La gracia de la fe es prominente.

3).- Grupo 3: Filipenses, Efesios, Colosenses, Filemón. Las Epístolas de la primera cautividad. Cristológicas en su carácter. Cristo se ve como Señor. La gracia del amor es prominente.

4).- Grupo 4: 1 Timoteo, Tito, 2 Timoteo. Las Epístolas después de la liberación y de la segunda cautividad. Eclesiásticas en carácter. Ningún aspecto nuevo de Cristo. Énfasis en la organización y conducta más bien que en la doctrina.

El agrupamiento anterior puede ser comparado con el plan del obispo Lightfoot, que caracteriza a los grupos de esta forma:

a).- Las Epístolas del tribunal, o Cristo el Juez.

b).- Las Epístolas de la cruz, o Cristo el Redentor

c).- Las Epístolas del trono, o Cristo el Verbo

d).- Las Epístolas de la congregación, o la Iglesia organizada.

De este modo tenemos cuatro grupos que corresponden a la “primavera, verano y otoño e invierno del año del gran apóstol”

4.- Cuarta fase: Las Epístolas de Juan y el Apocalipsis

Estas representan el último tipo de doctrina del Nuevo Testamento. Como dice el obispo Westcott, los evangelios y Hechos dan el fundamento histórico, Pablo da la construcción lógica y Juan proporciona el acabado teológico.

A.- Las Epístolas nos dan una visión de la vida en el presente.

B.- El Apocalipsis nos muestra la visión de la gloria en el futuro.

Las contribuciones de Santiago, Pedro y Judas y la Epístola a los Hebreos, no se puede decir que representen estadios históricos sino aspectos particulares que han de ser considerados en su lugar respectivo. La Epístola de Santiago debe ser asociada con la Iglesia primitiva de Jerusalén (Hechos 1-15); 1 Pedro con el tiempo del cuarto grupo de Epístolas de Pablo y después; 2 Pedro y Judas con el tiempo entre Pablo y Juan.

Otro método fructífero en el estudio de la doctrina puede ser mencionado, aunque es evidente que sólo puede ser tomado de modo general, y no se puede hacer énfasis en él en cuanto a detalles. Es el estudio de los escritos por sus autores, especialmente las Epístolas, y ver a Pablo como el apóstol de la fe, Pedro el de la esperanza, Juan el del amor, Judas el de la verdad, y Santiago el del deber.

LA DOCTRINA COMO UN CONJUNTO.

Cuando hemos conseguido alguna idea de la contribución de cada período y de cada escritor a la suma total de la doctrina cristiana, aún podemos agrupar todos los resultados en un conjunto, ordenándolo en temas. La siguiente enumeración puede ser considerada como completa, prácticamente, de modo que se puede usar como guía:

1.- Dios el Padre

2.- Dios el Hijo

3.- El Espíritu Santo

4.- El pecado

5.- La redención

6.- La vida cristiana

7.- El futuro

Bajo cada uno de estos títulos podemos agrupar, con las oportunas subdivisiones, casi todo lo que hay en el Nuevo Testamento. Como un ejemplo único de lo que se puede hacer en este sentido, tomemos una Epístola corta, la de los Efesios, y descubriremos lo que nos enseña sobre el Espíritu Santo. Halláremos por lo menos diez (y quizá doce) referencias. Notamos primero: cuatro hechos sobre la obra del Espíritu Santo: sello-1:13; acceso-2:18; revestimiento-2:22; revelación-3:5. Luego siguen cuatro consecuencias: fuerza-3:16, unidad-4:3; sensibilidad-3:30; plenitud-5:18. Finalmente vienen dos métodos para mantener la presencia del Espíritu Santo: la espada del espíritu (Dios nos habla a nosotros) 6:17; la oración en el espíritu (nosotros hablamos a Dios) 6:18. Ésta es sólo una de las muchas posibilidades similares de estudio fructífero y deleitable.

Podemos de esta forma ver qué plenitud, variedad y hermosura hay en el Nuevo Testamento, y la rica provisión hecha para nosotros, sea para la enseñanza y corrección, o la instrucción en justicia. Y todo con un objetivo: “que el hombre de Dios sea enteramente apto, bien pertrechado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:17).

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