Deshilvanando el libro de César Castellanos:“Liderazgo de éxito a través de los 12” 2ª parte

Enseñando un cristianismo hecho a la medida del Nuevo Orden Mundial.

G12; revelando la realidad acerca del llamado Gobierno de Doce; 5 ª parte (I)

Es extremadamente peligroso lo que está ocurriendo hoy en día en los medios neopentecostales acerca de lo que se denominan las “experiencias espirituales” de tipo personal. Se hace más caso a las supuestas revelaciones, visiones, sueños y experiencias místicas diversas, que a la Palabra de Dios, muchas veces. De ahí vienen los errores y las consecuentes herejías.

No negamos aquí aquellas experiencias espirituales que van de acorde a la Palabra de Dios, lo que llamamos la manifestación de los “dones del Espíritu Santo”. Dando aquí un ejemplo sucinto, nosotros en nuestro ministerio de liberación, dependemos al cien por cien de la guía del Espíritu Santo para ministrar, y lógicamente, siendo así, irá de acorde a la Palabra escrita.

1. “Experiencias espirituales” personales

Pero cuando esas “experiencias espirituales” personales se ponen por encima de la Escritura, y se creen y aceptan sin más, ahí es donde el creyente corre un muy serio peligro, ya que el diablo es especialista en engañar a los ingenuos que se mueven en la creencia ignorante.

Llegó a mí un e-mail de un líder del G12 de Cali, Colombia, que decía lo siguiente:

“…lo que le pasa  a Castellanos y a todos los cristianos como nosotros, es que tenemos experiencias espirituales, y son eso, experiencias espirituales personales, es decir no son doctrina…”

Él mismo se puso en evidencia al decir eso. Nótese que claramente defiende las “experiencias espirituales” de Castellanos de las cuales hemos hecho repetidas veces mención, y aún las suyas propias, diciendo que son “personales”como si eso de por sí, fuera justificable ante la Biblia…Y dice que no son doctrina. Sin embargo la Escritura es clara; desde una posición exegético-doctrinal, no todas las experiencias espirituales son genuinas del Espíritu Santo, y si no lo son, lo son del diablo.

La pregunta aquí es evidente: “Amigo, líder del G12, suponiendo que alguna, si no todas, las experiencias espirituales de Castellanos o suyas propias no fueran de Dios, ¿Usted las seguiría aceptando?

La “experiencia espiritual” personal de Castellanos, como la de ser sacado del cuerpo y entrar en el mundo espiritual (proyección astral) es una experiencia del diablo (1).

La “experiencia espiritual” personal de Claudia Castellanos de escuchar la voz de Dios palabra tras palabra, a partir del sonido de un saxofón que estaba tocando Charles Martin en ese momento, es una tomadura de pelo (2).

La “experiencia espiritual” personal, cual es el recibir la palabra de un familiar muerto que a modo de profecía habla a través de una persona presente en la reunión del “Encuentro”, constituye un acto de espiritismo, y hace de la persona que habla de “parte” del muerto, una médium.

La “experiencia espiritual” personal de “regresar” hasta la niñez, y más allá de la niñez, es una “experiencia espiritual” personal ocultista…

La “experiencia espiritual” de clavar repetidamente con un cuchillo un corazón de carne, y decir que así hay que acabar con el pecado, es una práctica de satanismo.

Y así podríamos seguir mostrando públicamente una y otra vez tantas “experiencias espirituales” personales dentro del G12, que son absolutamente ajenas y aún contrarias a la Biblia, y también sus consecuencias.

Y en cuanto a esto último, la siguiente es la noticia que acabo de recibir: (3) La de esa hermanita que le hicieron una regresión en uno de esos lamentables “Encuentros”, y que hoy está recluida en un hospital psiquiátrico de Vancouver (Canadá), habiendo perdido la memoria y hablando compulsivamente en lenguas extrañas.

O la de un hermanito, que fue a otro “Encuentro”, y a causa de la regresión también, acabó en el hospital, con dolores increíbles en el estómago, y tuvo que padecer mucho. (4)

Estos casos, sólo por mencionar unos pocos, y a voz de pronto.

En mi experiencia de Londres, ministrando en una iglesia allí, ¡cómo me impactó el ver que tantas personas, queridos hermanos y hermanas en la fe salían adelante al altar a clamar por sanidad, habiendo estado en el G12, y habiendo sido tan terriblemente dañados! ¡Por favor, no intenten convencer a nadie que conozca la Biblia, que las “experiencias espirituales” personales no son asunto de doctrina!, ¡por supuesto que lo son!

Como cristianos, todo lo que implique moverse en lo sobrenatural, encajará según el caso, o bien en la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo, o bien en herejía y error, con sus múltiples y diversas consecuencias de orden espiritual y (o) natural; porque todo lo sobrenatural que no es de Dios, es sistemáticamente del diablo.

A aquel líder del G12 de Cali, Colombia, yo le respondí del siguiente modo a su e-mail:

“Teológicamente, las experiencias espirituales, si han de ser genuinas de Dios, siempre tendrán de ir de acorde a lo que establece la Escritura. El apóstol Pedro lo sentencia muy claramente: “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1: 20, 21). El diablo también proporciona “experiencias espirituales”, como salir del cuerpo y entrar en el mundo de los espíritus. Pero nosotros sólo queremos lo que es de Dios, ¿cierto?”…Y nada “privado” o “personal” al respecto.

Todavía estoy a la espera de su respuesta…

Mi pregunta es; ¿cuánto amor a la verdad de cierto existe entre todos aquellos que nos decimos cristianos? Y en ese sentido, sigamos argumentando sobre otros aspectos que se dan de la mano con el expuesto hasta aquí.

2. La “iglesia” de Castellanos y cía

En su afán por seguir los planteamientos expresados hasta ahora, Castellanos no está de acuerdo con la Iglesia tal y como es. El escribe así:

“Ha llegado la hora de acabar con el encierro de la iglesia entre cuatro paredes, entre ritos, dogmas y tradiciones, y de cambiar la liturgia tradicional” (5)

Castellanos quiere cambiar los dogmas de la iglesia… ¿A qué dogmas se refiere? ¿A la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo?, porque ese el único dogma que la iglesia del Señor debe seguir. Y, ¿cuál es la “liturgia tradicional” a la que se refiere? ¿La alabanza, la predicación, la escuela dominical, quizás?

¿A qué ritos se refiere o a qué tradiciones? ¿Se ha equivocado Castellanos, y está pensando en la iglesia católica al decir esas cosas?…No lo creo. El sabe muy bien qué es lo que dice y por qué.

Castellanos, expresándose como lo haría el más típico de los autores de la Nueva Era, asegura que la Iglesia de Jesucristo necesita entrar en un “nuevo paradigma”. Ese nuevo paradigma es por supuesto el “Gobierno de Doce”: “hay que demoler el viejo edificio para poder tener el espacio para lo nuevo, con la Visión del G12 como fundamento” (César Castellanos; Primera Palabra).

En el párrafo de su libro, “Cambio de paradigmas” (6), Castellanos nos lo asegura y reasegura hasta la saciedad.

El autor coreano, Kim Woo Choong, del cual estaremos hablando en lo sucesivo, en su libro “El mundo es tuyo, pero tienes que ganártelo”, dice exactamente lo mismo que Castellanos, hablando sobre el proceso de innovación y cambio de paradigmas:

“El proceso de innovación comienza con la determinación de una persona creativa de romper con lo común o establecido para hacer algo diferente…en todos los aspectos de la vida” “…parte de un nuevo paradigma, convincente para la mayoría, cuestionado por una minoría que piensa que “todo tiempo pasado fue mejor”” (7)

El mensaje de Woo y de Castellanos es el mismo.

Filosofía del Nuevo Orden Mundial

No pienso que esté solo Castellanos en todo esto. El sería uno de muchos que trabajan codo con codo para conseguir un objetivo, el cual saben muy bien de qué se trata.

Nos llevaría varios artículos el analizar y relatar lo que Castellanos y la gente del Nuevo Orden Mundial realmente pretenden hacer con la Iglesia, y por supuesto que en la medida de lo posible, iremos trabajando en ello, pero, baste aquí con decir que la intención de todos ellos, es la de formar una iglesia, ausente del bendito Espíritu Santo, y dirigida por el “espíritu de la visión” del “Gobierno de doce”. Esta sería la primera acepción, que no la última; algo así como el “plan A”.

En cuanto a esto, Castellanos lo tiene muy claro: “…que cada persona que haya tenido un encuentro con Jesucristo en cualquier parte del mundo, forme parte de un grupo de doce” (8) Por cierto, nótese el matiz: “encuentro”.

Esa es la meta final de todos los que trabajan en pos del Nuevo Orden Mundial, en cuanto al objetivo religión: Una sola religión “cristiana” hecha a su medida/un cristiano hecho a su medida.

Un breve testimonio

Hace poco, un querido hermano me envió un e-mail en el cual me informaba de que a su iglesia llegó gente de la iglesia de Castellanos, de la M.C.I., a visitarles, y por supuesta “revelación profética” le dijeron a la iglesia: “El Señor nos ha revelado que el Espiritu Santo estaba en esta iglesia pero ya no, pues está contristado”. Prosiguió ese hermano diciéndome que la iglesia se entristeció, pero que al presentarles el modelo del G12 como la alternativa para que volviera el Espíritu Santo, entonces todos se alegraron suspirando de alivio. Cayeron en la trampa. Esas gentes de Colombia declararon “proféticamente” maldición a esa iglesia, y ahora sí está el bendito Espíritu Santo de Dios contristado.

Como éste, son muchos los testimonios.

Atención: El “cambio de paradigma” de Castellanos, es en realidad el cambio de espíritu en las iglesias.

3. Alegorizando y desvirtuando la Palabra de Dios

Castellanos tiene una facilidad inimitable en sacar el texto del contexto, como pretexto para crear su propio texto, en este caso, el del “Gobierno de los Doce”.

En su introducción a su libro “La escalera del éxito”, (10) dice lo siguiente: “El profeta Habacuc, libraba una tremenda batalla en oración. Su petición a Dios se centraba en el deseo de hacer algo, diciéndole: “¿…y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne?” (1: 14) Ante la inquietud del profeta, el Señor responde que para el tiempo del fin vendría una visión de gobierno, en la que los creyentes no andarían más como los peces del mar o como fieros reptiles sin tener quien los gobierne”

Vayamos por partes. En primer lugar, no estaba Habacuc “librando una tremenda batalla en oración”, sino más bien se estaba quejando a Dios de que iba a levantar a los caldeos (1: 6), fieros guerreros “que se apresurarán a devorar” (1: 8) a Judá a causa de su pecado.

Habacuc se queja a Dios de que ve que “el impío destruye al más justo que él” (1: 13), pensando en Judá, atacado por los caldeos.

No obstante, Castellanos, como de la nada, nos plantea su tesis del “Gobierno de los Doce” a partir de un solo versículo (el de 1: 14), que nada en absoluto tiene que ver con esa cuestión:

a) La Escritura no se está refiriendo a los creyentes cuando habla de los hombres como los peces del mar; ni menos aún, cuando los compara con los “reptiles que no tienen quien los gobierne” (los cristianos no somos reptiles).

b) El Señor no le dice nada a Habacuc acerca de una “visión de gobierno para el tiempo del fin para los creyentes”.

En segundo lugar, los creyentes, además de no andar ni como “los peces del mar o como fieros reptiles”, no necesitamos a nadie que nos gobierne, excepto al Espíritu Santo, y ni mucho menos a Castellanos y su “Gobierno de Doce”, ¡gracias a Dios!

Esa pretensión de Castellanos de poner un gobierno en la Iglesia, no es sino buscar el jerarquizarla a través de su sentido autócrata del liderazgo, y todo a modo piramidal, donde él mismo junto a su esposa, supuestamente estarían en el vértice superior de esa pirámide del NOVUS ORDO SECLORUM

Es evidente que Castellanos usa la Escritura para sus fines personalistas, y engaña a aquellos que se dejan engañar; es decir, a los que son perezosos para estudiar las Escrituras, y prefieren que un maestro, en este caso falso, las interprete para ellos (ver Mt. 24: 24)

Pero sigue diciendo Castellanos mal basándose en el versículo en cuestión de Habacuc: “Tengo la certeza que el modelo que da plena organización de liderazgo y bases para el crecimiento es el GOBIERNO DE DOCE…” (11)

¡Ahí está! Según el maestro del G12, el profeta Habacuc estaba hablando del “Gobierno de los Doce”. ¡Miles de años después, resulta que el mensaje de Habacuc era el “Gobierno de los Doce”!

Han vivido miles, si no millones de creyentes desde Habacuc hasta Castellanos, y ninguno de ellos lo supo, sólo Castellanos lo ha sabido. Tampoco ninguno de los apóstoles del Señor, ni el mismo Señor nos lo dijo; pero ahora sí nos lo ha revelado Castellanos… ¡Y Castellanos pretende que nos creamos eso!

Pretendiendo dominar sobre las naciones

Como si de un buen embajador del Nuevo Orden Mundial se tratara, Castellanos no pierde ocasión para hacernos creer acerca de los planes y argumentos Dominionistas que de seguro los que están arriba en la cúspide de la pirámide mundial han planeado de antemano.

Y siguiendo con la cuestión de sacar de contexto la verdad escritural para adecuarla a su manera de pensar y creer, conforme a sus objetivos, Castellanos abiertamente escribe:

“Vivimos días especiales para la conquista de nuestras naciones, y esta no es una pretensión personal, es un decreto dado por el Señor a sus hijos: “Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: «Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra” (Sal. 2: 7, 8) (12)

Y sigue diciendo: “Sólo aquellos que hemos adquirido el privilegio de ser llamados hijos de Dios por la fe en Jesucristo, podemos aspirar a ganar naciones enteras. Los confines de la tierra están destinados para el pueblo de Dios, es hora de entrar a poseerlos, a conquistarlos para Cristo” (13)

¡Con qué habilidad Castellanos tuerce la Escritura, que si uno no presta la suficiente atención, es definitivamente engañado!

En primer lugar, pone al mismo nivel al Hijo de Dios, que es Jesucristo, con un hijo de Dios, que es el salvado por la sangre de Cristo, mediante la fe. Nosotros, los creyentes, somos hijos de Dios, pero sólo por adopción (Ro. 8: 15) mientras que Jesucristo es el Unigénito del Padre (Jn. 1: 14).

En segundo lugar, y como consecuencia del primer punto, sólo a Cristo, el engendrado del Padre, le corresponderá el recibir por herencia las naciones y los confines de la tierra; y eso se culminará en su Segunda Venida gloriosa, y además sólo a Él, que es el Rey de reyes y Señor de Señores, le corresponderá hacerlo con “Vara de hierro”: es decir, con el cetro, con la insignia del poder real que incluye el gobierno de la comunidad, el mando militar y la responsabilidad de administrar justicia (véase Sal 45: 4; 72:1-4; 110: 2)

En tercer lugar, y como consecuencia de los dos puntos anteriores, no es cierto en modo alguno que estemos viviendo en “días especiales para la conquista de nuestras naciones”; en cambio, sí que es una “pretensión”, y no sólo “personal”, sino de la gente del “Nuevo Orden”; y en modo alguno “es un decreto dado por el Señor a sus hijos”. Por tanto, “NO es hora de entrar a poseerlos, a conquistarlos para Cristo”; Él mismo lo hará en su Venida de gloria.

4. Siguiendo al dios “Éxito”

El “éxito”, conforme lo entiende Castellanos, es lo principal en cuanto a su doctrina, por lo tanto, es obvio que haya hecho de su concepto de “éxito”, un semi-dios al que hay que alcanzar como sea.

El asegura lo siguiente, definiendo lo que es el “éxito”: “¿Qué es el éxito? Podríamos identificarlo como metas conquistadas, sueños realizados, obstáculos vencidos, triunfos aclamados, y todos aquellos logros que niños, jóvenes y adultos deseáramos obtener. Como humanos ansiamos ser reconocidos, valorados y aceptados…” (14)

En el contexto del mundo y sus valores, esa definición es más que válida; pero en el contexto cristiano, la definición de lo que es el “éxito” dada por Castellanos, es vana, mundana, y contraria a la Escritura.

En todo caso, el “éxito” para el cristiano comprometido, es el hacer la voluntad de Dios en su vida, y a través de su vida. Para Jesús, el “éxito” era hacer la voluntad del Padre: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6: 38)

Y lo mismo es para los verdaderos cristianos: “Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12: 50) “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7: 21)

Todo aquel que busca lo suyo, no busca lo que es del Padre; en cambio Castellanos postula por lo primero.

Es Dios quien cuenta aquí, y no las metas, ni los sueños, ni los triunfos personalistas conquistados. Además, el cristiano verdadero, no anhela ser reconocido, ya que no busca lo suyo. Al respecto, Jesús quien nos da ejemplo, dijo: “Gloria de los hombres no recibo” (Jn. 5: 41)

Por lo tanto, el verdadero creyente, no necesita ser valorado, porque ya se sabe valorado y aceptado por su Padre celestial. Aunque los hombres le rechacen, él se sabe acepto por el Amado (Ef. 1: 6), y eso es lo que importa, y si lo quieren del siguiente modo, él ya tiene su “éxito” de esta manera.

Pero para Castellanos lo más importante, como él dice, es“alcanzar el éxito” (15). Sin embargo, para el cristiano comprometido, Cristo mismo es su mayor galardón (o éxito), y no debe alcanzarlo, porque Él ya le alcanzó primero.

Soñando, soñando…

Para Castellanos para acceder al “dios éxito”, hay que hacerlo a través de soñar. El mismo lo dice así: “El líder debe ser un soñador”. Pero, ¿es cierto que el ministro de Dios ha de ser un soñador? ¿Dónde está eso recogido en la Escritura? En ninguna parte, eso sólo está en la imaginación de Castellanos.

El autor coreano secular, Kim Woo-Choong, en su libro “El mundo es tuyo, pero tienes que ganártelo”, tan conocido y seguido por Castellanos, dice exactamente lo mismo.

En primer lugar dice que la fuerza para transformar el mundo son los soñadores, pero que desgraciadamente mucha gente ha aprendido a dejar de soñar. Considera que un país sin soñadores es como un barco sin timón, expuesto a los vaivenes del clima y las catástrofes naturales o provocadas por el hombre. (16)

Quizás por ello, Castellanos sigue diciendo: “Dios hace del líder un soñador. Esto significa que sus ojos espirituales son abiertos y Dios le revela ese mundo espiritual…” (17)

¡Atención a esto último! ¿Es eso cierto? ¿Es cierto que Dios hace esas cosas normalmente? Contadísimas veces Dios abrió los ojos espirituales de alguien en la Escritura. Podemos saber acerca del caso del criado de Eliseo, al que Dios abrió sus ojos espirituales por un momento para ver en el mundo espiritual y comprobar que más eran los que estaban a su favor que sus enemigos (2 R. 16: 17), pero eso siempre ha sido una rarísima excepción, y, sin embargo Castellanos nos lo plantea como la cosa más normal y ordinaria.

Así como Dios no quiere que salgamos de nuestros cuerpos y vaguemos por el mundo invisible o espiritual, tampoco quiere que veamos en el mundo espiritual, porque está plagado de demonios y de peligros. Esa “experiencia espiritual” personal, no es de Dios.

Pero Castellanos aún va más lejos. En el más puro estilo de la Nueva Era, dice: “Usted debe empezar a soñar con esa proyección, captar espiritualmente lo que anhela, y aplicar los procesos señalados en la visión para que esos sueños se hagan realidad” (18)

¡Woo-Chong enseña lo mismo!

Si se dan cuenta, el esfuerzo es el personal, y no la obra del Espíritu Santo. Veámoslo:

a) Soñar con esa “proyección” (¿”proyección astral”, Castellanos?);
b) Captar espiritualmente lo que se anhela.
c) Aplicar los procesos señalados en la visión.
d) Que los sueños se hagan realidad.

De esta manera obtendremos lo que siempre hemos querido y hemos deseado, enseña Castellanos.

¿Es esto realmente andar en el Espíritu, o más bien satisfacer los deseos de la carne? Porque como está escrito, el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí (ver Gál. 5: 16, 17). Obviamente, el deseo de la carne, es nuestra voluntad, y no la de Dios.

Ese procedimiento de Castellanos, como también lo explica Woo-Chong, un autor pagano, es enseñanza de corte budista, y es la seguida por los esotéricos y ocultistas.

¡No es cierto que Dios quiere que sus ministros y sus santos sean soñadores (ver Judas 8), con los ojos abiertos al mundo espiritual! Eso lo hacen los seguidores de la Nueva Era en todas sus vertientes. Dios quiere que andemos por FE, y no por vista (2 Co. 5: 7); en dependencia del Espíritu Santo, y no basados en nuestros sueños, por muy de Dios que pensemos que puedan llegar a ser.

La Palabra nos enseña que busquemos el Reino de Dios y su justicia, y que el resto se nos dará como cosa añadida. El Reino de Dios en este caso, es la voluntad de Dios, y no la nuestra (Mt. 6: 33)

Entremezclando lo santo con lo profano

Pero Castellanos sabe como entremezclar lo “santo con lo profano”; sabe como dar una de cal y otra de arena, de manera que si uno no es suficiente avezado, será fácilmente engañado. Dice así: “Cuando un líder entra en el mundo de los sueños…”:Esto ya sabemos que bíblicamente es nefasto, pero fíjense con que sutileza nos lo convierte todo en “bíblico”, sigue diciendo a continuación: “…guiado por el poder del Espíritu Santo, Dios lo lleva a grandes realizaciones…” (19)

De repente nos pone delante al poder del Espíritu Santo. Una mentira, seguida de una verdad, que si uno no se apercibe suficientemente, acaba convirtiéndose en su conjunto, de una gran mentira (que lo es) a una gran verdad (que no lo es). Así engaña el diablo.

El Espíritu Santo no es ningún “espíritu guía”

Resumiendo: ¡Jamás el Espíritu Santo guiará a nadie a través del “mundo de los sueños” en el cual uno haya previamente entrado! El Espíritu Santo bendito de Dios, no es ningún “espíritu guía”, como los espíritus que guían a los brujos y a los de la Nueva Era.

¡Castellanos, no confundas al pueblo de Dios!

De camino al “estado del bienestar”

Luego el autor en cuestión parece que se mofa de todos aquellos que han padecido y padecen por Cristo. Escribe así: “Algunos interpretaron el sueño de Dios para sus vidas llevando una existencia de abnegación, sacrificios y pobreza; pero el sueño que verdaderamente proviene de Dios, produce paz, bienestar, seguridad y felicidad, y la persona siempre ve el fruto de su trabajo” (20)

Es evidente la intencionalidad de Castellanos al escribir estas cosas. La Biblia nos da innumerables ejemplos de gentes de Dios que vivieron una existencia de abnegación, sacrificios, y hasta de pobreza; el principal ejemplo de todo ello fue el mismo Señor Jesucristo, “que por amor a nosotros se hizo pobre, siendo rico…” (2 Co. 8: 9)

Según da a entender Castellanos, esa fue equivocadamente la interpretación del “sueño de Dios” para estas personas. Por extensión, ¡que se atreva a decir esto a los miles de cristianos perseguidos en China, Pakistán, Irán, Rusia, etc. etc. etc. etc.! ¡Eso ofende a nuestros hermanos perseguidos, y en menor proporción, a nuestras propias mentes!

La paz es fruto del Espíritu Santo. Jesús tenía esa paz, y todos los que son de Dios, no importa que mal lo estén pasando en lo natural, tienen esa paz.

El bienestar es un concepto materialista. Lo usan los socialistas cuando nos hablan del “estado del bienestar”. Nada tiene que ver con el cristiano eso, aunque bien es cierto que Dios provee para nuestras necesidades, pero no todos los genuinos y santos creyentes poseen ese bienestar aludido por Castellanos, porque están siendo perseguidos.

Es fácil decir lo que dice Castellanos cuando se nada en dinero y en fama, como es el caso de ese señor; ¿qué pasaría si César estuviera en la misma situación de los cristianos chinos que se han de esconder cada vez que se quieren reunir; o en la situación de esos valientes misioneros occidentales que están en lugares peligrosísimos de Paquistán; o los cristianos auténticos que viven en Somalia o en Sudán, etc. etc. etc.? ¿De qué le valdría su “Visión” en esas circunstancias?

El último comentario sobre esa absurda declaración de Castellanos es acerca de que la persona que tiene el sueño que proviene de Dios “siempre ve el fruto de su trabajo”. Esa es otra falacia.

Castellanos no ha leído suficientemente bien la Biblia, porque en ella encontramos innumerables casos de hombres de Dios que jamás vieron en este mundo el “fruto de su trabajo”. De hecho prácticamente ninguno lo vio completamente realizado.

Tenemos el ejemplo de los profetas del A. T. que profetizaron acerca de la primera venida de Cristo a esta tierra, aunque ninguno de ellos lo vio (ver 1 Pedro 1: 10-12); o del mismo apóstol Pablo, que partió de este mundo y poco antes exclamó:

“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4: 6-8)

Pablo esperaba su recompensa no en esta tierra, sino en el cielo, y no vio prácticamente nada del fruto que había estaba sembrando por años, en comparación con lo que luego se desarrolló gracias a su labor apostólica. Y así podríamos hablar de cada uno de los apóstoles del Señor, que prácticamente todos murieron en martirio, y Juan estuvo preso en una isla perdida llamada Patmos. Y como dice la misma Palabra: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11: 13) ¡Qué equivocado está César!

El entendimiento de Castellanos es absolutamente materialista y centrado en este tiempo y lugar, mientras que la Biblia nos enseña a no poner la mira en las cosas de este mundo sino en las cosas de arriba, que son eternas (Col. 3: 3)

Seguimos a continuación con la segunda parte de este artículo, que por la extensión del mismo, he decidido volcarlo en dos partes.

Bendiciones a todos.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, España

Abril 2006

http://www.centrorey.org

Notas:

1. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los 12”; pág. 115

2. Ibid; págs. 319-320

3. Testimonio del Pastor Huber Estrada, de la Iglesia Cristiana La Roca de Vancouver (Canadá)

4. Ibid.

5. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los 12”; pág. 394

6. Ibid; pág. 64

7. Kim Woo Choong, en su libro “El mundo es tuyo, pero tienes que ganártelo”

8. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los 12”; pág. 39

10. César Castellanos Domínguez; “La escalera del éxito”; introducción.

11. Ibid.

12. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los 12”; pág. 393

13. Ibid.

14. Proyección hacia el éxito; http: http://www.kairos.7p.com

15. Ibid.

16. Comentario sobre el libro de Kim Woo Choong de la universidad católica de Honduras.

17. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los 12”; pág. 38

18. Ibid, págs. 38, 39

19. Ibid; pág. 39

20. Ibid; pág. 40

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