Deshilvanando el libro de César Castellanos:“Liderazgo de éxito a través de los 12”

¡Megalomanía!

G12; revelando la realidad acerca del llamado Gobierno de Doce; 4 ª parte

Dar respuesta cabal a todo un libro, que en este caso, consta de trescientas noventa y ocho páginas en uno o dos artículos, es tarea prácticamente imposible, sobretodo si el contenido de ese libro, seguramente el más emblemático de la doctrina y pensamiento de su autor hasta la fecha, se presta a ser en profundidad arduamente comentado, como entiendo es el caso.

No obstante, y sobretodo basándonos en él, iremos desgranando diferentes conceptos del error, imprecisiones y hasta aberraciones teológicas que sin duda alguna manifiesta el G12 de César Castellanos.

¿Cómo es posible que pase desapercibido por muchos?

Triste es decirlo, pero conforme iba leyendo y releyendo el libro con cuidado, me iba asombrando, y  por qué no decirlo, también enojando, al percatarme de las cosas que el autor declara en él sin el más mínimo pudor doctrinal. Muchas de ellas, casi pasan desapercibidas si uno no presta la suficiente atención, pero una vez te das cuenta, te preguntas; ¿Cómo es posible que todo eso logre, no sólo no rechazarse, sino aun aceptarse, sin más?

Y es que el autor es muy hábil en pasar rápidamente de conceptos escriturales a conceptos humanistas y mundanos, y también de la Nueva Era, y viceversa. La mayoría de las veces, entremezclando verdad escritural con pensamiento humanista, y con mentira descarada, de modo, que si no se está apercibido, fácilmente uno es enredado.

Por lo tanto, podría afirmarse, que el libro en cuestión, está escrito con una clara intencionalidad, conteniendo por tanto, muchas aseveraciones y declaraciones dogmáticas, no exentas de cierta aparente pomposidad, que pretenden seducir impactando al lector, excusándose con mucha argumentación presuntamente bíblica, pero muchas veces, fuera de su correcto contexto.

¡Cuidado! Vivimos en los días de las grandes señales y prodigios engañosos

Pero antes de entrar en el meollo del asunto, empecemos con la lectura de la Palabra:

“…Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el cristo (el ungido); y a muchos engañarán… Porque se levantarán falsos cristos (ungidos) , y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mateo 24: 4, 5; 24)

Clarísimamente, el Señor Jesucristo nos advirtió (y sigue haciéndolo), de que al final de los días previos a su Venida, se iban a levantar falsos profetas y falsos ungidos (cristos), que harían grandes señales y prodigios, con el fin de engañar, y con toda intencionalidad, al pueblo de Dios. Esto ya está ocurriendo, y el G12 es parte importante de ese engaño.

Nos quedamos perplejos al observar que una inmensa mayoría del pueblo de Dios, incluidos muchos ministros del Evangelio, no se aperciben de esas palabras de Jesús, viviendo ajenos a las mismas, y pensando que a ellos, eso no les va a tocar; quizás a otros sí, pero a ellos, no. Viven bajo un engaño, y necesitan ungir sus ojos con colirio para entonces poder ver de veras (Ap. 3: 18b).

Ya queda muy poco para que el Señor Jesucristo venga a por Su Amada, que es la verdadera Iglesia; este es el sentir general de todos los que anhelamos Su venida. Por lo tanto, por favor, despertemos de todo sueño de muerte, y permitamos que la luz de Cristo nos alumbre (Ef. 5: 4). Démonos cuenta de la gravedad de la situación, y, velando, advirtamos a todos los hermanos en la fe acerca de la realidad de todas estas cosas, a pesar de que muchos otros puedan burlarse (también lo hicieron con los profetas veterotestamentarios).

¡Nosotros sí lo vamos a hacer. Así que, empecemos!

I . ¡MEGALOMANÍA!

La megalomanía es el “delirio de grandeza”. Un megalómano, por tanto, es alguien llevado por ese delirio. Necesita verse y sentirse en la cumbre, y contando con la admiración de cuantos más, mejor. Jamás está satisfecho, y llega, en su obsesión, a creerse todas sus propias mentiras, y al final eso le lleva a su propia destrucción. Hitler fue un caso claro de megalomanía. Herodes también lo fue (Hchs. 12: 20-23), y ambos acabaron mal.

El problema es que, ese espíritu de megalomanía, no sólo opera en gente como la mencionada, sino que también busca introducirse en la Iglesia; en los ministros del Evangelio, así como en los santos. Esa megalomanía viene saturada de soberbia, ambición y codicia, y se manifiesta en los corazones de los cristianos que no han sido suficientemente quebrantados y lavados con la sangre del Cordero; además es muy contagiosa, ya que apela al ego, a la competitividad, a la comparación, a un erróneo sentido de la superación, etc.

Ese es el pútrido caldo de cultivo que el diablo precisa para intentar destruir al pueblo de Dios. Por lo tanto, huyamos de todo lo que “huela” a eso.

César Castellanos cree ser el tomador de la última y más importante “revelación” que Dios mismo haya dado, y que él la llama el modelo del “Gobierno de los Doce”. Claramente así él lo dice: “La que Dios le ha dado a nuestra iglesia Misión Carismática Internacional, es una fórmula de éxito que pude haber reservado exclusivamente para mí” (1) Vemos que con total desparpajo y descaro, Castellanos asegura que esa revelación es suya, para él, y si la ha dado a conocer a otros, es porque es generoso. Eso se llama megalomanía.

1. El botón de gloria de Castellanos

Castellanos en su libro, narra acerca lo siguiente: “Un pastor de Manaos, Brasil…fue a Jerusalén y en una de sus predicaciones habló sobre el modelo de los doce…una mujer se le acercó y le entregó un botón que era una réplica del pectoral del sumo sacerdote con las doce piedras (y que ella misma había hecho). Sigue diciendo Castellanos: “Pero cuando fui a Sao Paulo a predicar, este pastor se me acercó…y me dijo: “Pastor Castellanos, Dios me ha indicado que le haga entrega formal de este botón, porque no me pertenece, ya que la visión, El se la dio a usted”.

Nótese la megalomanía de Castellanos, que recibe el reconocimiento de ser, no sólo el receptor de la “Visión”, sino además, ¡el poseedor de la misma, y de parte de Dios!

Sigue diciendo Castellanos sin ningún pudor ni recato: “Al momento de hacerme entrega del botón, el recinto fue inundado de la gloria de Dios, y toda la congregación se quebrantó” (2) ¡¡!!

Por favor, no pierdan el enfoque de la cuestión: Véase bien que la “gloria de Dios llenó el recinto” cuando públicamente se reconoció que César Castellanos era el poseedor de la Visión. ¡La gloria se la llevó Castellanos!

Cuando el mismo Señor Jesucristo se levantó en la sinagoga de Nazaret y después de leer al profeta Isaías: “El Espíritu está sobre mi por cuanto me ha ungido…”, y de esta manera, anunciar a todos Su ministerio, diciéndoles que esa Escritura se había cumplido ante los oyentes en Su persona (Lc. 4: 16-21), la gente allí reunida, además de estar asombrada por lo que decía, exclamó: “Pero, ¿No es éste el hijo de José?”, y al poco, sacándole a la fuerza de la ciudad, casi le despeñan (Lc. 4: 29). Esa fue toda la “gloria que inundó aquel recinto”, cuando el Hijo de Dios, y Señor de Señores, el Rey de reyes, anunciaba al mundo que Él y sólo Él era el Ungido del Padre. Y sin embargo, ahí tenemos a César Castellanos diciendo recibir honor y esplendor; ¡qué trágico y patético!

Con mucho descaro

Esa Visión, la del Gobierno de los doce que sólo Dios le diera, y que sólo él es el “administrador de ese misterio” es, según el tomador de la misma, el único y verdadero modelo a seguir para la Iglesia de Jesucristo a partir de su recepción, añadiendo al respecto el siguiente y grandilocuente comentario:

“Sé que las naciones del mundo se volverán a esta visión de los doce y, quienes lo hagan, se multiplicarán grandemente porque es la estrategia de Dios para el siglo XXI” (3)

Así que, ya no es tan sólo para la Iglesia la “Visión del Gobierno de los Doce”, sino también para las “naciones del mundo”. Por cierto que, esa de Castellanos, es una clara alusión al establecimiento del “Nuevo Orden Mundial”.

2. “Interpretación de saxofón”

Tanto César como Claudia, según ellos mismos cuentan y, lamentablemente muchos creen, son capaces de las más increíbles hazañas espirituales. Eso es algo constatado en sus escritos y alocuciones públicas. Una de tales hazañas aludidas que más me ha impresionado, es la que Castellanos nos cuenta en su libro en la página 319. Dice así:

“…di participación a Charles Martin, uno de los invitados, quien, con una unción extraordinaria, empezó a fluir en una ministración profética a través del saxofón. En aquel mismo instante, el Espíritu Santo (*) le dio la interpretación de la melodía profética a mi esposa. Ella entendía con plena claridad cada uno de los sonidos emitidos por aquel ungido instrumento, y el Señor le decía: “Hija, lo que experimentaste con tu esposo, yo lo permití…” (4)

(*) Nótese que siempre aluden al bendito Espíritu Santo a la hora de defender sus mentirosas hazañas espirituales.

Primeramente, nos asegura que el saxofonista en cuestión ministró “proféticamente con el saxofón”. ¿Qué es eso de ministrar proféticamente con un saxofón? ¿Puede alguien hacerme entender la diferencia, digamos, entre una ministración común, de otra profética, con el saxofón?

Luego Castellanos nos asegura que su esposa, dice: “entendió con total claridad cada uno de los sonidos emitidos por aquel ungido instrumento”, ¡y espera que nos creamos eso! ¿Nos está Castellanos tomando el pelo?

El décimo “don” espiritual

Sabemos por la Palabra acerca de los nueve dones del Espíritu (1 Co. 12: 7-11). Sabemos que el noveno se llama “interpretación de lenguas”; parece que ahora tendremos que añadir un décimo don, el de “interpretación de saxofón ungido”.

Además, Castellanos cuenta esta experiencia, como la cosa más natural del mundo; como su salida del cuerpo y su viaje por el “reino espiritual”, que veremos a continuación. Espera que todos nosotros vayamos a ser tan ingenuos como para creer semejante asunto, así y sin más. Lo que es muy triste es que siempre hay quienes están dispuestos a creer semejantes barbaridades.

Dios no se equivoca

En esa presunta “interpretación del sonido del saxofón ungido en ministración profética”, donde dice que el Señor le estaba diciendo a Claudia esto y aquello (véase el texto en cuestión, porque es bien largo y detallado, y no tiene desperdicio); al final de esa disertación equivocadamente divina, leemos lo siguiente:

“…mantener la comunión con el cónyuge, equivale a mantener la comunión con el Espíritu” (5)

A todas luces jamás Dios podría haber dicho eso, porque es una falsedad. Nuestra relación con Dios no depende necesariamente de nuestra relación conyugal; ¿Qué ocurre si uno de los cónyuges voluntariamente deja al otro? ¿Se rompe también la relación con Dios por parte del cónyuge que ama a Dios y quiere serle fiel?

Castellanos y su esposa ponen en boca de Dios cosas que Él jamás ha dicho. Eso es muy grave.

3. Transportado al “reino espiritual”

Una de las porciones de ese libro que más me ha preocupado, se encuentra en la página 115, y es acerca de “salir del cuerpo”. Castellanos lo dice así sin ambages:

“Estuve orando por una mujer que vino a pedir oración, porque tenía problemas financieros y no entendía la causa, cuando yo estaba pidiéndole al Señor que la bendijera y la ayudara en su problema financiero, en ese momento el Espíritu Santo me transportó y vi lo que estaba sucediendo en el reino espiritual: Vi a Satanás que se presentaba con un argumento ante Dios contra ella…” (6)

Lo que me asombra, es que Castellanos narra el asunto de salir del cuerpo, como si eso fuera la cosa más normal y corriente que suele hacer de forma ordinaria; como si fuera el pan suyo de cada día. Eso es muy preocupante, y no vale si decide compararlo con la experiencia del apóstol Juan en el Apocalipsis, porque esa sí sabemos que fue una obra genuina de Dios.

Por regla general, la experiencia de salir del cuerpo, y así poder entrar y ver el mundo espiritual, es una experiencia ocultista, y que nada tiene que ver con el bendito Espíritu Santo, sino por el contrario, tiene que ver con los demonios y la voluntad de uno mismo.

A eso en los medios ocultistas y satanistas se le llama “proyección astral” o “viaje astral”. De hecho, el “salir del cuerpo” es una de las primeras cosas que aprenden los satanistas y los brujos en su iniciación.

No es la voluntad de Dios que nuestro espíritu salga de nuestro cuerpo, o aun que podamos ver en el mundo espiritual, porque el mundo espiritual está infestado de demonios y sería un imparable peligro para nosotros. Eso sólo lo hacen los brujos y los satanistas (¡y lo hacen!). Lo hacen cada vez que lo desean, y son los demonios los que sacan el espíritu humano del cuerpo.

Dios tiene otras maneras para comunicarnos las cosas que no sabemos, y se llama a eso “palabra de conocimiento” (1 Co. 12: 8), que es un verdadero don del Espíritu Santo, y jamás sacarnos del cuerpo para ver en el “reino espiritual”, como lo llama Castellanos, y menos aún para una simpleza como la que nos cuenta.

Entonces la pregunta es a la vez obvia y sencilla; si realmente Castellanos, tal y como dice, sale del cuerpo y entra en el mundo espiritual, ¿quién le ayuda a hacerlo si no es Dios? Saquen Vds. sus propias conclusiones.

4. “Los Ungidos”

Con estas cosas “extraordinarias” como el ser transportado al mundo espiritual y verlo, con todo ello, intenta hacernos ver con toda naturalidad, que tanto él como su esposa se mueven en un plano de poder espiritual más elevado que el resto de los santos de “a pie”. Sin lugar a dudas, esto es lo que pretenden hacernos entender; es parte de la supuesta “nueva súper unción” de esos que se llaman, y les gusta que les llamen “ungidos” (ver de nuevo Mt. 24: 5 y 24: 24).

El mismo Castellanos nos relata su experiencia mística después de haber sido tiroteado. Dice así: “Experimenté mi espíritu desprendiéndose del cuerpo. Luché; sin embargo una fuerza invisible manejaba mi alma. De repente, vino a mi mente la prueba del mes anterior y me recordé de las palabras “no es hora”! Me apropié de ellas y dije Señor no es posible que tú permitas esta muerte, no es hora, Tú precisas de mí en la tierra, dame fuerzas para regresar a mi cuerpo y pueda levantarlo en tu nombre” (7)

Ante una situación de tan intenso dolor, como el que experimentara Castellanos, no tenemos sino que condolernos también nosotros. Pero lo que nos choca es el comentario que hemos acabado de leer. ¿Cómo es posible que un cristiano pueda decirle a Dios: “Tú precisas de mí en la tierra”? Ni en el más trágico de los escenarios ningún verdadero cristiano osaría decirle al Señor: “Tu me necesitas aquí en la tierra”, como si uno fuera imprescindible; ¡es que sencillamente, ni se le pasaría por la mente!

Pero en el caso de Castellanos, la cosa cambia. Castellanos es especial, y se muestra a los demás como un “ungido”. El es el tomador de la “Visión de Gobierno de los Doce”, indispensable para todos nosotros para estos últimos días, según nos lo asegura hasta la saciedad.

Públicamente, ante los demás cristianos que están dispuestos a escucharle y a creerle, argumenta su condición de hombre de Dios muy único. Un súper santo, un muy “ungido” con una misión especial y esencial, que sólo a él se le ha encomendado (8), y por tanto, sólo él puede y debe realizar. He aquí el por qué de asegurar que “Dios precisa de él en la tierra”, y así “convencer” a Dios de que le permita seguir viviendo. Lo de Castellanos se llama: Megalomanía.

Nótese que, toda esa conversación que Castellanos dice haber tenido con Dios, realmente denota un intentar convencerle; un persuadirle, ¡hasta que según él lo consigue!, y él mismo “puede levantar su propio cuerpo en Su nombre”. ¡Qué megalomanía envuelve todo este asunto!

El secreto para obtener lo que se quiera de Dios

Y es que el “secreto” para obtener lo que se desee de Dios, Castellanos nos lo revela en una de sus famosas e insípidas citas:

“Hazte amigo del Espíritu Santo, y El te dará la unción…” C.C.D. (9)

El “secreto” está en hacerse amigo del Espíritu Santo, hermanos. Uno se hace amigo del Espíritu Santo, y El da la unción, según Castellanos. Algo así como un “toma y daca”.

¡Pero yo creía que todo hijo de Dios ya era amigo del Espíritu Santo! Así pues, ¿es que hay que ser más amigo? ¿Qué es lo que está insinuando aquí Castellanos?

Implícitamente, Castellanos nos está dando a entender una creencia, muy propia del catolicismo romano, que también está entrando muy fuertemente en muchos sectores del Pentecostalismo y Carismatismo, y tiene que ver con las supuestas diferentes clases de creyentes.

Unos son los “súper ungidos”, que están más cerca del Señor (son algo así como su mano derecha), son los “súper santos”, que tienen acceso a realizar señales y prodigios increíbles, como salir del cuerpo y entrar en el “reino espiritual”, volver de la muerte, ser arrebatados y estar por un buen tiempo en el mismo cielo, y luego volver al cuerpo, tener encuentros con ángeles constantemente, activar los ángeles (10) etc. etc. Un tipo como los místicos católicos españoles (véase san Juan de la Cruz, o santa Teresa de Jesús, etc.) pero en el día de hoy.

Y luego estamos los demás, los creyentes de “a pie” o simples “fieles”, que componemos el pueblo de Dios. Evidentemente, tanto Castellanos como su esposa y muchos de sus líderes, estarían englobados en la primera categoría (aunque sólo en su imaginación).

Además, el simple cuestionamiento de sus experiencias es casi siempre descrito como incredulidad y oposición a Dios.

5. El “poder de la llorera”

Que duda cabe que Castellanos es persuasivo, que te las “va colocando”, y si no pones mucha atención, te vas creyendo todo lo que te dice; así son los vendedores hábiles. Por cierto, él antes de pastor, fue vendedor de libros (aunque eso no es pecado).

En su libro en cuestión, casi nos llega a hacer creer que existe una unción especial que logra milagros, como ahora veremos: “El poder de la llorera”; y esto no es broma ni chunga, porque efectivamente, una de las cosas que más se han visto en las conferencias del G12 etc. son testimonios de hombres que “han aprendido a llorar”, y eso, supuestamente, les ha liberado de muchos males.

La apelación al emocionalismo es siempre patente en el G12.

En un lujoso club de la ciudad

En su libro, nos lo quiere hacer entender del siguiente modo. Dice textualmente: “Estábamos disfrutando de una reunión amena con un grupo de líderes en un lujoso club de la ciudad (gracias por aclararnos lo de “lujoso”), y mientras platicábamos, percibí un fuerte vacío emocional en varios de ellos”.

Nótese que el problema siempre lo tienen los demás, jamás él. Sigue diciendo que empezó a orar por ellos, y “a los dos minutos de oración, uno de ellos…empezó a llorar de una manera inusual en él, e inmediatamente el ambiente quedó saturado de una atmósfera de gloria…”.¡El “poder de la llorera”!

Siempre cuando Castellanos interviene en un acto espiritual, el recinto o el lugar “queda saturado de una atmósfera de gloria” ¡Qué megalomanía!

Pero la cosa no queda aquí. Sigue narrando Castellanos: “En ese momento dos camareros entraron para servirnos café, y quedaron tan impregnados de lo que se estaba viviendo, que ambos salieron llorando; uno de ellos manifestó luego su deseo de integrarse en uno de nuestros grupos celulares” (11)

Así que, dos camareros del club lujoso, que nada tenían que ver con esa reunión, y a saber si eran o no cristianos, lo más probable es que no, de pronto son tan conmocionados al punto de que, sin entender lo que estaba allí pasando, se ponen a llorar también, y llegan a querer ser parte de una célula (¿cómo sabían lo de las células?). Ese es el “poder milagroso de la llorera”.

Falso testimonio

Déjenme hablarles de uno de esos testimonios de alguien que sé muy bien. Es el de uno de esos “nuevos apóstoles ungidos”, que conozco personalmente de hace mucho tiempo. Hace un par de años, me comentó que fue a Bogotá (Colombia) para conocer a Castellanos, y ver si oraría por él, para recibir el “espíritu de la Visión” de parte del mismo Castellanos.

Dice que cuando llegó ante Castellanos, éste sin mediar palabra, se puso a llorar a lágrima viva y tendida delante de él, y al ver eso, se quebrantó y recibió una “sanidad interior” instantánea y sin paliativos en ese momento, y consecuentemente fue liberado de mucha tristeza y dolor que dice que arrastraba. “Esa experiencia”, me dijo: “me hizo entender que la Visión de Castellanos es auténtica, y por ello decidí involucrar mi iglesia en el G12”. Es el “poder de la llorera”.

Supe tiempo más tarde, que ambos, Castellanos y ese hombre ya se conocían de antemano, y que todo fue un teatro; fue un montaje para luego convencer a los demás de la necesidad de entrar en el G12… y todo, por ¡el “poder de la llorera”!

6. Poder y autoridad sobre los demás

El apelar al ego del fiel a la Visión del “Gobierno de los Doce”, es un continuo en la obra de Castellanos. Leemos lo siguiente: “Cuando alguien descubre el poder y la autoridad que pueden ser desarrollados siendo líder de doce personas, entonces se preocupa por capacitarse, comprometerse, y por conseguir también sus doce” (12)

Vemos que, según Castellanos, la motivación para capacitarse y comprometerse es para llegar a tener “poder y autoridad”. Vemos que la motivación aquí no es la de servir, sino la de tener “poder y autoridad” sobre los demás. Otra vez, ¡megalomanía!

7. Las citas de Castellanos

Las citas de un autor sirven para entrever la manera de enfocar y entender la vida del mismo. De un autor cristiano, se esperarían citas que estuvieran centradas y basadas en la verdad escritural. No obstante la mayoría de las citas de Castellanos, como veremos, distan mucho de ser este el caso.

¡Busca seguidores que te admiren!

La megalomanía de Castellanos requiere ser “generosamente” compartida con otros. Ese es uno de los propósitos de su instrucción. Veámoslo:

En una de sus extrañas citas de su libro dice:

“…si eres tú mismo, tendrás seguidores que te admiren” (C.C.D.) (13)

Castellanos desea que los demás que están bajo su modelo de gobierno, disfruten de ciertos privilegios de su filosofía, y por eso anima al seguidor a “ser él mismo”; ahora bien, fíjense bien en la motivación para ser “uno mismo”: “Tendrás seguidores que te admiren”. La motivación es la de tener admiradores, que además te sigan” ¡Cómo apela esto al ego!

Pero la Biblia dice todo lo contrario a eso. La Biblia nos enseña que debemos morir a nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros (Gálatas 2: 20); y la motivación es la de dar la gloria a Dios, y no la de tener “seguidores que nos admiren”. Esto es megalomanía, es decir, aires de grandeza. Es lo que el mundo ofrece, y con ello, tienta; pero, ¿qué dice la Palabra?: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2: 15, 16)

La megalomanía es mucha carga sobre los hombros

Escribe Castellanos: “Dios te ha confiado la redención de tu nación. Tu decides si te atreves a conseguirlo. Pero recuerda que tu eres irreemplazable, si tú no vas, no hay nadie que tomará tu lugar…” (14)

En primer lugar Dios no ha confiado a nadie humano la redención de ninguna nación, ni siquiera a Cristo, ya que él murió no por las naciones, sino por los individuos que pueblan las naciones, y él no va a obligar a nadie a convertirse, menos todavía a las naciones enteras. Así que es una falacia lo que argumenta Castellanos al respecto.

En segundo lugar, nadie humano es irreemplazable en nada en este mundo, ni en la Iglesia. Eso sí, la aseveración de Castellanos da un tremendo espaldarazo a la carne del individuo, haciéndole sentir tan especial como irreemplazable (megalomanía).

En tercer lugar, esas aseveraciones lo único que producen es un peso sobre los hombros de los creyentes, una carga que no viene de Dios sino del diablo. Dios está en control, y no nosotros. Lo que Castellanos nos está diciendo aquí es que Dios ha delegado en nosotros los creyentes todo el trabajo, y que por lo tanto ha dejado de ser Soberano. Esto no es más que simple Deísmo (*)

(*) Deísmo es la creencia de que Dios existe, pero que está alejado de los asuntos de los hombres, y son ellos los que tienen que buscar las soluciones a todas las cuestiones que les atañen.

Para acabar de rematar su declaración anterior, Castellanos añade diciendo: “Si usted escoge a doce, Dios le permitirá también conquistar con ellos su ciudad y su nación” (15)

Ahora la conquista de la nación, se extiende también a la ciudad de uno, y el peso se “reparte” entre el líder, y sus doce. ¡Qué megalomanía!

¡Se dueño del poder!

En otra de esas tristes y lacónicas citas, Castellanos dice: “Sé dueño de una poderosa fuerza espiritual, que sea arrolladora e impetuosa, pues el mundo necesita de hombres aguerridos…que sean dignos de imitar” C.C.D. (16)

¿Qué es eso de llegar a ser “dueño de una poderosa fuerza espiritual, arrolladora e impetuosa”? ¿Se está refiriendo Castellanos a ser dueños del poder del Espíritu Santo? ¿No es más bien al contrario, que el Espíritu Santo es nuestro Dueño?

No obstante, ya que el Espíritu Santo no actúa de forma arrolladora e impetuosa; ¿Se estará refiriendo Castellanos a otro tipo de poder? ¿Cuál entonces? ¡¡Ser dueños de un poder espiritual arrollador e impetuoso!! Eso es lo que buscan los satanistas y los brujos.

En todo caso, ¡cómo se ve en todo esto un tremendo apelar al ego y a la carne del individuo! Es megalomanía, delirios de grandeza. Este de Castellanos, es el mismo argumento que usó Lucifer para engañar a todos los ángeles que luego se convirtieron en demonios.

“Ser dueño de una poderosa fuerza espiritual” para hacer y deshacer; ¡cómo apela eso al ego! Eso mismo buscan los carnales: Poder y dominio, para conseguir sus objetivos.

Para todas las edades

En otra de esas, sus citas, dice: “La renovación de la mente saca al hombre de lo convencional, llevándolo a explorar un mundo completamente diferente lleno de aventuras emocionantes, edificantes y agradables” C.C.D. (17)

Nótese como este mensaje va dirigido en gran manera a los adolescentes y a los jóvenes, buscando el tentarles con el mensaje hollywoodiense de “explorar un mundo completamente lleno de aventuras emocionantes”. Es la megalomanía dirigida a los jóvenes; los cuales por naturaleza, quieren experimentar cosas nuevas y obtener nuevas sensaciones.

Evidentemente, esa “renovación de la mente” siempre ha de ser conforme a la Visión del modelo de “Gobierno de los Doce”; sólo así se pueden obtener esas “aventuras emocionantes”, descritas por Castellanos.

No basta con tus doce, también las naciones

En otra de sus citas, dice: “…el entusiasta conquista naciones…” C.C.D. (18)

¿Qué podemos comentar sobre esta declaración absurda? ¿Somos llamados a ser “entusiastas”, y así “conquistar naciones”?

Como cristianos, debemos estar entusiasmados por Dios y Su obra; entusiasmados por Jesús; entusiasmados por Su venida a por nosotros que ya se acerca, pero no entusiasmados para “conquistar naciones”. Otra vez, absurda megalomanía.

Castellanos quiere que seamos “visionarios”

También encontramos en el libro gran cantidad de filosofía de “ir por casa”. Si queremos dar un ejemplo de esto último, veámoslo en otra de sus citas:

“Un visionario posee la capacidad para transformar lo absurdo en algo hermoso, convertir lo vil y despreciable en algo puro y hacer de lo débil algo fuerte” C.C.D (19)

Primeramente, ¿qué es un visionario? Un visionario es uno que ve ilusiones (Diccionario General de la Lengua Española). ¿Somos los cristianos llamados a ver, o vivir de ilusiones, o más bien a vivir por la fe? Porque la fe es la “certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11: 1), y eso nada tiene que ver con las ilusiones.

Pero según Castellanos un visionario es un súper-hombre; un súper-ungido capaz de realizar esos prodigios; y así como él mismo dice ser un visionario, también así cree ser esas cosas.

Por otra parte, esto hasta roza lo blasfemo, el único que es capaz de hacer lo que dice esa declaración de Castellanos, es el mismo Dios y nadie más. Pero ahí Castellanos sigue insistiendo en su apelación al ego y a la carne de sus lectores y oyentes.

¡Todo lo que deseas, lo conseguirás!…¿sí?

Castellanos escribe en otra de sus increíbles citas: “Todo lo que desees en el plano natural, conquístalo en la dimensión espiritual a través de la fe y quedarás asombrado de todo lo que podrás lograr” C.C.D. (20)

Hábilmente, en primer lugar Castellanos apela al deseo del corazón del creyente. Eso es muy atractivo. Es la técnica de las tinieblas. La serpiente supo como hablarle a Eva, apelando al deseo que tenía en su corazón: “serán abiertos vuestros ojos” “seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Gn. 3: 5).

Luego, asegura que TODO lo que el creyente desea en el “plano natural” lo conseguirá conquistándolo en la “dimensión espiritual”. Por ejemplo, estaría sugiriendo el conseguir una casa, un automóvil, una novia (o), un buen trabajo, dinero, posesiones, reconocimiento, finalizar con buena nota los estudios, salud, etc. etc. etc. todo lo va a conseguir el creyente conquistándolo en la “dimensión espiritual”.

Después, buscando el estimular la ambición del creyente, asevera que si así hace, se llegará a quedar perplejo de todo lo que puede llegar a conseguir; ¡qué tentación!

Esta es la enseñanza típica de un autor de la Nueva Era.

Primeramente, para un hijo de Dios, el planteamiento de su vida no está centrado en “lo que  desea”, sino en “lo que Dios desea”, y no lo “conquista en la dimensión espiritual”, ni siquiera a través de una supuesta fe; eso es brujería.

Si Dios quiere concedernos eso o aquello, la Biblia nos enseña que Dios lo da si simplemente se lo pedimos (Stgo. 1: 6), y lo recibiremos a Su tiempo. Aquí, la fe es creer que Dios nos dará lo que considere realmente bueno para nosotros, y no lo que nosotros consideremos.

El protagonista es Dios, y no nosotros.

Castellanos insiste e insiste con persuasión, dirigiendo al lector a que llegue a creer que el modelo del “Gobierno de Doce” es la manera de obtener la felicidad o el éxito (como subjetivamente se pueda llegar a entender eso), y todo ello “conquistándolo en la dimensión espiritual”.

Con el acelerador de la vida a tope

En otra de sus manidas citas, que coronan cada uno de los capítulos del libro en cuestión, Castellanos dice:

“Anhela ser un triunfador, haz uso de todas tus fuerzas para obtenerlo, y cuando lo hayas alcanzado, entenderás que sólo has escalado el primer peldaño de la escalera que te llevará al éxito” (C.C.D.) (21)
[i]¿Escalera al éxito? [/i]

El sustantivo “éxito” es uno de los más usadas por Castellanos, y sin embargo, sólo cuatro veces aparece en la Biblia, y sólo en el Antiguo Testamento (1 S.18: 30; 1 R.22: 13; Neh. 1: 11; Dn. 11: 17), y desde luego, teniendo nada que ver con el concepto megalómano y mundano de Castellanos.

La megalomanía de Castellanos está repleta de conceptos humanistas como el de la “autorrealización”, “anhelar ser un triunfador”, “esforzarse en escalar los peldaños”, “llegar al éxito”, “llegar a la cumbre”, etc. No obstante, no encontramos esta filosofía en la Biblia, donde se nos enseña todo lo contrario: A depender de Dios:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11: 28-30) o “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14: 27)

Para el cristiano, en esta vida, el “éxito” es Cristo mismo, con todo lo que ello implica, también en lo práctico. En Él, ya no tenemos que afanarnos en conseguir el “éxito”, porque ya lo hemos conseguido; o más bien, Él lo consiguió para nosotros en la Cruz.

Cuando uno “no tiene suficiente” estando en Cristo, lo más probable es que no esté en Cristo y consecuentemente, siempre estará insatisfecho. Dice la Escritura: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8: 5, 6)

Cuidemos nuestras actitudes y motivaciones. Guardemos nuestro corazón (Pr. 4: 23)

Concluyendo

Deberíamos seguir escribiendo sobretodo esto en siguientes artículos, como así espero hacer, porque es menester poner mucha atención, porque la sutileza del engaño es cada vez mayor contra todos nosotros, y sobretodo, conforme se va acercando el día de la venida del Señor; y para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error (Ef. 4: 14); y el G12 de Castellanos está impregnado de astucia y de artimañas de error, sin lugar a dudas.

Bendiciones a todos.

© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España
Marzo 2006

Notas
1. César Castellanos; “Liderazgo de éxito a través de los 12”, pág. 398
2. Ibid; pág. 29
3. Ibid; pág. 29
4. Ibid; pág. 319
5. Ibid; pág. 320
6. Ibid; pág. 115
7. César Castellanos; “Sueña y ganarás el mundo”
8. César Castellanos; “Liderazgo de éxito a través de los 12”; pág. 398
9. Ibid; pág. 292
10.Ibid; pág. 348
11. Ibid; págs. 106, 107
12. Ibid; pág. 152
13. Ibid; pág. 74
14. César Castellanos Domínguez; Artículo “El liderazgo efectivo”
15. César Castellanos; “Liderazgo de éxito a través de los 12”; pág. 159
16. Ibid; pág. 337
17. Ibid; pág. 359
18. Ibid; pág. 313
19. Ibid; pág. 89
20. Ibid; pág. 144
21: Ibid; pág. 30

FIN

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