Pruebas: Vacunas come cerebros que inducen al autismo y neurotoxicidad

5 abril, 2014

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Un estudio científico señala que el compuesto a base de mercurio usado como conservante de vacunas, conocido como ‘timerosal’, causa daños neuronales similares a lo que se observa en pacientes con autismo. Según el informe, el daño celular inducido por el timerosal, es causado por su concentración y el daño mitocondrial dependiente del tiempo, la actividad de reducción oxidativa reducida, la degeneración celular y muerte celular. El timerosal en bajas concentraciones indujo toxicidad celular significativa en células fetales y neuronales humanas.

Se ha comprobado que el timerosal (Mercurio) es más tóxico que los otros compuestos de metales examinados.

¿La genética culpable de todo?

Muchos culpan al autismo de tratarse de factores genéticos. Hasta ahora, los científicos han sido capaces de vincular defectos genéticos a un mero uno por ciento de los casos de autismo. Aunque el otro 99 por ciento es todavía de origen desconocido. Los medios de comunicación rara vez ponen de relieve este hecho, centrándose en su lugar en el enlace de una minoría a la tendencia genética.

Por ejemplo, en el 2008 el gobierno de EE.UU. llegó a la conclusión de que las vacunas infantiles contribuyen a los síntomas de autismo en los 9 años de edad. De acuerdo con la División de Compensación de Daños por Vacunas en EE.UU., las vacunas “agravan significativamente un desorden mitocondrial subyacente” y dan lugar a un trastorno cerebral “con rasgos de trastorno del espectro autista”.

 

Por fin ellos reconocieron que las personas con tendencia genética pueden desarrollar autismo cuando se las inyecta con timerosal. Pero la industria continua negándose a asumir la responsabilidad.

El mercurio no es el único peligro potencial escondido en las vacunas. El aluminio es otro veneno neurotóxico usado como un adyuvante de inmuno-supresión.

El encubrimiento de los Peligros del timerosal 

Hace cuatro años, Robert F. Kennedy, Jr, escribió un artículo de la revista Rolling Stone, donde expone la verdad acerca de la codicia de la industria farmacéutica, y que un plan secreto fue tramado para ocultar los peligros de timerosal.

Según el relato de Kennedy, en junio de 2000, una agrupación de científicos del gobierno federal y funcionarios de salud, incluyendo funcionarios de alto nivel de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), y especialistas en vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) , así como representantes de todos los principales fabricantes de las vacunas, se reunieron en secreto para discutir el uso de timerosal en las vacunas infantiles.

Los datos indicaron que el metal pesado tóxico parecía ser responsable del aumento drástico en el autismo y otros trastornos neurológicos en los niños.

¿Qué es lo que sabemos sobre el timerosal?

El timerosal (TMS), que se utiliza en las vacunas como conservante, es 49,6 por ciento etilmercurio (eHg). Ya es un hecho establecido que la exposición al mercurio puede causar daños inmunológicos,  sensoriales, neurológicos, motores y trastornos de comportamiento. Todos rasgos similares a los que definen, o están asociados con el autismo.

Debido a que cada vez es de mayor número las vacunas infantiles requeridas, el timerosal se ha convertido en una importante fuente de mercurio en los niños. Dentro de los dos primeros años de vida, puede que el niño ya haya recibido una cantidad de mercurio que excede claramente los lineamientos de seguridad.

¿Cuántas vacunas son demasiadas? 

Parece que hay un número máximo de vacunas a las que un niño puede estar expuesto en la vida. Piense en esto: en 1983, antes de que empezara la epidemia de autismo, los niños recibían 10 vacunas antes de ir a la escuela . Hoy reciben 24 vacunas antes de la edad de 1 año y 36 en el momento en que van a la escuela. Y eso sin incluir la vacuna contra la gripe estacional recomendada cada año.

Al igual que el tabaquismo y el cáncer de pulmón, no hay suficientes pruebas para llamar a un alto completo al presente programa de vacunación excesiva y la prohibición de cualquier nivel de mercurio en las vacunas.

Pero al igual que el caso de las grandes tabacaleras, las grandes farmacéuticas se niegan a hacer lo correcto para protegerte a ti y tus hijos del daño innecesario.

 

Más evidencia  

Hay otro estudio que confirma el vínculo entre el envenenamiento por mercurio en pequeñas cantidades en los niños y los diagnósticos de trastorno del espectro autista (ASD). Publicado en el Journal of Neurological Sciences  en septiembre de 2008.

Recursos adicionales

También recomiendo que te familiarices con el Centro Nacional de Información sobre Vacunas (NVIC). Como líder en información de seguridad de las vacunas, la NVIC ofrece información sobre todo lo referente a las vacunas.

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